RESURRECTION FEST 2016 – DÍA III

Martes, 10 Enero 2017 16:41

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El sábado amanecimos con un día putita madre, pero a base de bien. Tras el omeprazol de la morning, algunos decidieron acercarse hasta la playita, a darse un reparador chapuzón (una de las ventajas de no celebrar un festival en un desierto o un detestable polígono meset-ario, por ejemplo), otros optamos por la ya tradicional floca-flocka a pie de tienda, para ir amenizando la mañana a nuestros vecinos de campamento.

Otra de las ventajas de celebrar un festival en un sitio civilizado, es que tienes todos los servicios que puedas necesitar a golpe de pequeño paseíto, inclusive el entrañable casco antiguo de Viveiro, lleno de bares en los que perderse unas horas y tomarle unos piscolabis a precios más que asequibles.

Así fue y, tal como acostumbramos hacer cada año en el Hellfest galo, el sábado a mediodía/primeras horas de la tarde no hay concierto que valga: es hora de acercarse hasta el pueblo, a regular el pH con clase y con calma.

Y qué puede haber con más clase que regular el pH con un buen surtido de cañêttas de Estrella Galicia, bien peleteiras, (no lo probamos) acompañadas de unas cuantas raciones de pulpo a feira, servidas en la terracita de un entrañable bar por un pulpeiro que operaba en dicha plaza, para deleite de todos los que por allí iban apareciendo?.

Las primeras horas de la tarde iban pasando y decidimos que era buen momento de regresar al campamento, reponer el hielo de las neveras (algo absolutamente indispensable, en un festival) y acceder al recinto, pues el cuerpo ya iba reclamando algo de metalón.

 

Sonaban los alemanes DESTRUCTION, cuando entramos al recinto, así que la dosis de metalón que reclamaba el cuerpo parecía estar más que asegurada…

La pesada maquinaria de thrash metal teutón, comandada por el gigante Schmier, es siempre un plan sin fisuras, como Overkill, Kreator, Testament y alguna banda más, del estilo… Sabes que no te vas a equivocar y que te van a patear el bul a base de bien…

Con temas como Mad Butcher, Total Desaster, Thrash Till Death o Bestial Invasion fueron caldeando el ambiente de los pits para una tarde que se antojaba larga y una noche que se antojaba más larga aún…

 

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Bajo la castigadora soletón, nos acercamos hasta el Chaos Stage a ver a los noruegos SHINING, lo que supuso uno de los más gratos descubrimientos del festival.

Uniformados “de etiqueta”, de impoluto negro, dejaron a más de uno boquiabierto con su excitante fusión entre metal experimental, jazz, y rock progresivo, dando como resultado un estilo tan fresco como original, en el que hay lugar para innovaciones tan poco usuales como la inclusión de saxo en alguno de los temas, inclusive. Haciendo gala en todo momento de una magistral ejecución instrumental y de un sonido prácticamente perfecto, los nórdicos dejaron claro que son una banda vanguardista, más que interesante y a seguir muy de cerca.

 

Y si hablábamos de caldear los pits y de planes sin fisuras, sabes de sobra que MUNICIPAL WASTE te van a joder bien!.

Los de Richmond (Virginia) saltaron a escena a hacer de las suyas, como es habitual en ellos. Con su crossover de “tupa-tupa”, a toda hostia y sin mariconadas, convirtieron las zonas más próximas al escenario en una polvareda en la que se recomendaba el uso de bandanas o lo que sea que se pone la peñita en la cara para el polvo…

Si bien, el percal no fue para nada comparable al fiestón que montaron en el Hellfest el domingo por la morning, en uno de los Main Stages (también es verdad que había mucha más peña y esta iba armada con flotadores, manguitos, balones de playa y tablas de body), la constante de en los conciertos de los americ-anos es que SIEMPRE te lo hacen pasar fetén.

Girando ahora con formato de quinteto, con Nick “Nikropolis” Poulos en la segunda guitarra, los tipos se mandaron unos 18 temas en aproximadamente 30 minutos. Breve, pero intenso.

Como no podia ser de otra manera, no faltaron clásicos del fiesteo bizarro, como Unleash the Bastards, You’re Cut Off, Beer Pressure, Wrong Answer, Terror Shark, Headbanger Face Rip o Sadistic Magician.

Siempre grandes, Municipal Waste.

 

Llegaba, por fin, el momento más esperado del festival… Tocaba reunirse con colegas, para poder disfrutar de la “comunión” en buena compañía, acercarse al bar a pillar provisiones líquidas y buscar una óptima ubicación para ser testigos del paso de IRON MAIDEN por Viveiro…

 

 

Un servidor puede contar, orgulloso, que estuvo presente en las tres “venidas” que la mítica banda inglesa protagonizó sobre suelo galaico:

-          22 de mayo de 1998, Campo de fútbol Os Remedios (Ourense), con Helloween y Dirty Deeds. ‘Virtual XI Tour’, con Blaze Bayley aún como frontman. Jornada ENTRAÑABLE donde las hubiere (snifff…)Profile

http://www.setlist.fm/setlist/iron-maiden/1998/pabellon-paco-paz-ourense-spain-4bd39f32.html

-          23 de mayo de 2003, Coliseum (A Coruña), con Stray. Concierto de inicio de la gira mundial ‘Give me Ed…’Till I’m dead’, con Dickinson y Smith de vuelta en el barco, por fin.

http://www.setlist.fm/setlist/iron-maiden/2003/coliseum-corunna-spain-3bd39ca8.html

-          9 de julio de 2016, Resurrection Fucking Fest (Viveiro). ‘The Book of Souls World Tour’. You know what I mean…

http://www.setlist.fm/setlist/iron-maiden/2016/campo-de-futbol-celeiro-viveiro-spain-2bffe4c2.html

 

Pues sí… Puedo contar que estuve en los tres, insisto… jejeje… Y tú?

 

Pues bien… Volvamos a Viveiro y a ese abarrotado escenario principal del Resurrection Fest 2016, a punto de hacer Historia…

 

A las 21:00 en punto, sonaba Doctor, Doctor (Diente, me miente), de UFO, y los más duchos sabíamos que se trataba de la intro con la que la Doncella lleva abriendo sus conciertos desde tiempos inmemoriales. Tras el breve vídeo en la pantalla gigante, con el Ed Force One llegando a la selva y todo eso, Bruce Dickinson hacía su aparición en la parte superior de una escenografía inspirada en el mundo maya, como el artwork de su último disco, recitando la intro del mismo sobre un humeante caldero, como si de un ritual de invocación se tratara (o tratase).

Con If Eternity Should Fail, saltaba la mítica banda británica a escena, ante el clamor del público, atacando seguidamente con Speed of Light, ambas de ‘The Book of Souls’.

Con Children of the Damned llegaba el primer clásico de la noche y Celeiro estallaba de júbilo. A continuación, dos concesiones más al último disco, con Tears of a Clown, dedicada al malogrado Robin Williams, y The Red and the Black (con sus 13 minutos y pico de duración, con dos cojones).

Siguiendo la trayectoria de la Doncella, es fácil adivinar que el confiar plenamente en su más reciente material de estudio es una constante en su carrera. No hay más que mirar repertorios de sus pasadas giras y los datos están ahí (echad un ojal, por ejemplo, al setlist de Ourense, un poco más arriba, durante la gira ‘Virtual XI’). Los tipos están orgullosos de la música que crean y la defienden en directo, llegando a introducir hasta 6 temas del disco nuevo en su setlist, como en este caso.

Pero, qué mejor manera para “contrarrestar” el posible “bajón” en el clímax que pueden suponer tantos temas nuevos (y tan largos) por el medio que de repente aplicarle The Trooper, seguida de Powerslave?. Dos de cal y dos de arena…

Después de dos trallazos semejantes, grabados a fuego en la Historia del Heavy Metal y en la memoria colectiva de la Humanidad por necesidad, era buen momento para terminar de presentar su último plástico, con Death or Glory y la homónima The Book of Souls (con la aparición del mítico Eddie en escena y sus 10 minutos y pico de duración, con dos cojones).

Cabe decir que, aún siendo ‘The Book of Souls’ el álbum más largo de Maiden, con 92 minutos de duración, durando el tema más corto 5 minutos y el más largo 18 minutos (casi nada…), la inclusión de más de la mitad del disco en el directo no se hizo para nada pesada, ya que el material está fetén y la ejecución del mismo, como no podía ser de otra forma, es BRILLANTE.

Nada comparable a lo que tuvo que ser verlos en la gira del indigesto ‘A Matter of Life and Death’ (2006), en la cual saltaban a escena tocando el disco enterito, tocaban 5 clásicos al final de todo y andando… Compadezco a la chavalada que los viera por primera vez en esa gira, la verdad…

A partir de ese punto, el concierto se convirtió en un auténtico festival de caras de absoluta felicidad que sólo una banda como IRON MAIDEN puede ser capaz de generar.

Con la gloriosa tripleta de Hallowed Be Thy Name, Fear of the Dark y Iron Maiden, los más jóvenes descubrían la esencia de lo que es ver a Maiden en di-recto y, en definitiva, la esencia del puto Heavy Metal en sí, hablando en plata. Los más mayores, con la lagrimita asomando y la sonrisa de oreja a oreja, se reencontraban con esa sensación inigualable que tantas veces los había transportado de vuelta a esa eterna juventud que sólo la pasión por la música te puede brindar.

Todos juntos, en amor y compañía e igualdad de condiciones, fuera de “status”, etiquetas y demás mierdas. Unidos por la música y una manera de entender la vida basada en el amor, el respeto hacia los demás y hacia uno mismo y el disfrute de cada momento, de la mejor manera posible. Una manera de entender la vida que mucha otra gente nunca podrá llegar a entender, alienada por esta sUciedad en la que vivimos, a la que no le interesa que seamos felices y a la que le conviene más sembrar la discordia entre vecinos que la unión fraternal.

Y qué decir de la banda, en general?

El trío guitarrístico compuesto por Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers funciona al milímetro. Son una maquinaria perfectamente engrasada y compenetrada que se pueden permitir bromear y jugar entre ellos, sin parar de moverse, durante todo el concierto, y no se escapa absolutamente nada.

La figura de Steve Harris sigue siendo icónica, aporreando el bajo en primera línea de fuego y cantando cada palabra de cada uno de los temas mientras arenga a las masas, como si por él no pasaran (o pasasen) los años.

El bueno de Nicko McBrain, siempre oculto tras su mastodóntico set de batería, del cual, al mismo tiempo, es prácticamente imposible ver que alguna de sus piezas se deja de mover en algún momento de la actuación. Cómo lo hace??? Es un pulpo, o algo??? Por no hablar de su impecable técnica de bombo, con un solo pedal, “marca de la casa”…

ProfileQué sería del sonido del Heavy Metal, tal y como lo conocemos hoy en día, sin ese bombo de Mr Nicko McBrain? Pensad en ello… Además, es el que peor está de la cefa, el más simpático, el más de jórribol (esa tocha es terríbel, joder…) y, a todo esto…, sabíais que ya gasta sus buenos 64 años, el colega?. Grande, Nicko!.

Y qué decir de Bruce Dickinson? Ese humanista, hombre del Renacimiento, que tanto pilota aviones, con rango de Comandante, como es olímpico por Inglaterra en esgrima, que tanto es profesor de Historia como escribe novelas y libros de ciencia ficción para niños, que tanto es empresario como canta en la banda de Heavy Metal más grande de todos los tiempos…

Ese culo inquieto y cargado de talento que, tras superar recientemente un cáncer de lengua, salta a escena y se tira dos horas sin parar de correr y saltar por el escenario, haciendo gala de una envidiable forma física que ya quisiéramos la mayoría de nosotros (con un par de décadas menos sobre las espaldas que él) y, no contento con todo ello, sigue cantando mejor que nadie y dejando el listón a un nivel muy difícil de alcanzar, tan siquiera.

Es un puto superhombre. Punto. Long Live Bruce Bruce.

Tras una breve y merecida pausa, el sexteto británico volvía a escena para los bises, poniendo todo patas arriba con el clásico entre los clásicos: The Number of the Beast.

Y por si no hubieran puesto a prueba lo suficiente nuestros sentimientos a lo largo de todo el show, se reservan para el final dos de las canciones más extremadamente emotivas de todo el catálogo de Maiden: el canto a la fraternidad y a la comunión entre nosotros, Blood Brothers, con tooooodo el festival cantando a coro el estribillo, y la siempre emocionante Wasted Years, para poner el punto y final a las dos horas JUSTAS que duró el conciertazo (empezaron a las 21:00, terminaron a las 23:00 y a las 00:00 estaban en el Balneario de Guitiriz, preguntando por el bar, donde estuvieron tomando cañas hasta las 04:30 de la morning, por cierto… Entrañable…).

Con los alegre tonadilla de Always Look on the Bright Side of Life (Monty Python) de fondo (cierre habitual de los conciertos de la Doncella desde tiempos ignotos, también), la banda se retiraba del escenario y nos dejaba a todos mirándonos con cara de: “buah, chaval….. Que grandes son los putos Maiden…..”.

En fin… Esperemos poder verlos aún unas cuantas veces más, por lo menos, que un concierto de Maiden siempre es una experiencia única, inigualable y de lo más enriquecedor, que todo el mundo debería experimentar por lo menos una vez en la vida (o 6, como lleva experimentado un servidor hasta día de hoy…).

Tras el compendio de emociones y considerable desgaste físico que supone un concierto de Iron Maiden, hay que tomárselo con un poco de calma, por lo menos durante un rato; especialmente si tienes varias decenas de miles de personas intentando desplazarse al mismo tiempo, delante tuya.

Así, tras una visita al W.C. y un rato de conversación con los colegas en la barra sobre el concierto de Maiden que acabábamos de disfrutar; con calma, nos acercamos a ver el concierto de ENTOMBED A.D., ya “mediado”, un poco “de soslayo” y sin demasiadas pretensiones, ya que aún nos estábamos recuperando del concierto de la Doncella de Hierro.

No obstante, llegamos a tiempo de ver a los suecos interpretar unos cuantos temas de su anterior época (cuando aún no necesitaban la A.D.), como Living Dead, Revel in Flesh, Wolverine Blues, Left Hand Path o Supposed to Rot, con la que terminaron su actuación, originando un pogo de lo más concurrido.

La impresión general fue buena. Sonido brutal, actitud macarra y Death Metal sueco a tutiplén. Hay que decir también que lograron atrapar a bastante “público residual” del concierto de Maiden, lo que llevó a que el nivel de asistencia fuera más que decente, algo que supongo que repercutiría positivamente en las “ganas” de los suecos sobre las tablas.

Bien, en general. Los tipos le dan caña, aunque insisto en que estábamos aún con la resaca de Maiden muy reciente y tampoco les prestamos toda la atención que quizás merecieran. Más bien, se puede decir que estábamos haciendo tiempo, arrimados a un lateral del escenario, esperando al siguiente PERSONAJE que actuaba a continuación.

Como bien decía hace un momen, como si de un personaje de cómic se tratase, hacía su aparición sobre las tablas del Resurrection Fest ABBATH, con su armadura, su maquillaje de oso panda, escupiendo fuego y haciendo el paso del cangrejo, a ritmo de To War! y con problemas de sonido (todo hay que decirlo).

 

La sola aparición de tal entidad en escena fue más que suficiente para que uno de mis acompañantes Pelletiers (que no lo prueba en absoluto) sufriera una “epifanía” instantánea que le hizo besar el firme y quedar zapateado, como una tortuga boca arriba, con los ojos entornados ante la visión del maligno.

Acudí a su rescate, dando una voltereta, raudo y veloz, espabilándolo con un par de bofetaditas, ayudándolo a incorporarse y reubicando la jarra de cerveza debidamente en su mano. Como nuevo.

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Seguidamente, cayó el primer tema de Immortal de la noche, Nebular Ravens Winter, seguido de Warriors, recordando aquel proyecto llamado I, del controvertido (y coquetier) músico noruego.

Nueva concesión a Immortal con In My Kingdom Cold y, tras los primeros acordes de Winterbane, con la peñita coreando “Immortal! Immortal!”, empiezan las risas…

El coleguita para en seco la actuación, aplica algo así como “I’m sick as fuck!” (lo cual se podría traducir tanto como “estoy mal de cojones!” o como “estoy hasta los cojones!”, inclusive, teniendo en cuenta el contexto) y abandona el escenario, seguido de cerca por sus atónitos secuaces.

Atónitos, como también se quedó el respetable, dudando si la marcha del nórdico sería definitiva, si volvería a salir, qué carallo le había pasado, etc…

Por el contexto, intuí que quizás había pirado porque la peñita estaba coreando sin cesar “Immortal! Immortal!”, incluso cuando estaba tocando temas de su nuevo disco en solitario, lo cual le pudo haber hinchado las pelotas y ocasionado su pataleta. Aunque bueno… Es sabido que el interfecto en cuestión no lo prueba (que es de buen beber, digamos), así que tampoco sería muy de extrañar que el tipo fuera como una abrótega y de repente se viera un poco “mareado”, necesitando un pequeño respiro…

O quizás se le juntó de todo un poco…. Quién sabe?

Lo que está claro es que de allí a un rato, después de intentar entretenernos el bajista y el batera con solitos cutres que no vinieron a nada, volvía Abbath a escena, excusándose con un “es uno de esos días…” y atacando con Ashes of the Damned, Fenrir Hunts y Count the Dead, para alivio del público, que nos temíamos lo peor…

Con un final de concierto dedicado a su “inmortal banda mater”, se congraciaba Olve Eikemo un poco con los allí presentes, haciendo que no nos fuéramos con tan mal sabor de boca.

Solarfall, Tyrantsy One by One fueron acogidas con entusiasmo por todos los fans de la que fue una de las más reputadas bandas de culto dentro del Black Metal noruego.

 

Ahora sí que las fuerzas comenzaban a ir algo justitas y nuestra afición por “no probarlo” hacía que comenzáramos a ir más coquetos de lo que sea recomendable, posiblemente… Pero aún no nos podíamos dar por vencidos, ya que faltaba un apetitoso plato que no queríamos marcharnos sin degustar: los siempre efectivos NASHVILLE PUSSY.

Optamos por fagocitar algo de relax, para recuperar un poco, tomar un poco de aire y retornar al escenario para librar la última batalla con los americ-anos o, por lo menos, hasta donde las fuerzas lo permitieran.

El cuarteto de Atlanta son una apuesta segura para los amantes del “high voltage rock and roll” de base puramente “acedecesca”, aderezado con un matiz de velocidad y mala hostia punkarra, totalmente “motörhedi-ana”.

Con Struttin’ Cock y Rub it to Death, entraban en escena a horas un tanto “intempestivas”, pero haciendo gala de la actitud rockera y descaradamente macarra que los caracteriza.

La banda del más que pintoresco matrimonio formado por Blaine Cartwright (que de jórribol es ese tío, joder…) y la exuberante Ruyter Suys celebran este año el 20º aniversario de su fundación y el 18º de aquel primigenio ‘Let Them Eat Pussy’, de sugerente, a la par que explícita, portada.

Con Wrong Side of a Gun, Pillbilly Blues y I’m so High (no, me mientes…), los americ-anos hacían mover el esqueleto a base de bien a los cada vez menos festivaliers que nos seguíamos resistiendo a darnos por vencidos y dar el festival por concluido.

El frontman, Blaine Cartwright, es todo un engendro, pero en el sentido literal del término: calvito y con melena (no hay cosa que de más pena), bigotón a lo Lemmy, resonso, voz de no probarlo en absoluto, pinta de poca higiene, etc…

Ahora que me doy cuenta, sin sombrero me recuerda al actor mejic-ano ese resonso, harto de jórribol, que siempre hace de malo en las pelis (el que aplica lo de “perrechas quentes…, perrechas frías…, temos todo tipo de perrechas…” en Abierto hasta el amanecer (bien sabéis de quien hablo…)).

La nueva bajista, Bonnie Butrago, da la impresión de estar medio fuera de lugar, por momentos, pero lo intenta bastante, moviendo la troba, dando caña al bajo y todo eso… También es verdad que cada vez se va soltando más. El batera tiene una pinta de hipster que no puede con ella (no digo más…).

El show continuaba con Up the Dosage, Everybody’s Fault but Mine y la versión de The Marshall Tucker Band, Can’t You See.

 

 

Y qué decir de Ruyter Suys… Una especie de Angus Young con tetas, troba leonina y puesto de speed… Todo un espectá-culo en sí misma, la tía esta… Maltratando su Gibson SG a tutiplén, sin parar de moverse un solo segundo y engarzando solos endiablados con sucios riffs de carretera, Ruyter RULES y punto.

Con Good Night for a Heart Attack, si no me equivoco, cerraban un concierto corto pero intenso; en el que las fuerzas de la mayoría comenzaban a fallar de manera estrepitosa, pero nos resistíamos a dejar de ver las evoluciones de la gran Ruyter por el escenario (mientras hacíamos lo posible por no mirar para el “guaperas” de su marido).

 

ProfileTras el “chis-pun” final, no hubo duda… Nuestros cuerpos no daban para más…

Llegaba el momento de aceptar la cruda realidad y abandonar, no sin cierta resignación, el recinto de conciertos del festival; arrastrando los pies como zombies, hacia las tiendas, con la intención de dar un más que merecido (y necesario) descanso a nuestras maltrechas osamentas (e hígados) y rezar porque la resaca del día siguiente fuera lo más benévola posible (lo cual, a posteriori, pudimos comprobar que no fue así para nada, por cierto…).

 

De lo que no cabe duda es que vivimos la mejor edición del Resurrection Fest hasta la fecha, a todos niveles, lo cual indica que el festival no para de crecer y mejorar, año tras año (a todos niveles, también).

Es obvio que tienen al glorioso Hellfest gabachier como referente indiscutible, al cual intentan imitar en muchos aspectos, en función a sus posibilidades. Si bien, en algunas movidas la cosa se queda en un clarísimo “quiero y no puedo”, como la zona VIPs vaporub (cutre de carasho, por cierto…) o alguno de los “ornamentos” que se encontraban por el recinto, por ejemplo; por lo menos, los chavales intentan copiar de los mejores (en mi opinión). Con un referente así, se sabe que la calidad siempre va a ir por delante y que con los medios adecuados y siguiendo por esa línea, no se puede si no mejorar y seguir creciendo.

Está claro que este año se dejaron el listón muy alto a sí mismos y van a tener que trabajar duro y esforzarse al máximo para poder seguir creciendo o, por lo menos, mantener el nivel.

La verdad es que estamos expectantes por ver con lo que nos pretenden sorprender en 2017…

Lo que está claro es que volveremos a estar allí, orgullosos y afortunados por tener uno de los mejores festivales de Europa (y, sin duda, el mejor de la Península) celebrándose en Galicia…

Nos vemos en el Resu 2017, motherfuckers!

RESURRECTION FEST 2016 – DÍA II

Martes, 10 Enero 2017 16:11

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El viernes amanecía en Viveiro con un radical cambio en la meteorología con respecto al día anterior, según informaciones que nos iban llegando desde la zona.

Una vez más, por motivos laborales y de desplazamiento, no fuimos capaces de llegar hasta la bonita Mariña Lucense hasta primeras horas de la tarde; descubriendo, con agrado, que después de la pluvia de los dos primeros días, tenía toda la pinta de ir a quedarse un finde bastante fetén, con un gran solêtte imperando desde lo alto.

Entre aparcar, acampar y todo eso, entramos en el recinto cuando HAMLET se disponían a saltar al escenario, bajo un sol de justicia.

Siempre es gratificante ver en acción a la ya mítica banda madrileña, hecho que ellos se preocupan por corroborar en cada ocasión, demostrando que están más en forma que nunca, suenan como un cañón y salen siempre a escena dispuestos a no hacer prisioneros.

Molly es un auténtico animal escénico que tiene sobre las tablas su hábitat natural. Bueno…, sobre las tablas, sobre el público, entre el público o donde se tercie…, porque está claro que al “chaval” lo de la pasividad no es que le mole en demasía y tal… No contento con poner al respetable patas arriba desde el escenario, el colega se atreve con el crowd-surfing e inclusive llega a introducirse entre el público, obligarlo a abrir un círculo enorme en medio del mismo (rollo Moisés, abriendo las aguas y tal…) y organizar un tremendo “Wall of death”, con él cantando desde el medio…

Lo que viene a ser “montar una brecha” como está mandado, vamos… Con dos cojones.

Egoísmo, Muérdesela, Irracional, Imperfección, Denuncio a Diós, Tu medicina, J.F. ... Un repertorio donde predominaron los clásicos, pero que a todo el mundo se le hizo corto; señal de que algo hicieron bien.

Señores del Resu… Ya saben…. Para la próxima, un cuarto de horêtta más y un par de horas más tarde; que bien lo merecen y al público le cunde ;)

 

Y si acabábamos de ver a Molly abriendo las aguas, a continuación íbamos a ver a alguien caminando sobre ellas… Pero antes, una más que necesaria parada técnica…

 

 

La urgencia al entrar en el recinto para no perdernos a Hamlet hizo que descuidáramos el más que habitual paso por la barra; así que, al terminar la descarga de los madrileños, acudimos raudos a subsanar tamaño error.

Tocaban ÁNGELUS APÁTRIDA, pero el hecho de que toquen TODOS LOS AÑOS en el Resu, sumado al otro par de veces anuales que suelen subirse por las Gallaecias, aproximadamente, hace que ya los tengamos bastante vistos y, aunque son más que efectivos en di-recto, nos podíamos permitir verlos desde la cómoda (y refrescante) distancia de la barra del bar, a la sombrita y tal…

 

Ya refrescados, nos dirigimos hacia el Ritual Stage, sin ser conscientes de que íbamos a presenciar una de las más gratas sorpresas de esta edición del festival. De hecho, todo el mundo concuerda en que la actuación de FRANK CARTER AND THE RATTLESNAKES fue la auténtica posha.

La efectividad de la nueva banda del ex – vocalista de Gallows y Pure Love es indiscutible. Con su punk hardcor-eta de marcadas raíces inglesas, suenan rotundos y seguros de sí mismos como nadie; aunque está claro que la presencia del propio Frank Carter es lo que hace que show se convierta en otra cosa, a un nivel muy superior.

El pelirrojo, elegante y profusamente tatuado Frank Carter nos dejó para el recuerdo unas cuantas lecciones sobre “cómo ser un frontman fetén”, a base de buenas dosis de presencia, carisma, actitud, ganas, energía, fuerza, conexión con el público y, en definitiva, todo lo que tiene que tener un gran frontman.

Primary Explosive, Trouble, Snake Eyeso Beautiful Death fueron solo alguno de los potentes temazos con los que el trajeado inglés y su séquito nos deleitaron, llegando incluso a caminar, literalmente, sobre el respetable durante la interpretación de la coreada Juggernaut.

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Sin duda, Frank Carter se erigió como uno de los protagonistas absolutos de este Resurrection Fest 2016 y seguro que volveremos a verlo por estas latitudes  en breve, ya que no dejó a nadie indiferente.

La noche se cerraba sobre Celeiro y el valle del escenario principal se abarrotaba de peñita para ver a uno de los grupos más esperados de esta edición del festival, al menos por gran parte del público: los franceses GOJIRA (Guantanamera).

 

 

Aunque ya habían participado en la edición de 2014 del festival, en esta ocasión la expectación para ver a los gabachiers se palpaba bastante mayor, entre el público; ya que, obviamente, en esos dos años, su número de seguidores por estas latitudes fue aumentando. Debido a la modita, a la curiosidad, al “boca-oreja”, al “boca-pene” o a lo que sea…; pero es innegable que había mucha peña con ganas de verlos sobre las tablas vivarienses.

Su combinación de potente sonido, pericia técnica (especialmente por parte del batera, Mario Duplantier) y ciertas dosis de originalidad hace que los de Bayonne sean una apuesta segura sobre las tablas; aunque a mí, personalmente, siga sin convencerme al 100% su propuesta.

Presentando sólo tres temas de su esperado nuevo álbum, ‘Magma’ (2016), Silvera, Stranded y Only Pain; el grueso del repertorio se nutrió de clásicos habituales de la banda, como Toxic Garbage Island, con la que abrían el concierto, seguida de  L’Enfant Sauvage y The Heaviest Matter of the Universe o la innegociable Flying Whales, por citar algunas de las más “conocidas” por el gran público.

Está claro que los Duplantier Bros comandan una maquinaria perfectamente engrasada, saben muy bien lo que quieren, lo que hacen y dieron un buen concierto. Otra cosa es que me gusten…

Tengo mucho discutido ya sobre este tema y tampoco me voy a rallar explicándome. Me parecen buen grupo, no soy ajeno a sus matices de originalidad, pero el conjunto en sí me sigue resultando demasiado “pl-ano” para mi gusto. Demasiado “plano” para que aguante hora y pico de concierto (o de disco) sin que mi atención se empiece a desviar hacia otras cosas…

Conste que ya les di varias oportunidades, tanto en directo como en casa, ya que no acostumbro a “hablar por hablar”… Simplemente, es mi opinión PERSONAL hasta el día de hoy.

Al que no le guste, ya sabe…; que le eche LEFA, o algo… (que seguro que va sobrado…jejeje…).

 

Después de pasarnos por la zona VIP(svaporub) a recargar nuestras “pichets” (‘jarra’, en gabachier) y echar un lejano ojal al death metal melódico escandi-navo de DARK TRANQUILITY, muy de tranqui, volvimos a nuesto pequeño parterre de valle, dispuestos a retroceder 20 años (o alguno más), hasta nuestra más efervescente adolescencia. Llegaba el turno de THE OFFSPRING.

 

 

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Aquellos que llegaron a la cima con su laureado manifiesto de speed-punk rock americ-ano, ‘Smash’, en 1995 y comandaron el resurgir del género, junto a bandas como Green Day, NOFX o Rancid, llegaban a Viveiro como cabezas de cartel del viernes y un buen puñado de engendros que por aquel entonces teníamos 16 años y saltábamos a ritmo de Self Esteem en la pista de baile de todo antro que se preciase, no podíamos perdernos la ocasión de “rejuvenecer” un poquito, al menos durante un rato…

Tampoco hay demasiado que decir, a ver si me entendéis… No llegaría a decir que fue un concierto brillante, si no más bien irregular, y el “estoicismo” o frialdad con que los MIEMBROS de la banda angelina parecen acometer alguno de los temas de su repertorio tampoco entra dentro de lo que yo catalogaría como fetén, pero qué carallo… El repertorio fue extenso, variado, divertido, bailable y nostálgico, lo que terminó por convertir su show en algo más que disfrutable, al fin y al cabo…

Grandes pilares del género, como Come out and play, All I Want, Bad Habit, Pretty Fly (For a White Guy), Why don’t you get a job o la altamente esperada por todos, Self Esteem (que se guardaron para el final, de hecho), sonaron en Viveiro, sin más pretensiones que hacérselo pasar bien a todos los allí presentes; algo que, si no me equivoco, se consiguió.

Así que… Mission accomplished!

 

No podíamos dar por finalizada la jornada sin previamente acercarnos hasta el Ritual Stage, en busca de un poco más de caña, para encontrarnos de repente con uno de los momentos más emotivos de todo el festival.

Los neoyorkinos de origen latino, MADBALL, habituales en los carteles del Resu desde hace años y años, volvían a pisar Viveiro (por enésima vez), lugar donde es obvio que son especialmente queridos y ellos se sienten verdaderamente como en casa.

Su potente hardcore sonó poderoso, como de costumbre, aunque lo que realmente marcó el concierto y, como decía hace un momento, constituyó uno de los momentos para el recuerdo de este Resurrection Fest 2016, fue el emotivo homenaje que hicieron al malogrado Melchor Roel, desplegando un enorme telón de fondo durante su actuación con la efigie del que fuera alcalde de Viveiro y amigo personal de la banda.

La banda americana recordaba así a aquel que, con su incondicional apoyo, fue pieza fundamental para que el Resu sea lo que es hoy en día.

 

Tras la descarga de MADBALL y animados por el alcohol (todo hay que decirlo), no dejamos pasar la oportunidad de probar la gran noria que este año dominaba la entrada al recinto y tener una privilegiada vista de todo el festival desde unos cuantos metros hacia arriba.

La entrada a la misma valía el asequible precio de 2,50 €; pero, eso sí…, no te dejaban subir con los litrêttes… (mi gozo en un pozo…). Hubo que contentarse con subir a ver las vistas “de sec-ano” y tal…

You can’t always get what you want, honey…(decían los Rolling Stones)

 

Estábamos a punto de abandonar el recinto cuando algo hizo que retrocediéramos sobre nuestros pasos… Desde el Ritual Stage, nos llegaba el eco de la que estaban liando ABAIXO CU SISTEMA, y no pudimos si no acercarnos hasta allí a ser testigos de primera m-ano de tamaño percal.

Se trata de un grupo tributo a System Of A Down, que ya habían tocado también el año anterior en el festival, si no me equivoco… La movida es que los tipos lo clavan y, por momentos, te da la sensación de estar escuchando a los armenio-americ-anos, tal cual…

 

Ahora sí que podíamos dar por finalizada la jornada y retirarnos a nuestros aposentos, pues la batalla del sábado prometía ser la más dura de todo el finde, con diferencia, y había que intentar descansar algo, debidamente…

RESURRECTION FEST 2016 – DÍA I

Martes, 10 Enero 2017 14:41

DIA |

 

Toca hoy hablar del que es, seguramente, el festival con más proyección de los últimos años por estas latitudes: el gran RESURRECTION FEST.

Nació allá por 2006, como un concierto gratuito de Sick of it All y unos cuantos grupos más; salió bien y los chavales decidieron seguir adelante. Con la ambición, los apoyos, la visión de futuro y el trabajo necesarios, fueron creciendo cada año, con el único reto de superarse a sí mismos, hasta convertirse en lo que son hoy en día: uno de los festivales más importantes de metal de Europa y, seguramente, el mejor de la Península.

Un cartel que no paró de ir “in crescendo” en los últimos años, incorporando cabezas de cartel como Down, Slayer, Megadeth o Motörhead, llegaba en esta onceava edición a su cénit, con la inclusión de Iron Maiden, nada más y nada menos, como plato fuerte del sábado.

El “sold out” estaba cantado… y así fue.

Después de cierta oscilación de fechas, buscando su lugar en el apretado calendario estival (entre mediados de julio, el último fin de semana de julio y el primero de agosto), este año se decidió celebrar el festival los días 7, 8 y 9 de julio; fecha que considero de lo más ideal para el evento vivariense, por no coincidir con otros saraos importantes (tanto en Galicia, como en España/extranjero) y por la climatología inherente al momento, of course (tête de la). Sin duda, la mejor fecha en que se celebró el festival.

Ojalá quede ya asentado en esos días, de manera definitiva, como fecha inamovible del calendario y las gentes de aquí y de allá sepan con certeza, año tras año, que ese finde de julio toca Resu, sí o sí…

 

El festival se inauguraba con una fiesta de presentación el miércoles 6 de julio; en la cual, por el módico precio de 5 € de entrada, los más loz-anos y “madrugadores” podían disfrutar de la actuación de siete bandas, con NARCO y SKINDRED a la cabeza, e irse familiarizando con el recinto.

Protagonista indiscutible de esta primera jornada fue la pluvia, que amenazó con minar la moral del, mayoritariamente jovenzuelo (y sin compromisos laborales, claro está), público ass-istente  al evento. Lo bueno de los intensos y frondosos chaparrones que cayeron entre el miércoles y el jueves fue que descargaron los cielos de H2O, refrescaron el ambiente, y nos dejaron un tiempo espléndido para el resto del festival.

Otra cosa que no gustó a la peña fue el hecho de que no hubiera pulserita específica para el miércoles; según lo cual, si abandonabas el recinto, ya no podías volver a entrar. Uno de los detalles a tener en cuenta por parte de la organización de cara a futuras ediciones, sin duda.

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El ya clásico formato de “jueves-viernes-sábado” del Resu complica la cosa a la gente que trabaja, obviamente. O pillas vacances, o pides los días, o vas al salir de currar y al día siguiente vas a currar de resaca o, directamente, te ves en la obligación de perderte alguno de los días. Al mismo tiempo, su punto positivo es que dispones de todo el domingo para levantar bártulos, llegar a casa y disfrutar de tu resacón a base de bien y con calma, pudiendo estar ya semi-operativo, al menos, el lunes (aunque a algunos nos durara la resaca hasta el martes, por aquello de la edad y que no lo probamos y tal…).

Es por ello que el jueves aproveché la coyuntura de un colega que todos los años se halla en el tercero de los supuestos (ir al festi al salir de currar - volver a sobar a casa -  ir a currar de resaca - volver al festi después de currar) para acercarme al festival unas cuantas horas, volver a sobar a casita y al día siguiente volver ya para quedarme.

Cuando uno está a una hora de su casa y tiene “chófer” que le permite no tener que controlar con la priva, es tontería no dormir fetén en la camita de uno, defecar en el WC de uno, ducharse en la ducha de uno, etc… Dos días de tienda de campaña son más que suficientes, estando tan cerca de casa, teniendo ya una edad y, como se suele decir, “los huevos pelados”.

Lo jodido es que cuando dimos entrado en el recinto eran ya sobre las 20:00 y ya habían tocado grandes grupos como Soldier, Persefone, Tesseract o Wormed, pero bueno…; nunca voy a un festival contando con verlo todo, ni mucho menos. Es más, considero un error MUY GRAVE el intentar hacerlo.

Llegamos, no obstante, para comenzar la fiesta con CRISIX, los cuales iniciaban ya su descarga en el Chaos Stage.

Siempre a la sombra de Angelus Apátrida, los catalanes son uno de los referentes del thrash metal/crossover nacional (a mí me gustan más que los albaceteños, de hecho). Como si de una suerte de Municipal Waste patrios se tratasen, sus conciertos son sinónimos de FIESTA, lo cual siempre es un plus a su favor.

Presentaban su nuevo disco, ‘From Blue to Black’ (2016), con lo que más de la mitad del setlist estuvo basado en el mismo. Se trata de un disco de thrash metal rápido, afilado y sin concesiones, con su punto técnico y la vena fiestera “marca de la casa” de los catalonios.

Así, del nuevo disco cayeron Conspiranoia, Strange, G.M.M. (The Great Metal Motherfucker) y Psycho Crisix World; las cuales combinaron con las ya clásicas Rise…Then Rest, Bring’em to the Pit y la archi-conocida Ultra Thrash.Profile

Como anécdota difícilmente obviable del bolo (y del festival en sí), tras finalizar Bring’em to the Pit y antes de atacar con el bis Ultra Thrash, Juli (vocalista de la banda) invitó a su pareja a subir al escenario e, hincando rodisha sobre las tablas, le pidió matrimonio, delante de un enfervorecido y aclamante público.

La colega dijo “SÍ”, en un principio. Desconocemos si entre bambalinas, fuera ya de la atenta mirada del respetable, le leyó la cartilla y le dio un bono para dormir en el sofá durante un mes…

El amor es lo que tiene…

 

Llegaba ahora el que para un servidor (y mucha peñita) era el plato fuerte del jueves y podría hacer las veces de un cabeza de cartel más que digno; especialmente en un festi como el Resu, de marcada base punk/hardcor-eta: los míticos BAD RELIGION.

El ambiente, como no podía ser de otra manera, era de lo más festivo, ya que estamos hablando de unas auténticas leyendas del punk rock y el hardcore, que llevan sobre las tablas nada más y nada menos que 36 años, con la coñita…

No voy a meterme en el repertorio de manera pormenorizada, ya que durante la hora que duró su concierto espetaron más de 20 temas, uno tras otro, sin tregua (Barricada dixit) ni compasión. Evidentemente, no faltaron clásicos como Fuck You, I Want to Conquer the World, Recipe for Hate, 21st Century (Digital Boy), You Are (The Government), Suffer, Infected o American Jesus.

Greg Graffin y sus chicos (puriles, más bien) supieron aprovechar sus 60 minutos al máximo y hacer disfrutar al respetable con su más que reconocible punk rock angelino, “marca de la casa”, de manera que todo el mundo abandonaba el lugar con cara de satisfacción, tras terminar su actuación.

Caña, caña y caña… Como tiene que ser.

 

Hablando de caña, a continuación se presentaba el solape de la actuación de unos viejos conocidos del festival, como son WALLS OF JERICHO (tocaron en la primera edición, allá por 2006, y en alguna que otra más, como en 2009, por ejemplo) con la de ROTTING CHRIST.

La curiosidad, nos movió a optar por ver a los segundos…

 

Con una trayectoria de 30 años, ya, a sus espaldas (con la coñita), se podría decir que ROTTING CHRIST son la banda de black metal más mítica, respetada y con más historia de Grecia.

Adulados en su momento por personajes de la farándula blackmetalera noruega, tales como los mismísimos Varg Vikerness y el malogrado Euronymous, la banda de los hermanos Sakis y Themis Tolis deja a sus espaldas 12 discos, varios EPs y algún que otro “split”, en los cuales su sonido fue evolucionando de unos orígenes death y grind hacia el black metal, para explorar después senderos y atmósferas más oscuras, dentro del gothic, y llegar a atreverse, inclusive, con la introducción de elementos del folk griego en sus composiciones.

Con temas como Ze Nigmar, Kata ton Demona Eauton o Athanati Este, irrumpían en escena, dejando claro que, en la actualidad, se puede decir que la base de su sonido es netamente black.

Durante 50 minutos de caña burra, interpretaron 10 temas, entre los que también cabe destacar In Yumen-Xibalba, Grandis Spiritus Diavolos o la versión de Thou Art Lord, Societas Satanas.

Gente con tablas, que no se anda con bucaneradas y nos demuestran que también se puede tocar black metal y dar más caña que nadie sin pintarse la cara de oso panda y llevando ropa “de sport”.

Hablando en plata, se puede decir que nos hicieron un griego, a todos los ass-istentes, los coleguitas helénicos.

 

A continuación, era el turno de los nenés de BRING ME THE cHORIZON pero, sinceramente os lo digo, tíos: odio ese tipo de grupos…

Pero de qué cojones va la peña, joder? Ahora resulta que una panda de nenés malcriados que se tatúan todo el cuerpo de golpe, de un día para otro (porque está de modita), se compran guitarras caras y se ponen a gritar (todos igual) ya son heavies, duros, metaleros o como cojones le queráis llamar??? Venga, hombre……

Y encima, los muy asquerosos, como no podía ser de otra manera, se preocuparon bastante por hacer el notario, durante su paso por el festival, colgando una foto de sus caras de nenita “justin-bieberiana” en el backstage, con la siguiente frasecita debajo:

"These people are not to be stopped ever. They may not have a pass. They can escort who they want where they want with or without a pass."

Traducido, a grosso modo: “esta peñita puede hacer lo que le salga de la pesha en el backstage y no se les puede decir nada. No van a llevar acreditación porque no les sale de los cojones y no se les puede parar, bajo ninguna circunstancia, aunque metan peñita de fuera, sin acreditar, a donde les venga en gana”.

No es para platearles la cara a mano abierta y mandarlos de vuelta a las Inglaterras, sin tocar, a que les enseñen educación sus papás, (coma) joder???

Pues bien… El veter-ano guitarrista de Bad Religion, Brian Baker, expresó su opinión sobre el cartelito de marras en las redes sociales y esto dio lugar a una serie de comentarios plagados de descalificaciones e insultos de todo tipo, por parte de los chavalines, que los puso aún más, si cabe, en evidencia… Llamándole purilón, hablándole de pensiones y jubilación, de que si tocaban por debajo de ellos en el cartel y cosas de ese tipo que, una vez más, dejaron bien patente el nivel intelectual de los gilipollines en cuestión.

Si hablo de ellos es simplemente para que, en el caso de que a alguien se le hubiera (o hubiese) escapado el detalle del cartelito, le quede bien claro de qué van los idiotas estos; si no, no me rebajaría ni a citar su bucanier nombre de mierda.

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Tras este incidente, la siguiente elección tenía que ser entre los hardcoretas yanquis H2O y los itali-anos FLESHGOD APOCALYPSE, que venden su “producto” como “symphonic brutal death metal” (estos italianos, con tal de vender algo, lo que haga falta…).

Qué queréis que os diga? Mucha parafernalia para no decir demasiado, la verdad…

Su propuesta de brutal death con samplers sinfónicos por detrás a tutiplén hace que suene todo medio embarullado y, para qué engañarnos…, MAL. No sé si sus trajes de chaqué, “de director de orquesta”, y su “corpse-paint” fueron reclamo suficiente para introducirse en el cartel de los festivales europeos más importantes, la verdad…

Los pillan los Legacy of Brutality, sin ir más lejos, y los ponen a andar en cerocoma, sin orquestitas ni poshas……

Yo no entiendo nada…

 

Llegaba el turno de los cefas de cartel de la noche; los daneses de moda: VOLBEAT.

Para empezar, la banda de Michael Poulsen inició su show con retraso, lo cual derivó en que el final del mismo solapase el comienzo de la actuación de BRUJERÍA, en otro escenario. Mal, ya…

Los daneses tienen una buena puesta en escena, un buen sonido y un buen di-recto, pero me siguen pareciendo otro ejemplo de banda sobrevalorada de hoy en día. Otra banda que, del día a la noche, se ve encumbrada a la cabecera de los mejores festivales de Europa, como si fueran “míticos de toda la vida”, cuando hace dos años no los conocía ni crista.Profile

Antes de que me salte el típico pajillero listillo con algo tipo “yo los conozco desde el primer disco” (lo cual seguramente sea mentira), decir que me consta perfectamente que llevan en activo desde 2001 (no es tan difícil mirar la Wikipedia, anyway…), tienen 5 o 6 discos y tal y cual… No voy por ahí…

No me malinterpretéis. No estoy diciendo que sean un mal grupo, ni mucho menos. Es más, suenan fetén y tienen buen directo. Sólo digo que no me sorprenden, ni me ofrecen nada nuevo, como para flipar con ellos, de la manera que parece flipar X chavalada, de la noche a la mañana.

Creo que se engloban dentro de la “marea” de “dioses efímeros” creados en los últimos años, en el desesperado intento de asegurar una continuidad en cuanto a bandas de referencia para encabezar festivales en un futuro inmediato se refiere; teniendo en cuenta que las grandes bandas “detodalavida” tienen los días contados, nos guste o no (debido a temas de edad, ligeros problemas de muerte, jubilación, etc…).

Son, quizás, bandas “de recambio”, que se intentan encumbrar a lo más alto de la pirámide del metal y ver si es posible que vayan llenando el hueco que las bandas que llevan encabezando dicha pirámide los últimos, digamos, casi 50 años, van dejando, poco a poco…

Está claro que esto no es si no una reflexión en voz alta sobre un tema más amplio y general, que no se centra sólo en los susodichos Volbeat, obviamente; si no más bien en la posibilidad (o no) de que haya una continuidad, en esto del metal, en cuanto a grandes bandas se refiere, que asegure la pervivencia del género y de los festivales, tal y como los conocemos………..

Esto es… Creéis verdaderamente que os acordaréis de grupos como Volbeat, mAmon mAmarth o Gojira (Guantanamera), por citar alguno, dentro de 10 años, por ejemplo?

El debate está abierto…

Por lo demás, Volbeat suenan muy bien en di-recto y, en general, son buenos; pero el hecho de que fuera jueves, al día siguiente la peña tuviera que currar, hubiera que conducir hasta casa y los gorgoritos “tipo Hetfield post-Load” de Mr Poulsen me den ganas de defecar, hizo que abandonáramos el lugar antes de que finalizaran su actuación; perdiéndonos también, por consiguiente, el fin de fiesta con BRUJERÍA (estilo mayate O.J. Simpson) y el tributo a Guns N’ Roses, NICE BOYS.

 

Sempre hai cousas…