HELLFEST 2016 - DÍA I

Martes, 30 Agosto 2016 15:35

DIA-1

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Una de las pocas cosas buenas de que cada año se desvanezca más rápido en el éter es que la tan ansiada fecha de la Hellfiesta llega antes. Así pues, el pasado jueves 16 de junio, a las 07:00 de la morning, la expedición Pelletier volvía a estar lista para partir hacia tierras galas, un año más, a hacer el mal.

11 engendros, 3 coches, un palet de Estrella Galicia, 15 litros de Mencía, algo de LK y 12 horas de viaje por delante (desde Guitiriz, nuestro habitual punto de salida) hacia el mejor puto festival de Europa (y, posiblemente, del mundo), el enormérrimo Hellfest Open Air Festival!!!.

Partía la comitiva Pelletier este año con el conocimiento de la existencia de un gran número de controles por autopistas y carreteras gabachiers, debido a la amenaza de un inminente ataque terrorista aprovechando la coyuntura de la mongolada toda de la Eurocopa y, por otra parte, la también amenaza de pluvia para ese fin de semana en las tierras del Loira por parte de los servicios meteorológicos (he de confesar que la segunda de las amenazas nos preocupaba bastante más, la verdad…).

Tras las ya habituales paradas técnicas, hacia el final de la tarde llegábamos a nuestro habitual emplazamiento de acampada (al margen de la zona de acampada oficial, que estamos ya puriles para aguantar mucha trangallada al lado), nos extasiábamos divisando los míticos bosques de Fecoland delante nuestro y montábamos lo que durante cuatro días iba a ser nuestro poblado pelletier.

El hecho de que este año llegáramos algo antes que otros años y Clissôn nos recibiera pluviando, hizo que, tras recoger nuestras pulseritas/acreditaciones, fuéramos capaces de llegar a refugiarnos bajo la carpa del Metal Korner y ver aún uno de los conciertos que la noche del jueves tenían lugar allí.Profile

La verdad es que hicimos caso omiso del grupo clissonier que estaba tocando y dedicamos más entusiasmo a brindar con las primeras de muchas pichet (jarra de litro y medio de birra, de plástico duro con asa) que caerían a lo largo de todo el fin de semana.

Como decía hace un par de párrafos (y el año pa-sado), uno va purilando y el cuerpo ya no es el que era (ya os tocará, insisto… Ya veréis que risitas, después…), así que, antes de encetrinarse mucho uno y dejarse llevar por la emoción, prudente es retirarse a tiempo y no hacerlo mal ya antes del primer día, pues las consecuencias pueden ser nefastas y joderte el resto (o al menos una parte) del festival.

Amanecimos el viernes con el cielo amenazando pluvia, lo cual no nos impidió hacer las pertinentes “tareas del hogar”, para irnos poniendo en movimiento.

Visitar los encantados bosques de Fecoland (nuestro WC natural privado durante el festival) era este año una tarea con la dificultad añadida de que la hierba de la vasta pradera que hay que cruzar para llegar a tan anhelado paraje estaba alta y mojada (debido a la pluvia). Habrá que comunicarse con los dueños del prado en cuestión y aplicarles que a ver qué es eso de no segar el prado debidamente, antes de la llegada de los festivaliers…

Pues eso… Fecón, floka-flocka a la intemperie con siempre refrescante desnudo integral incluido, omeprazol (es mi señor, nada me falta), a buscar hielo al LeClerc (gran supermercado cerc-ano) para peletar los quintêttes y ya estábamos listos para comenzar el festival.

ProfileEste año, las colas para acceder al recinto estuvieron más presentes durante todo el festival (especialmente a primera hora, que es cuando entra todo el mogollón de peña), ya que se había incrementado el protocolo de seguridad, por miedo a que los moros les diera (o diese) por montar un Bataclan por allí… (como está el mundo…). Colas que, por otra parte, los que vamos con acreditación de prensa no tenemos que sufrir, al entrar directamente por el acceso a la zona VIPs vaporub (lo cual es harto fetén, por cierto).

Después de un breve paseo “de reconocimiento”, la caída de unas pingôtas pluviales hizo que optáramos por guarecernos directamente en The Valley, donde tocaban los ucrani-anos STONED JESUS.

Se trata del típico grupo stoner de sonido añejo y reminiscencias setenteras tan de moda últimamente, con estética de índole “psicodélica” en sus artworks y demás… La modita y tal…

Con un setlist de sólo 4 temas, debido a la larga duración de los mismos (y el poco tiempo de que disponían), los de Kiev tuvieron el privilegio de ser el primer grupo ucrani-ano en pisar los escenarios del Hellfest. Electric Mistress, YFS, Here Come the Robots e I’m the Mountain, fueron los temas elegidos para tan magno evento.

Buen grupo, buen sonido, pero bueno… Lo dicho previamente… Uno de tantos grupos de este tipo que proliferan como setas los últimos años… La modita y tal…

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Despuntaba el mediodía y, de pasada por un The Temple bastante concurrido ya, los irlandeses CRUACHAN tocaban To Invoke the Horned God, entre el típico ambiente “festivo-pajilleril” que suele imperar en los conciertos de folk metal, pagan folk metal o como queráis llamarle…

Pues eso… Engendros de jórribol, con la cara pintada de azul y ataviados de Braveheart, una pelirroja de generoso busto de por medio y venga gaiteirada, mezclada con “flema metalera”…

No, tíos, no… Lo siento, pero no puedo con esas mierdas… No me parecen serias…

 

Siguiendo con el paseo de reconocimiento, siempre se encuentran nuevos detalles que hacen que, año tras año, la organización del festival galo no deje de sorprendernos para bien. Una vez más, el verde césped natural imperaba en todo el recinto, bajo nuestros pies, WCs maqueados por doquier, las tiendas de merch, nuevas esculturas decorando el recinto, la ya clásica noria (“The Wheel”) y este año, a mayores, una TIROLINA desde el techo de los Main Stages hasta la mesa de sonido (pasando por encima de toda la peñita, tipo Paul Stanley, claro…). Tremendo…

 

ProfileEra hora de dejarnos de mariconadas, pues con los primeros pichets de birrêtta peletier en el cuerpo y a eso de las 12:50, el cuerpo pedía ROCK. Nada mejor para ello que NASHVILLE PUSSY, en el Main Stage 2.

El cuarteto de Atlanta (Georgia) (mucho engendro parió ese sitio, no?) son una apuesta segura para los amantes del “high voltage rock and roll” de base puramente “acedecesca”, aderezado con un matiz de velocidad y mala hostia punkarra, totalmente “motörhedi-ana”.

Con Struttin’ Cock y Rub it to Death, entraban en escena sin gozar de muy buen sonido, la verdad, (algo raro en el Hellfest), pero supliéndolo con doble dosis de actitud rockera y descaradamente macarra.

La banda del más que pintoresco matrimonio formado por Blaine Cartwright (que de jórribol es ese tío, joder…) y la exuberante Ruyter Suys (la ja del Demonio) celebran este año el 10º aniversario de su fundación y el 8º de aquel primigenio ‘Let Them Eat Pussy’, de sugerente, a la par que explícita, portada.

Con Wrong Side of a Gun, Pillbilly Blues y I’m so High (no, me mientes…), los americ-anos hacían mover el esqueleto a base de bien a una buena horda de festivaliers (como que varias decenas de miles, ya, conProfile la coñita…) que, pese a la pluvia (sí, seguía pluviando…), iban nutriendo de manera generosa la extensa planicie frente a los Main Stages.

 

El frontman, Blaine Cartwright, es todo un engendro, pero en el sentido literal del término: calvito y con melena (no hay cosa que de más pena), bigotón a lo Lemmy, resonso, voz de no probarlo en absoluto y, encima, con truquitos estrella como privar birrêtta del sombrero y después ponérselo (con birra aún dentro) y cosas así…

Ahora que me doy cuenta, sin sombrero me recuerda al actor mejic-ano ese resonso, harto de jórribol, que siempre hace de malo en las pelis (el que aplica lo de “perrechas quentes…, perrechas frías…, temos todo tipo de perrechas…” en Abierto hasta el amanecer (bien sabéis de quien hablo…).

La nueva bajista, Bonnie Butrago, da la impresión de estar medio fuera de lugar, por momentos, pero lo intenta bastante, moviendo la troba, dando caña al bajo y todo eso… El batera tiene una pinta de hipster que no puede con ella (no digo más…).

El show continuaba con Up the Dosage, Everybody’s Fault but Mine y la versión de The Marshall Tucker Band, Can’t You See.

Y qué decir de Ruyter Suys… Una especie de Angus Young con tetas, troba leonina y puesto de speed… Todo un espectá-culo en sí misma, la tía esta… Maltratando su Gibson SG a tutiplén, sin parar de moverse un solo segundo y engarzando solos endiablados con sucios riffs de carretera, Ruyter RULES y punto.

Con Good Night for a Heart Attack cerraban un concierto corto pero intenso, pasado por agua pero calentito.

 

ProfileA continuación, quedaba pendiente el típico acercamiento hasta el Kingdom of Muscadet (bosquecisho en medio del festi, con zona de esparcimiento, mesitas y bancos, bares, etc) y el escenario más apartado del festival, The Warzone.

El año pasado hubiera problemas con The Warzone, hogar de hardcor-eta-s y punkarr-ass en el Hellfest. Se puede decir que se había quedado pequeña y su acceso, especialmente, no todo lo adecuado que debiere. Esto fue especialmente notorio (us big) durante el concierto de Body Count, donde la zona de guerra petó, con tanta peñita.

En consecuencia de ello, este año nos encontrábamos una Warzone con notables mejoras, incluyendo un monumento coronado por una estatua de Lemmy Kilmister en la entrada de la misma. Una zona de restauración, una ladera con graderío para sentarse y ver los conciertos apaciblemente, un espacio mucho más holgado, especialmente en el acceso, que era el principal problema; y, en general, todo maqueadísimo como una verdadera zona de guerra, con piedras dispuestas tipo trinchera, vallas metálicas y torres de vigía….. Todo ello con el característico tono de herrumbre ocre, típica de la estética hellfesteira.

La hostia, estos gabachiers… Mira que les trabaja la cefa, a Mr Ben Barbaud (director de la organización del Hellfest) y sus huestes…

Regreso a las tiendas, a fagocitar algo, tomar unos quintêttes peletier y volver con energías renovadas y los pichets cargados para empezar la tarde por todo lo alto, con ANTHRAX y TURBONEGRO.

Los de New York saltaban a escena con ganas de darlo todo y el público los esperaba con verdaderas ganas, ya que el año pa-sado tuvieran que cancelar su presencia en el festival galo, en última instancia.

Con You Gotta Believe, primer tema de su último álbum, saltaron a las tablas del Main Stage 1 Scott Ian y sus compañeros de batalla, para encadenarla ipso facto con la obligatoria Caught in a Mosh y poner Clissôn patas arriba.

Continuaron con la frenética versión del Got the Time, de Joe Jackson, Fight ‘Em ‘Til You Can’t, del ‘Worship Music’ (2011) e Evil Twin, también de su último disco, ‘For All Kings’ (2016).

Es bueno volver a ver al gran Charlie Benante tras los parches, recuperado ya de su síndrome del túnel carpi-ano (qué lesión, si no, podría llegar a contraer el padre de los blast-beats?).

El incombustible Frank Bello, en su línea… Con el bajo en las rodillas, pateando escenario, cantando todos los temas, haciendo coros, arengando a las masas, moviendo la troba… Como tiene que ser, vamos… Contrasta con la actitud algo más comedida y discreta de Jon Donais, que no deja de ser el “new guy”.

A continuación, otra versión, Antisocial, hizo vibrar todo el recinto y formar elegantes pits en las inmediaciones del escen-ario. Quizás porque sea una versión de los gabachiers Trust? Lo dudo, la verdad… El festivalier medio no tiene tantos estudios. Es más, apostaría a que la mayoría de la peña pensará que el temita es de Anthrax (como sucedía con Sepultura y Orgasmatron, Quiet Riot y Cum On Feel the Noize… y tantos casos similares).

La extraña, a la par que entrañable, figura de Joey “Mujerguapa” Belladonna, con su troba “negro farandol”, pulula por el escenario, entonando uno y otro tema con su característica voz. La voz de Anthrax. Punto. Fue un gran acierto recuperarlo hace unos años para la banda, consolidando así su formación más clásica.

Hablando de Joey Belladonna… Sabíais que es mitad indio nativo americano y mitad italo-americano? Ahí lo dejo…

Está claro que el comandante en jefe del navío es Scott Ian. Cada vez más, se aprecia a la perfección que es su banda y él dirige todo el cotarro. Da gusto verlo tocar, ya que nadie se lo pasa mejor que él. Es como un niño de pantaloneta, friki del metal, tocando en un escenario grande, por el que corretea, salta y “headbanguea” sin parar.

Hablando de Scott Ian… Sabíais que se zumba a la hija de Meat Loaf?. Ahí lo dejo…

Con Breathing Lightning e Indians (tema hecho a medida de Mr Mujerguapa) ponían final a un concierto en el que se echaron de menos un par de cuartos de hora más y más temas viejos.Profile

Cry for indiaaaaaaaaaans… (Cry! Cry!)

 

Terminaban Anthrax e, ipso facto, llegaba la fiesta engendril de TURBONEGRO al Main Stage 2.

Y de qué mejor manera podrían empezar Turbonegro un concierto que con The Age of Pamparius?. Todo el festival saltando a una y coreando aquello de “uoh-uoh-uoh-oh…”. Un plan sin fisuras.

Continuaron con You Give Me Worms, del que por ahora es su último disco, ‘Sexual Harassment’ (2012), y de tercera…, hala…; otro trallazo de los buenos, con All my Friends are Dead.

Está claro que esta especie de Village People del Rock noruegos son un grupo festivo; un grupo para saltar, bailar y pasárselo fetén. No hay duda de que cumplen su cometido al 100%.

Sacaron su punto más “glam” con Hot for Nietzsche, para continuar con City of Satan y Special Education (está claro que la debieron necesitar).

La verdad es que el cantante, Tony Sylvester, canta de jórribol, con voz afónica de haberlo hecho siempre mal el día anterior; pero da igual… Lo que cuenta es la pinta de porcallán que tiene, ataviado de oso bucanier, con el short vaquero, las medias altas, la camisetita torera y mangôtta, la gorra de Rob Halford y los labios pintados (mal). Conjuga lo inquietante con lo hilarante.

Inquietante es, de hecho, un adjetivo que bien se podría adjudicar a cada uno de los miembros de la banda y a su “concepto”, en general. Desde ese “Happy Tom”, vestido de marinerito, con los labios pintados de rosa, hasta el “guitarrista granjero”, el combo no hay por donde pillarlo…

Estos sí que son unos engendros con todas las letras…jajaja…

Drenched in Blood (D.I.B.), Get it On y terminaron con la traca final de Wasted Again y la genial I Got Erection.

Siempre amena, la “experiencia Turbonegro”.

 

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Tiempo para acercarse hasta la tienda de merchan oficial del festival (siempre concurrida, hasta que van colgando el “sold out” en cada uno de los artí-culos a la venta) y darse otro garbeo por las tiendas, a tomarle unos piscolabis peletier, relajarse un rato y volver con el pichet debidamente recargado, a por el siguiente ass-alto.

Al volver al recinto, VOLBEAT hacía ya un rato que iniciaran su actuación y abarrotaban la zona de los Main Stages a base de bien.

Teniendo en cuenta que el producto que ofrece el susodicho grupo danés tampoco es que me atraiga en demasía, que suelo ser bastante escéptico con todo este tipo de bandas que, de un año para el otro (como quien dice), se ponen de modita y arrastran multitudes y, por qué no decirlo, que los “gorgoritos tipo Hetfield post-Load” de su vocalista, Michael Poulsen, me dan ganas de defecar; opté por hacer lo que tenía hacer: dirigirme hacia The Altar, a ver a OVERKILL.

Tras la intro de su último disco, ‘White Devil Armory’ (2014), saltan los yanquis a escena con el tema que abre dicho trabajo, Armorist, continuándolo casi sin tomar aire con Rotten to the Core y Electric Rattlesnake.

Una breve panorámica del nutrido público que poblaba The Altar parecía indicar que no son pocos los seguidores con que cuentan los americ-anos. El “pit” empezaba a funcionar y la cosa se ponía movidita.

Como una especie de Motörhead estado-unidenses con un extra de mala hostia y rabia contra todo lo que hay bajo el sol, Overkill dieron lo que acostumbran dar: caña, caña y caña.

Como los mismos Motörhead que acabo de citar, Overkill no sorprenden, pero tampoco defraudan. Te dan lo que vas a ver. Es una apuesta segura.

Aparte de las previamente citadas Armorist y Electric Rattlesnake, Ironbound fue la única concesión a mayores a sus últimos trabajos, estando el resto del setlist compuesto exclusivamente por clásicos pertenecientes a sus cinco primeros discos.

Hasta tres temas de su primer disco, ‘Feel the Fire’ (1985), Rotten to the Core, Feel the Fire y Hammerhead; y dos del Horrorscope (1991), Coma e Infectious; aderezadas con piezas innegociables, como Hello From the Gutter. Todo un lujo para los más fieles seguidores de la banda, desde sus inicios.

Bobby “Blitz” Ellsworth escupe las letras como un perro rabioso y, aunque sí es verdad que parece un poco más “comedido” que antaño, el tío cumple y lo da todo. Con su inseparable D.D.Verni (que no os engañe; se llama Carlos…) como fiel escudero, apoyándolo con sus bajos estrafalarios por la rodilla y sus coros barriobajeros, los pioneros del thrash americano siguen convenciendo y dejando al respetable con buen sabor de boca y el cuello dolorido.

Con un “bis” a base de Elimination y la ya clásica versión de The Subhumans, Fuck You (“middle finger” en alto), los yanquis se despidieron de Clissôn, dejando el pit patas arriba y a la gente con bastante sed.

Vuelta con calma a la zona de los Main Stages, con tiempo aún de ver los últimos coletazos del concierto de DROPKICK MURPHYS, con su fiestera combinación de folk celta-irlandés con punkarreo macarra. Pena que no se sirviera Guinness en las barras…

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Llegaba la hora de los cabeza de cartel de la jornada: los alemanes RAMMSTEIN.

Seamos francos… Cuántas personas conocéis que tengan discos de Rammstein y los escuchen en casa?. Pero el espectáculo que montan… Qué?!?. Pues eso…

Es una banda que no escucho en casa, pero tampoco me desagrada su propuesta y su concepto, en general. No pongo discos suyos en la intimidad del hogar, pero sus conciertos me parecen de lo más recomendable para todos aquellos que gusten de un buen espectáculo.

Y así fue… Maquinaria alemana funcionando a la perfección sobre las tablas, con un show planificado y pulido al milímetro, desde cada tema del setlist hasta cada movimiento de cada uno de los integrantes de la banda.

Paso de enumerar la lista de temas que fueron interpretando, ya que, aparte de estar en alemán, lo considero algo que casi roza lo irrelevante, en este caso concreto (y los podéis consultar en cualquier lado, además). Por lo demás…, un SHOW con mayúsculas.

Los ful-anos parecen una especie de soldados, sacados de la Metrópolis de Fritz Lang, con algún tipo de siniestro cometido. Ejecutan su metal industrial, con influencias electrónicas (de hecho, hicieron una versión de Depeche Mode, Stripped), como si de perfectas máquinas se trataran (o tratasen).

El carismático frontman, Till Lindemann, da miedo. Su histriónica manera de interpretar, a medio camino entre Charles Chaplin y Lon Chaney, entre lo cómico y el terror, hace que, aún sin entender alemán, los temas cobren un sentido inquietante en di-recto por necesidad.

Por lo demás… El espectáculo es de otro nivel: plataformas que descienden y se elevan, enormes racks de luces móviles, juguetitos caros a tutiplén, pirotecnia PRO por doquier, una iluminación curradísima y fuego…, mucho fuego.

Con la imagen final de Till Lindemann elevado mientras dispara fuego por sus alas de ángel, en el último tema, dábamos por finalizada la jornada concertística del viernes.

Quedaban aún por actuar THE OFFSPRING, coincidiendo con ABBATH en otro escenario; pero como ambos grupos tocarían en el Resu, apenas unas semanas después, decidimos reservar algo de fuerzas, que el día había sido muy largo y qued-abbath aún mucho festival por delante.

Unas birras de rigor en el Metal Korner, alternando con el resto de festivaliers asiduos a ese “after del metal”, y a dormir, que falta hacía, ya…