RESURRECTION FEST 2018. JUEVES 12 DE JULIO

Domingo, 22 Julio 2018 08:15 Visto by 306 Peoples Escrito por 

 

Primer día de festival

Comenzaba la primera jornada, tras la Warm Up.

Muchos de los asistentes al festival, aprovechanla mañana en las increíbles playas de Viveiro. Visitando el acogedor  pueblo, o tomando algo en las terrazas del puerto, cuyas vistas son increíbles. Por que, si algo tiene de especial este festival, son sus posibilidades ante un evento así, y más que privilegiada, y acertada, ubicación.

El jueves iba a ser, para mí, uno de los días que más ganas tenía de disfrutar, y en el que me llevaría una de las mayores sorpresas del evento.

Abrían la cita, desde el Main Stage, Dawn of The Maya, desde Pamplona, para dar un último concierto de despedida definitiva, según indicaron durante el propio directo. Dawn of the Maya, lo daba todo frente a unos pocos asistentes por ser de los primeros conciertos del día. Se notaba, que muchos asistentes, eran seguidores, y tenían ganas de querer disfrutar de lo que estaba siendo un adios.

Eran ya las 17:50h, y se podía ver, al fondo del escenario, el telón de una de las bandas que más ganas tenía de ver. Se trataba de Jinjer, capitaneados por Tatiana Shmaylyuk, con su increíble voz polifacética. 

Quise verles sin expectativas, porque, en múltiples ocasiones, he tenido la desagradable experiencia, de ir a ver una banda que me apasionaba y valoraba como músicos, y después de ver su directo por primera vez, sentir una decepción aplastante, porque no son realmente lo que aparentaban ser. Pero con Jinjer ocurrió todo lo contrario. Y me hizo admirarles más aún. 

Con una fuerza desgarradora, y una calidad instrumental magistral, por parte de cada uno de ellos, pusieron las cartas sobre la mesa a todos los que asistimos a su espectáculo, mostrándonos que, lo que se puede ver de ellos en una pantalla de ordenador, se queda corto para lo que dejan ver y transmitir en sus directos.

Eugene Mantulin, detrás de un set de batería, más que esencial, pero bien aprovechado y con el que hacía virguerías con mucho estilo. Eugene Kostyuk, con el bajo colgado prácticamente a la altura del sobaco, pero manejado con maestría. Roman Ibramkhalilov, un guitarrista con gusto, y gran técnica, cuando tenía que serlo, y desgarrador en las partes más brutas. Tatiana al mando, una prestigiosa cantante que deja a todos boquiabiertos, sin necesidad de teñirse el pelo de colores 'chillones' para llamar la atención. 

Pusieron pelos como escarpias, e  hicieron saltar y que se formaran increíbles pogos y circle pits, en los que fluía la gran energía que la banda estaba transmitiendo. Destacaron temas como el cambiante 'Pieces' o brutal 'I Speak Astronomy', los cuales mucha gente parecía saberse bien.

Sin duda alguna, una banda que, en cuanto pueda ver fuera del festival, acudiré sin pensarlo. Por todo ello, y más, recomiendo Jinjer 200%, una de las bandas más destacables de esta edición. 

Me dejaron ojiplática, también, los estadounidenses y 'trasheros' Overkill. Comenzaron su puesta en escena con “Mean, Green, Killing Machine”, y ya me hicieron poner la parabólica en posición de alerta. Debo decir que no soy un ferviente seguidora de la banda precisamente, pero en el directo no pude dejar de observar y de admirar cómo conserva las capacidades y aguante la banda al completo y, en especial, la caña que estaban dando.Un concierto con un setlist escueto, pero acertado y contundente, que regulaba a la perfección la intensidad durante todo el concierto, y nos mantuvo pendientes de la actuación de principio a fin.

La banda, liderada por Bobby Ellsworth, dejó claro que, la edad, y ser una banda veterana fundada en la decada de los 80, no implica siempre sufrir una decadencia en la calidad de sus actuaciones, y dar conciertos 'reguleros'. 

Si no estuvisteis en el Resurrection Fest XIII para poder verles, creedme cuando os digo que queda Overkill para tiempo, y merece la pena verles hoy en día.

El listón quedó muy alto con las actuaciones de Jinjer y Overkill. Pero en el resto de escenarios, se pudieron ver, durante la tarde, bandas, también bastante reseñables, como Bloodhunter, liderados por Diva SatánicaAgainst The Waves, Cystal Lake, o unos Cancer Bats, que desde el Chaos Stage, sirvieron para animar bastante, y no dejar decaer la noche, entre concierto y concierto de los dos platos fuertes de la noche: Stone Sour y Ghost.

Justo al anochecer, aparecían los tan esperados  Stone Sour , con Corey Taylor al frente. Muy solicitados ,debido a que resultara imposible que fueran Slipknot los que acudieran al evento en su lugar. 

Después de once años sin pisar el país, sonaron instrumentalmente más que perfectos. Animaron el show con confeti, pequeña pirotecnia en el escenario, y en algún momento del concierto aparecieron, sin que yo entendiera del todo por qué, unos cuantos de esos muñecos, de esos que van con aire en su interior. Como dirían en Padre de Familia, eran de esos “muñecos que bailan y saludan como idiotas” de colores distintos. Sigo sin entender el por qué ese atrezzo sobre el escenario. 

El setlist dejó, de forma gradual, un poco flojo al público, que había comenzado a darlo todo con temas más conocidos de la banda, como 'Absolute Zero' al principio del show, y terminó por parecer que la gente estaba cansada, y casi deseando que acabara. Y es que ahí, fue cuando me di cuenta de que, pese a la calidad de la banda y el increíble sonido, no posee cantidad significativa de grandes temas que te hagan darlo todo de la emoción al escucharlos en directo. Sensación que se produjo de forma algo generalizada entre el público. 

A partir de la mitad del concierto, tras el bajón provocado, sólo se se vio a un público ligeramente animado cantando la letra de su conocida balada `Through Glass`. Sin embargo, siendo una balada, ya era difícil dejar el sabor de boca propio de haber soltado toda la adrenalina viendo un concierto increíble. Más bien era un sabor agridulce. 

Para finalizar el día, pese a ser Jueves y no Domingo, un telón simulando las vidrieras de una catedral, anunciaban que era momento de acudir a una misa que muchos esperaban impacientemente, y que iba a ser única en España. La misa del Cardinal Copia, el Papa Emérito del Metal por excelencia, cuyo nombre realmente es Tobias Forge. Diciendo esto, todo el mundo sabe ya que hablamos de los muy venerados Ghost.

Al sonar 'Ashes', con su melodía coreada por voces de niños, propia de un film de terror, introduciendo el concierto, sin unos músicos aún en el escenario, lograba, aunque no soy seguidora de la banda, ponerme nerviosa en segundos y creer,  pese a mis bajas expectativas e incredulidad, que era posible que fuese a disfrutar de un concierto espectacular. Pero lamentablemente, muy a mi pesar, fueron presentimientos equivocados.

Tras 'Ashes', y con la banda ya sobre el escenario, se dio comienzo realmente al concierto, sonando el tema 'Rats', dejando oír ya la voz de Forge, y los enmascados Nameless Ghouls a los instrumentos. La banda completa denotaba calidad, técnicas, tablas y buen hacer. Pero a mi parecer Forge, la forma lenta y elegante, en la que se movía por el escenario, para ejercer su papel, me parecía insuficiente para llenar con su presencia el espacio. Quizá, una mejora en la interpretación marcaría la diferencia, y harían, de su papel, un papel esquisto y extraordinario.

Posiblemente no era el día, o quizá, simplemente a mi en concreto, no me llega su forma de interpretar el papel que intenta hacer. Aún así, se veía a un público entregado, y contento con el concierto. Y reconozco que la actuación tuvo como resultado un notable alto, aunque no sobresaliente. Pues se notó una gran diferencia de nivel de espectáculo con los cabeza de cartel Rammstein, de la pasada edición. Y es que se nota que la actuación de Rammstein hizo que los cabeza de cartel de la actual edición tuvieran, más que difícil, superar su paso por el duodécimo Resurrection Fest.

Pero era Jueves, todavía quedaba mucho festival por delante, y la mayoría de bandas del cartel por actuar. Por el momento, sólo con el primer día, como de costumbre logra hacer Resurrection Fest, ya estaba obteniendo más compensación por venir de lo que esperaba. Pese a las críticas recibidas, muchas negativas, por el cartel de esta edición.

Cerraron realmente la jornada del Jueves una respetada banda originaria del país del Ikea: los suecos At the Gates. Que mantuvieron, al público que quedó en el recinto, con ganas de más caña, y a los que venían para verles especialmente, que eran unos cuantos, saltando y animado, y eso que ya eran las dos de la madrugada.

El cierre dejó sensaciones esperanzadoras de que, la edición que se estaba celebrando ya, parecía que, finalmente, no iba a ser tan fiasco como muchos vaticinaban por las redes. 

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Mara Martinez

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