RESURRECTION FEST 2018. VIERNES 13 DE JULIO

Domingo, 22 Julio 2018 12:17 Visto by 340 Peoples Escrito por 

Segundo día de festival

Todo parecía salir 'a pedir de Milhouse', como diría el propio Milhouse en Los Simpsons. Sin embargo, hubo pequeñas incidencias en este nuevo día de Resurrection Fest.

La organización se vio obligada a reajustar el horario, alterando lo menos posible los planes ya hechos a los asistentes. Parecía ser debido a problemas logísticos de las bandas. La organización lo solventó y gestionó lo mejor que pudo y con intención de satisfacer a su público. Pese a ello, hubo alguna gente, aunque tampoco mucha, menos comprensiva con la organización.

Pese a las buenas intenciones y saber actuar de la organización, los primeros afectados en notar la reestructuración del horario, fueron Santo Rostro, que vieron claramente reducida la cantidad de público que se acercó a verles. Una pena, por que la banda  merecía el calor de un público más voluminoso. El de los jaenenses Santo Rostro resultó ser un bolo bastante en condiciones, que demostró que el panorama músical nacional, dentro del metal, tiene actualmente bandas de calidad, prometedoras y compuestas por grandes músicos.

Su sonido de Sludge, con toques post ambientales y progresivos, y su cantante de voz desgarrada, dejaban ver a una banda de músicos experimentados que saben lo que hacen.

Que fuese viernes 13 en la edición decimotercera, parecía que la mala suerte se cobrarse victimas. No sólo Santo Rostro tuvo algún matiz 'desagradable' durante su actuación, como es ver su público reducido.

Los chicos de Leprous, una banda noruega de metal progresivo ,que tocaba en el Ritual Stage, justo antes de los cabeza de cartel del día, Scorpions, vieron interrumpido bruscamente su sonido. A tan solo un minuto exacto de su final de actuación, quedaron en silencio repentino con el tema final del set list

Intentando investigar sobre que ocurrió realmente, no queda claro si fue realmente culpa de la propia organización, como insinuaba la banda en sus redes, o sólo un desafortunado malentendido con el técnico de sonido. No se sabe la verdad de lo ocurrido, sólo puedo decir, que la gente que estaba disfrutando de su directo, y mucho además, quedó con ganas de terminar de ver el concierto como se debe terminar, y no de forma forzada  y drástica, creando confusión y enfado.

A la vez que Leprous, en el escenario más pequeño y apartado del eje central del recinto, se encontraban tocando Monolord, una banda de Stone en su vertiente más pura, que suenan muy bien. Los que no son fans absolutos ni puretas de dicho estilo un concierto completo se nos puede hacer pesado a los pocos temas. No obstante, la banda denota que son expertos en su género. Desde luego, recomendable para los amantes del Stone más puro.

 

MEGADETH

Continuamos la jornada, y  pese a los incidentes de horario, las bandas principales del día no vieron afectado su horario, a excepción de Megadeth, haciendo también que algunas personas llegarán tarde sin saberlo, o se perdieran directamente su actuación. Solo adelantaban el acto cuarenta minutos antes, pero suficiente para que hubiera desajustes significativos con los planes de la gente.

Bajo un día de cielo nublado, pero no menos caluroso, salía Dave Mustaine, junto al resto de Megadeth, para subir aún más la temperatura en el público, el cuál comenzaba a saltar y moverse al sonar 'Hangar 18'. Un Dave Mustaine que comenzaba, algo flojo de voz y energía, pero que enseguida se reponía, consiguiendo levantar aún más a sus fans, con temas míticos, y bien ejecutados en el directo como 'The threal is real', 'Sweating Bullets', o 'Symphony of Destruction'

El viernes para mí resultó ser un día bastante light, además de por falta de bandas que me resultaran lo suficientemente atractivas como para hacerme soltar toda la adrenalina, por que el plato fuerte del día era los sosegados Scorpions.

Aunque escuchar sus temas me devuelve a mi adolescencia, son una banda con un ritmo ligero y tranquilo, que en un festival como éste, en el que que se asocia más a metal extremo y hardcore, verles a ellos baja las pulsaciones al mínimo, a diferencia de la mayoría de bandas del cartel.  

Decidí verlos tranquilamente desde el cesped, aprovechando para descansar y tomar algo, mientras disfrutaba de que tocaran temas míticos, como 'Send Me and Angel' o 'Wind of Change', y del ambiente repleto de gente que se sabía sus canciones. Un público compuesto tanto de generaciones pasadas, que se acercaron al festival a ver exclusivamente a Scorpions, como más jóvenes, porque sus temas han transcendido a lo largo de los años, y son ya más que clásicos.

Pasada la mitad del concierto, nos sorprendían con una cover del tema 'Overkill', de Motörhead. Tuvo cierto punto verles tocar la cover, al ser Mikkey Dee, desde 2016, batería permanente en Scorpions, pero por todos conocido por ser batería de Motörhead, hasta que la triste muerte de Lemmy Kilmister supuso su disolución.  

 

Pero desde luego, aunque un puntazo, escucharlo con la voz de Klause Meine en lugar de la de Lemmy Kilmister, evidentemente no da el mismo resultado, y evoca un sentimiento lástima a la par que nostalgia por Lemmy y Motörhead. Seguido a la cover, Dee se marcó un solo de batería, correcto en su longitud. Todos sabemos el peligro de sobrepasar la linea entre, hacer un sólo correcto, y un sólo eterno que parece que no tiene fin. 

Terminaron el concierto, después del típico amago de desaparecer detrás del escenerio, y hacerse de rogar ante sus fans. Volvieron para cerrar el concierto con un `Still Loving You', en el que Klause Meine, demostró que sigue cantando practicamente igual, y un 'Rock You Like a Hurricane', perfecto para finalizar su show.

Mikkey Dee, SCORPIONS.Decir que, la banda sonaba, sencillamente, correcta. Klause Meine, a sus setenta años, que se dice rápido, no se le puede recriminar prácticamente nada de su actuación. Cantaba correctamente, con una voz decente pese a su edad, llegando a todos los temas, algunos, de forma acertada, bajados de tono, y con su distinguido timbre de voz que siempre tuvo, y no ha cambiado. Con un movimiento sobre el escenario escaso y normal, pero propio de una persona de su edad y, por tanto, comprensible.

Justo en el escenario contiguo, teníamos a Paradise Lost. Pude ver a la gente que admira y sigue a la banda, que me transmitan su disfrute con ella. Pasé el concierto e descansando en el cesped tranquilamente, como con Scorpions, contemplando su buen proceder en los instrumentos y en la voz, aunque no me llegaron lo suficiente como para hacer que me levantara, acercarme más, e integrarme en el montón de gente que les estaba viendo y dándolo todo. Supongo que es sólo una cuestión más de feeling, más que de que den buenos o malos conciertos. De hecho, no considero que dieran un mal concierto.

Simultáneamente a Paradise Lost, estaban Sick of It All, por lo visto, dándolo todo en el Chaos Stage. Y digo 'por lo visto', porque fue una de las bandas que por estar viendo otra me perdí. Es lo que tienen los festivales grandes donde tocan tantas bandas. Concretamente 100, en el caso de Resurrection Fest.  Y es que teniendo en cuenta las críticas y opiniones que llegaban a mis oidos fue casi instantáneo el arrepentimiento de haber estado viendo a Paradise Lost, por segunda vez, que ya les había visto en otra ocasión, en lugar de ver a los hardcoretas americanos de los que todo el mundo me estuvo hablando maravillas. Tras llegar a casa, de vuelta del festival, haciendo una escucha más en profundidad a Sick of it All, junto a los rumores, sé que me hubieran encantado. Una lástima, pero sin duda para la próxima oportunidad que tenga no me los pierdo.

Mi estado de tranquilidad y sosiego en el que me encontraba, tirada en el cesped del 'Resurrection Fest', se acabó cuando unos Ángelus Apátrida de lo más potentes hacían ponerme en pie, y alucinar con el nivel de la banda y de sus temas. Un sonido y ritmos espectaculares. Esta vez iban acompañados a la batería por Adrián Valera, componente de In Mute, en sustitución, en esta ocasión, de Victor Valera, debido que una reciente operación le impide dar conciertos por el momento.

Animando el ambiente reposado y manso del concierto de Scorpions y, llevando la velada a lo más alto, Angelus Apátridacerraron la noche para un público más propio y habitual  del Resurrection Fest que el que llenaba el espacio en el concierto anterior celebrado en el mismo escenario.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Mara Martinez

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