RESURRECTION FEST 2017-DIA 4

Sábado, 29 Julio 2017 22:31 Visto by 499 Peoples Escrito por 

SÁBADO 8 DE JULIO

La última jornada de festival contaba con una lista de hasta tres eclécticos co-cabezas de cartel para todos los gustos. Por otro la en nuestro escenario predilecto (como a estas alturas ya os habréis dado cuenta), predominaban bandas de doom metal. La primera de ellas fue Conan, a la cual de 

nuevo el tempranero horario de conciertos nos impidió llegar. Pero como por falta de doom no era, a Mantar sí que pudimos verlos. Para los que no les conozcáis os los presento. Dúo de Hamburgo de guitarra y bate aposentados en referentes como Melvins y Matt Pike, con dos discos como dos 

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soles. Los alemanes ocuparon el escenario como fueran cincuenta, dando uno de los conciertos más compactos y compenetrados de todo el festival. Con razón acompañarán a Kadavar en su próxima gira. Si pasan cerca, no os los perdáis. Los primeros co-cabezas del día, y los de más interés metalero de todo el cartel, fueron Mastodon. Una gran losa pesó durante to el concierto de los de Atlanta, y es que con una hora de duración apenas se puede esbozar un repaso rápido de todos sus discos, pero si encima se centran con hasta siete canciones de su último trabajo, ese repaso queda en nada. Por bueno que sea “Empero Sand”, muchos (por no decir todos) hubiéramos preferido un setlist más variado, incluyendo alguna más de ese polémico y, para servidor grandioso, “Once More Round the Sun”. Sin embargo, a su 

favor diré que esas críticas dirigidas hacia lo que pierden sus voces en directo las encontré infundadas, y es que Mastodon suenan como una máquina perfectamente engrasada en todos sus registros. Tras recuperarnos de la voladura de cabeza de los estadounidenses (literal y metafóricamente en mi caso) tocaba volver al ring d doom que era en esta tercera jornada el Desert Stage. Esta vez a cargo de unos italianos que entraron en el cartel por la puerta de atrás sustituyendo a los míticos Pentagram (por el 

arresto de su trastornado líder, Bobby Liebling). Hablamos de Ufomammut, u de las bandas más punteras y pesadas dentro del subgénero mestizo del stoner doom. Bajos asfixiantes, graves sísmicos y una potencia de sonido capaz de tumbar para atrás a los de 

las primeras filas fueron los argumentos del que resultó ser probablemen el concierto más pesado, estrictamente hablando, de todo el festival. A continuación, de regreso al escenario principal y cambia radicalmente de aires, el segundo gran nombre del día era 

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el de Rancid. Los héroes del ska-punk norteamericano tocaron nada menos que 26 canciones, parándose especialmente en sus discos “…And Out Come the Wolves” y “Let’s Go”, y dejando alguna d recentísimo nuevo álbum.

Mientras los amantes del black metal disfrutaban de una de las bandas punteras del género desgranar su álbum más icónico (Mayhem tocando íntegro el “De Mysteriis Dom Sathanas”), el grueso del público se agolpó ante el escenario grande para ver el tercer cabeza del día. Hay días en los que la consideración de una banda sube de categoría, y para Sabaton eso sucedió esa noch Lograron congregar una sorprendente cantidad de público (una de las mayores del festival, Rammstein aparte), teniendo en cue además que hablamos de una banda con relativamente poco recorrido y que practica un estilo, el power metal, que vivió sus mejores tiempos hace ya tres décadas. Por todo ello tiene aún más mérito el potencial de Sabaton para convertirse en un futuro relevo de los cabezas de cartel jurásicos que suelen poblar los festivales de metal por todo el mundo. A la vez, en la carpa los italianos Talco (que visitan nuestro país más que a sus parientes cercanos) daban su buena ración de circense y perrofláutico. Extrañamente, el de estos con Sabaton fue uno de los solapes más dolorosos para mucha gente, a pesar lo opuesto de sus sonidos. Sin embargo, al contrario que aquellos, Talco sufrieron de un sonido bastante deficiente que enturbió voz. Con esa verbena ska dimos por finalizado una nueva y exitosa edición del Resu.

La edición más grande de la historia del Resurrection Fest supuso un nuevo paso adelante en la consolidación de uno de los festivales más interesantes de nuestro superpoblado panorama veraniego. Hasta el tiempo se portó, evitando empañar una edic 

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prácticamente sin fallo. Una única crítica: a la seguridad del festival que se pone en los fosos para recoger con prisa a los que vuelan en crowdsurfing, que tienden a provocar más daño del que evitan. Por lo demás, y especialmente a nivel conciertos, un sobresaliente. Como escribió Manuel Jabois a propósito del festival: “en la historia de las religiones, la del metal es la única que llena conciertos para invitar a morir otra vez, y resucitar mejor”. Y para hacerlo, el mejor sitio está al norte de Galicia, Viveiro.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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