Ya tenemos cartel y la distribución de bandas de la primera semifinal de la W:O:A Metal Battle Spain 2018, que será la Semifinal Norte. Tendrá lugar los días 16 y 17 de febrero (viernes y sábado) en la Sala Sir Laurens de Oviedo.

En la primera de las jornadas, la del viernes, actuarán los asturianos BLAST OPEN y HATE IN VEINS, los gallegos DARK EMBRACE y los vascos HEX y ORION CHILD.

Para el sábado se quedan los gallegos STRIKEBACK, los castellanos de Salamanca KRITTER y otras tres bandas de Euskadi: OVERLOUD, THE FLYING SCARECROW y LATE TO SCREAM. 

Las entradas de 1 día tendrán un precio de 8€ y el abono para los días costará tan sólo 12€. Se venderán sólo en taquilla y habrá de sobra, ya que la Sir Laurens de Oviedo es una sala lo suficientemente grande como para que el aforo no sea un problema precisamente.

Ambos días se abrirán las puertas a las 20:30, comenzando los conciertos a las 21:00h. El orden de actuaciones será, como indican las normas del concurso, a sorteo.

 

W:O:A METAL BATTLE SPAIN - SEMIFINAL NORTE

Oviedo, Sala Sir Laurens, 16 y 17 de febrero (viernes y sábado)

Entrada de 1 día: 8€. Abono 2 días: 12€. Venta sólo en taquilla.

VIERNES

BLAST OPEN - DARK EMBRACE - HATE IN VEINS 

HEX - ORION CHILD

SÁBADO

KRITTER - LATE TO SCREAM - OVERLOUD

THE FLYING SCARECROW - STRIKEBACK

 

¡Acude a animarles! Tocar en Wacken es el premio.

RESURRECTION FEST 2016 – DÍA II

Martes, 10 Enero 2017 16:11

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El viernes amanecía en Viveiro con un radical cambio en la meteorología con respecto al día anterior, según informaciones que nos iban llegando desde la zona.

Una vez más, por motivos laborales y de desplazamiento, no fuimos capaces de llegar hasta la bonita Mariña Lucense hasta primeras horas de la tarde; descubriendo, con agrado, que después de la pluvia de los dos primeros días, tenía toda la pinta de ir a quedarse un finde bastante fetén, con un gran solêtte imperando desde lo alto.

Entre aparcar, acampar y todo eso, entramos en el recinto cuando HAMLET se disponían a saltar al escenario, bajo un sol de justicia.

Siempre es gratificante ver en acción a la ya mítica banda madrileña, hecho que ellos se preocupan por corroborar en cada ocasión, demostrando que están más en forma que nunca, suenan como un cañón y salen siempre a escena dispuestos a no hacer prisioneros.

Molly es un auténtico animal escénico que tiene sobre las tablas su hábitat natural. Bueno…, sobre las tablas, sobre el público, entre el público o donde se tercie…, porque está claro que al “chaval” lo de la pasividad no es que le mole en demasía y tal… No contento con poner al respetable patas arriba desde el escenario, el colega se atreve con el crowd-surfing e inclusive llega a introducirse entre el público, obligarlo a abrir un círculo enorme en medio del mismo (rollo Moisés, abriendo las aguas y tal…) y organizar un tremendo “Wall of death”, con él cantando desde el medio…

Lo que viene a ser “montar una brecha” como está mandado, vamos… Con dos cojones.

Egoísmo, Muérdesela, Irracional, Imperfección, Denuncio a Diós, Tu medicina, J.F. ... Un repertorio donde predominaron los clásicos, pero que a todo el mundo se le hizo corto; señal de que algo hicieron bien.

Señores del Resu… Ya saben…. Para la próxima, un cuarto de horêtta más y un par de horas más tarde; que bien lo merecen y al público le cunde ;)

 

Y si acabábamos de ver a Molly abriendo las aguas, a continuación íbamos a ver a alguien caminando sobre ellas… Pero antes, una más que necesaria parada técnica…

 

 

La urgencia al entrar en el recinto para no perdernos a Hamlet hizo que descuidáramos el más que habitual paso por la barra; así que, al terminar la descarga de los madrileños, acudimos raudos a subsanar tamaño error.

Tocaban ÁNGELUS APÁTRIDA, pero el hecho de que toquen TODOS LOS AÑOS en el Resu, sumado al otro par de veces anuales que suelen subirse por las Gallaecias, aproximadamente, hace que ya los tengamos bastante vistos y, aunque son más que efectivos en di-recto, nos podíamos permitir verlos desde la cómoda (y refrescante) distancia de la barra del bar, a la sombrita y tal…

 

Ya refrescados, nos dirigimos hacia el Ritual Stage, sin ser conscientes de que íbamos a presenciar una de las más gratas sorpresas de esta edición del festival. De hecho, todo el mundo concuerda en que la actuación de FRANK CARTER AND THE RATTLESNAKES fue la auténtica posha.

La efectividad de la nueva banda del ex – vocalista de Gallows y Pure Love es indiscutible. Con su punk hardcor-eta de marcadas raíces inglesas, suenan rotundos y seguros de sí mismos como nadie; aunque está claro que la presencia del propio Frank Carter es lo que hace que show se convierta en otra cosa, a un nivel muy superior.

El pelirrojo, elegante y profusamente tatuado Frank Carter nos dejó para el recuerdo unas cuantas lecciones sobre “cómo ser un frontman fetén”, a base de buenas dosis de presencia, carisma, actitud, ganas, energía, fuerza, conexión con el público y, en definitiva, todo lo que tiene que tener un gran frontman.

Primary Explosive, Trouble, Snake Eyeso Beautiful Death fueron solo alguno de los potentes temazos con los que el trajeado inglés y su séquito nos deleitaron, llegando incluso a caminar, literalmente, sobre el respetable durante la interpretación de la coreada Juggernaut.

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Sin duda, Frank Carter se erigió como uno de los protagonistas absolutos de este Resurrection Fest 2016 y seguro que volveremos a verlo por estas latitudes  en breve, ya que no dejó a nadie indiferente.

La noche se cerraba sobre Celeiro y el valle del escenario principal se abarrotaba de peñita para ver a uno de los grupos más esperados de esta edición del festival, al menos por gran parte del público: los franceses GOJIRA (Guantanamera).

 

 

Aunque ya habían participado en la edición de 2014 del festival, en esta ocasión la expectación para ver a los gabachiers se palpaba bastante mayor, entre el público; ya que, obviamente, en esos dos años, su número de seguidores por estas latitudes fue aumentando. Debido a la modita, a la curiosidad, al “boca-oreja”, al “boca-pene” o a lo que sea…; pero es innegable que había mucha peña con ganas de verlos sobre las tablas vivarienses.

Su combinación de potente sonido, pericia técnica (especialmente por parte del batera, Mario Duplantier) y ciertas dosis de originalidad hace que los de Bayonne sean una apuesta segura sobre las tablas; aunque a mí, personalmente, siga sin convencerme al 100% su propuesta.

Presentando sólo tres temas de su esperado nuevo álbum, ‘Magma’ (2016), Silvera, Stranded y Only Pain; el grueso del repertorio se nutrió de clásicos habituales de la banda, como Toxic Garbage Island, con la que abrían el concierto, seguida de  L’Enfant Sauvage y The Heaviest Matter of the Universe o la innegociable Flying Whales, por citar algunas de las más “conocidas” por el gran público.

Está claro que los Duplantier Bros comandan una maquinaria perfectamente engrasada, saben muy bien lo que quieren, lo que hacen y dieron un buen concierto. Otra cosa es que me gusten…

Tengo mucho discutido ya sobre este tema y tampoco me voy a rallar explicándome. Me parecen buen grupo, no soy ajeno a sus matices de originalidad, pero el conjunto en sí me sigue resultando demasiado “pl-ano” para mi gusto. Demasiado “plano” para que aguante hora y pico de concierto (o de disco) sin que mi atención se empiece a desviar hacia otras cosas…

Conste que ya les di varias oportunidades, tanto en directo como en casa, ya que no acostumbro a “hablar por hablar”… Simplemente, es mi opinión PERSONAL hasta el día de hoy.

Al que no le guste, ya sabe…; que le eche LEFA, o algo… (que seguro que va sobrado…jejeje…).

 

Después de pasarnos por la zona VIP(svaporub) a recargar nuestras “pichets” (‘jarra’, en gabachier) y echar un lejano ojal al death metal melódico escandi-navo de DARK TRANQUILITY, muy de tranqui, volvimos a nuesto pequeño parterre de valle, dispuestos a retroceder 20 años (o alguno más), hasta nuestra más efervescente adolescencia. Llegaba el turno de THE OFFSPRING.

 

 

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Aquellos que llegaron a la cima con su laureado manifiesto de speed-punk rock americ-ano, ‘Smash’, en 1995 y comandaron el resurgir del género, junto a bandas como Green Day, NOFX o Rancid, llegaban a Viveiro como cabezas de cartel del viernes y un buen puñado de engendros que por aquel entonces teníamos 16 años y saltábamos a ritmo de Self Esteem en la pista de baile de todo antro que se preciase, no podíamos perdernos la ocasión de “rejuvenecer” un poquito, al menos durante un rato…

Tampoco hay demasiado que decir, a ver si me entendéis… No llegaría a decir que fue un concierto brillante, si no más bien irregular, y el “estoicismo” o frialdad con que los MIEMBROS de la banda angelina parecen acometer alguno de los temas de su repertorio tampoco entra dentro de lo que yo catalogaría como fetén, pero qué carallo… El repertorio fue extenso, variado, divertido, bailable y nostálgico, lo que terminó por convertir su show en algo más que disfrutable, al fin y al cabo…

Grandes pilares del género, como Come out and play, All I Want, Bad Habit, Pretty Fly (For a White Guy), Why don’t you get a job o la altamente esperada por todos, Self Esteem (que se guardaron para el final, de hecho), sonaron en Viveiro, sin más pretensiones que hacérselo pasar bien a todos los allí presentes; algo que, si no me equivoco, se consiguió.

Así que… Mission accomplished!

 

No podíamos dar por finalizada la jornada sin previamente acercarnos hasta el Ritual Stage, en busca de un poco más de caña, para encontrarnos de repente con uno de los momentos más emotivos de todo el festival.

Los neoyorkinos de origen latino, MADBALL, habituales en los carteles del Resu desde hace años y años, volvían a pisar Viveiro (por enésima vez), lugar donde es obvio que son especialmente queridos y ellos se sienten verdaderamente como en casa.

Su potente hardcore sonó poderoso, como de costumbre, aunque lo que realmente marcó el concierto y, como decía hace un momento, constituyó uno de los momentos para el recuerdo de este Resurrection Fest 2016, fue el emotivo homenaje que hicieron al malogrado Melchor Roel, desplegando un enorme telón de fondo durante su actuación con la efigie del que fuera alcalde de Viveiro y amigo personal de la banda.

La banda americana recordaba así a aquel que, con su incondicional apoyo, fue pieza fundamental para que el Resu sea lo que es hoy en día.

 

Tras la descarga de MADBALL y animados por el alcohol (todo hay que decirlo), no dejamos pasar la oportunidad de probar la gran noria que este año dominaba la entrada al recinto y tener una privilegiada vista de todo el festival desde unos cuantos metros hacia arriba.

La entrada a la misma valía el asequible precio de 2,50 €; pero, eso sí…, no te dejaban subir con los litrêttes… (mi gozo en un pozo…). Hubo que contentarse con subir a ver las vistas “de sec-ano” y tal…

You can’t always get what you want, honey…(decían los Rolling Stones)

 

Estábamos a punto de abandonar el recinto cuando algo hizo que retrocediéramos sobre nuestros pasos… Desde el Ritual Stage, nos llegaba el eco de la que estaban liando ABAIXO CU SISTEMA, y no pudimos si no acercarnos hasta allí a ser testigos de primera m-ano de tamaño percal.

Se trata de un grupo tributo a System Of A Down, que ya habían tocado también el año anterior en el festival, si no me equivoco… La movida es que los tipos lo clavan y, por momentos, te da la sensación de estar escuchando a los armenio-americ-anos, tal cual…

 

Ahora sí que podíamos dar por finalizada la jornada y retirarnos a nuestros aposentos, pues la batalla del sábado prometía ser la más dura de todo el finde, con diferencia, y había que intentar descansar algo, debidamente…

RESURRECTION FEST 2016 – DÍA I

Martes, 10 Enero 2017 14:41

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Toca hoy hablar del que es, seguramente, el festival con más proyección de los últimos años por estas latitudes: el gran RESURRECTION FEST.

Nació allá por 2006, como un concierto gratuito de Sick of it All y unos cuantos grupos más; salió bien y los chavales decidieron seguir adelante. Con la ambición, los apoyos, la visión de futuro y el trabajo necesarios, fueron creciendo cada año, con el único reto de superarse a sí mismos, hasta convertirse en lo que son hoy en día: uno de los festivales más importantes de metal de Europa y, seguramente, el mejor de la Península.

Un cartel que no paró de ir “in crescendo” en los últimos años, incorporando cabezas de cartel como Down, Slayer, Megadeth o Motörhead, llegaba en esta onceava edición a su cénit, con la inclusión de Iron Maiden, nada más y nada menos, como plato fuerte del sábado.

El “sold out” estaba cantado… y así fue.

Después de cierta oscilación de fechas, buscando su lugar en el apretado calendario estival (entre mediados de julio, el último fin de semana de julio y el primero de agosto), este año se decidió celebrar el festival los días 7, 8 y 9 de julio; fecha que considero de lo más ideal para el evento vivariense, por no coincidir con otros saraos importantes (tanto en Galicia, como en España/extranjero) y por la climatología inherente al momento, of course (tête de la). Sin duda, la mejor fecha en que se celebró el festival.

Ojalá quede ya asentado en esos días, de manera definitiva, como fecha inamovible del calendario y las gentes de aquí y de allá sepan con certeza, año tras año, que ese finde de julio toca Resu, sí o sí…

 

El festival se inauguraba con una fiesta de presentación el miércoles 6 de julio; en la cual, por el módico precio de 5 € de entrada, los más loz-anos y “madrugadores” podían disfrutar de la actuación de siete bandas, con NARCO y SKINDRED a la cabeza, e irse familiarizando con el recinto.

Protagonista indiscutible de esta primera jornada fue la pluvia, que amenazó con minar la moral del, mayoritariamente jovenzuelo (y sin compromisos laborales, claro está), público ass-istente  al evento. Lo bueno de los intensos y frondosos chaparrones que cayeron entre el miércoles y el jueves fue que descargaron los cielos de H2O, refrescaron el ambiente, y nos dejaron un tiempo espléndido para el resto del festival.

Otra cosa que no gustó a la peña fue el hecho de que no hubiera pulserita específica para el miércoles; según lo cual, si abandonabas el recinto, ya no podías volver a entrar. Uno de los detalles a tener en cuenta por parte de la organización de cara a futuras ediciones, sin duda.

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El ya clásico formato de “jueves-viernes-sábado” del Resu complica la cosa a la gente que trabaja, obviamente. O pillas vacances, o pides los días, o vas al salir de currar y al día siguiente vas a currar de resaca o, directamente, te ves en la obligación de perderte alguno de los días. Al mismo tiempo, su punto positivo es que dispones de todo el domingo para levantar bártulos, llegar a casa y disfrutar de tu resacón a base de bien y con calma, pudiendo estar ya semi-operativo, al menos, el lunes (aunque a algunos nos durara la resaca hasta el martes, por aquello de la edad y que no lo probamos y tal…).

Es por ello que el jueves aproveché la coyuntura de un colega que todos los años se halla en el tercero de los supuestos (ir al festi al salir de currar - volver a sobar a casa -  ir a currar de resaca - volver al festi después de currar) para acercarme al festival unas cuantas horas, volver a sobar a casita y al día siguiente volver ya para quedarme.

Cuando uno está a una hora de su casa y tiene “chófer” que le permite no tener que controlar con la priva, es tontería no dormir fetén en la camita de uno, defecar en el WC de uno, ducharse en la ducha de uno, etc… Dos días de tienda de campaña son más que suficientes, estando tan cerca de casa, teniendo ya una edad y, como se suele decir, “los huevos pelados”.

Lo jodido es que cuando dimos entrado en el recinto eran ya sobre las 20:00 y ya habían tocado grandes grupos como Soldier, Persefone, Tesseract o Wormed, pero bueno…; nunca voy a un festival contando con verlo todo, ni mucho menos. Es más, considero un error MUY GRAVE el intentar hacerlo.

Llegamos, no obstante, para comenzar la fiesta con CRISIX, los cuales iniciaban ya su descarga en el Chaos Stage.

Siempre a la sombra de Angelus Apátrida, los catalanes son uno de los referentes del thrash metal/crossover nacional (a mí me gustan más que los albaceteños, de hecho). Como si de una suerte de Municipal Waste patrios se tratasen, sus conciertos son sinónimos de FIESTA, lo cual siempre es un plus a su favor.

Presentaban su nuevo disco, ‘From Blue to Black’ (2016), con lo que más de la mitad del setlist estuvo basado en el mismo. Se trata de un disco de thrash metal rápido, afilado y sin concesiones, con su punto técnico y la vena fiestera “marca de la casa” de los catalonios.

Así, del nuevo disco cayeron Conspiranoia, Strange, G.M.M. (The Great Metal Motherfucker) y Psycho Crisix World; las cuales combinaron con las ya clásicas Rise…Then Rest, Bring’em to the Pit y la archi-conocida Ultra Thrash.Profile

Como anécdota difícilmente obviable del bolo (y del festival en sí), tras finalizar Bring’em to the Pit y antes de atacar con el bis Ultra Thrash, Juli (vocalista de la banda) invitó a su pareja a subir al escenario e, hincando rodisha sobre las tablas, le pidió matrimonio, delante de un enfervorecido y aclamante público.

La colega dijo “SÍ”, en un principio. Desconocemos si entre bambalinas, fuera ya de la atenta mirada del respetable, le leyó la cartilla y le dio un bono para dormir en el sofá durante un mes…

El amor es lo que tiene…

 

Llegaba ahora el que para un servidor (y mucha peñita) era el plato fuerte del jueves y podría hacer las veces de un cabeza de cartel más que digno; especialmente en un festi como el Resu, de marcada base punk/hardcor-eta: los míticos BAD RELIGION.

El ambiente, como no podía ser de otra manera, era de lo más festivo, ya que estamos hablando de unas auténticas leyendas del punk rock y el hardcore, que llevan sobre las tablas nada más y nada menos que 36 años, con la coñita…

No voy a meterme en el repertorio de manera pormenorizada, ya que durante la hora que duró su concierto espetaron más de 20 temas, uno tras otro, sin tregua (Barricada dixit) ni compasión. Evidentemente, no faltaron clásicos como Fuck You, I Want to Conquer the World, Recipe for Hate, 21st Century (Digital Boy), You Are (The Government), Suffer, Infected o American Jesus.

Greg Graffin y sus chicos (puriles, más bien) supieron aprovechar sus 60 minutos al máximo y hacer disfrutar al respetable con su más que reconocible punk rock angelino, “marca de la casa”, de manera que todo el mundo abandonaba el lugar con cara de satisfacción, tras terminar su actuación.

Caña, caña y caña… Como tiene que ser.

 

Hablando de caña, a continuación se presentaba el solape de la actuación de unos viejos conocidos del festival, como son WALLS OF JERICHO (tocaron en la primera edición, allá por 2006, y en alguna que otra más, como en 2009, por ejemplo) con la de ROTTING CHRIST.

La curiosidad, nos movió a optar por ver a los segundos…

 

Con una trayectoria de 30 años, ya, a sus espaldas (con la coñita), se podría decir que ROTTING CHRIST son la banda de black metal más mítica, respetada y con más historia de Grecia.

Adulados en su momento por personajes de la farándula blackmetalera noruega, tales como los mismísimos Varg Vikerness y el malogrado Euronymous, la banda de los hermanos Sakis y Themis Tolis deja a sus espaldas 12 discos, varios EPs y algún que otro “split”, en los cuales su sonido fue evolucionando de unos orígenes death y grind hacia el black metal, para explorar después senderos y atmósferas más oscuras, dentro del gothic, y llegar a atreverse, inclusive, con la introducción de elementos del folk griego en sus composiciones.

Con temas como Ze Nigmar, Kata ton Demona Eauton o Athanati Este, irrumpían en escena, dejando claro que, en la actualidad, se puede decir que la base de su sonido es netamente black.

Durante 50 minutos de caña burra, interpretaron 10 temas, entre los que también cabe destacar In Yumen-Xibalba, Grandis Spiritus Diavolos o la versión de Thou Art Lord, Societas Satanas.

Gente con tablas, que no se anda con bucaneradas y nos demuestran que también se puede tocar black metal y dar más caña que nadie sin pintarse la cara de oso panda y llevando ropa “de sport”.

Hablando en plata, se puede decir que nos hicieron un griego, a todos los ass-istentes, los coleguitas helénicos.

 

A continuación, era el turno de los nenés de BRING ME THE cHORIZON pero, sinceramente os lo digo, tíos: odio ese tipo de grupos…

Pero de qué cojones va la peña, joder? Ahora resulta que una panda de nenés malcriados que se tatúan todo el cuerpo de golpe, de un día para otro (porque está de modita), se compran guitarras caras y se ponen a gritar (todos igual) ya son heavies, duros, metaleros o como cojones le queráis llamar??? Venga, hombre……

Y encima, los muy asquerosos, como no podía ser de otra manera, se preocuparon bastante por hacer el notario, durante su paso por el festival, colgando una foto de sus caras de nenita “justin-bieberiana” en el backstage, con la siguiente frasecita debajo:

"These people are not to be stopped ever. They may not have a pass. They can escort who they want where they want with or without a pass."

Traducido, a grosso modo: “esta peñita puede hacer lo que le salga de la pesha en el backstage y no se les puede decir nada. No van a llevar acreditación porque no les sale de los cojones y no se les puede parar, bajo ninguna circunstancia, aunque metan peñita de fuera, sin acreditar, a donde les venga en gana”.

No es para platearles la cara a mano abierta y mandarlos de vuelta a las Inglaterras, sin tocar, a que les enseñen educación sus papás, (coma) joder???

Pues bien… El veter-ano guitarrista de Bad Religion, Brian Baker, expresó su opinión sobre el cartelito de marras en las redes sociales y esto dio lugar a una serie de comentarios plagados de descalificaciones e insultos de todo tipo, por parte de los chavalines, que los puso aún más, si cabe, en evidencia… Llamándole purilón, hablándole de pensiones y jubilación, de que si tocaban por debajo de ellos en el cartel y cosas de ese tipo que, una vez más, dejaron bien patente el nivel intelectual de los gilipollines en cuestión.

Si hablo de ellos es simplemente para que, en el caso de que a alguien se le hubiera (o hubiese) escapado el detalle del cartelito, le quede bien claro de qué van los idiotas estos; si no, no me rebajaría ni a citar su bucanier nombre de mierda.

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Tras este incidente, la siguiente elección tenía que ser entre los hardcoretas yanquis H2O y los itali-anos FLESHGOD APOCALYPSE, que venden su “producto” como “symphonic brutal death metal” (estos italianos, con tal de vender algo, lo que haga falta…).

Qué queréis que os diga? Mucha parafernalia para no decir demasiado, la verdad…

Su propuesta de brutal death con samplers sinfónicos por detrás a tutiplén hace que suene todo medio embarullado y, para qué engañarnos…, MAL. No sé si sus trajes de chaqué, “de director de orquesta”, y su “corpse-paint” fueron reclamo suficiente para introducirse en el cartel de los festivales europeos más importantes, la verdad…

Los pillan los Legacy of Brutality, sin ir más lejos, y los ponen a andar en cerocoma, sin orquestitas ni poshas……

Yo no entiendo nada…

 

Llegaba el turno de los cefas de cartel de la noche; los daneses de moda: VOLBEAT.

Para empezar, la banda de Michael Poulsen inició su show con retraso, lo cual derivó en que el final del mismo solapase el comienzo de la actuación de BRUJERÍA, en otro escenario. Mal, ya…

Los daneses tienen una buena puesta en escena, un buen sonido y un buen di-recto, pero me siguen pareciendo otro ejemplo de banda sobrevalorada de hoy en día. Otra banda que, del día a la noche, se ve encumbrada a la cabecera de los mejores festivales de Europa, como si fueran “míticos de toda la vida”, cuando hace dos años no los conocía ni crista.Profile

Antes de que me salte el típico pajillero listillo con algo tipo “yo los conozco desde el primer disco” (lo cual seguramente sea mentira), decir que me consta perfectamente que llevan en activo desde 2001 (no es tan difícil mirar la Wikipedia, anyway…), tienen 5 o 6 discos y tal y cual… No voy por ahí…

No me malinterpretéis. No estoy diciendo que sean un mal grupo, ni mucho menos. Es más, suenan fetén y tienen buen directo. Sólo digo que no me sorprenden, ni me ofrecen nada nuevo, como para flipar con ellos, de la manera que parece flipar X chavalada, de la noche a la mañana.

Creo que se engloban dentro de la “marea” de “dioses efímeros” creados en los últimos años, en el desesperado intento de asegurar una continuidad en cuanto a bandas de referencia para encabezar festivales en un futuro inmediato se refiere; teniendo en cuenta que las grandes bandas “detodalavida” tienen los días contados, nos guste o no (debido a temas de edad, ligeros problemas de muerte, jubilación, etc…).

Son, quizás, bandas “de recambio”, que se intentan encumbrar a lo más alto de la pirámide del metal y ver si es posible que vayan llenando el hueco que las bandas que llevan encabezando dicha pirámide los últimos, digamos, casi 50 años, van dejando, poco a poco…

Está claro que esto no es si no una reflexión en voz alta sobre un tema más amplio y general, que no se centra sólo en los susodichos Volbeat, obviamente; si no más bien en la posibilidad (o no) de que haya una continuidad, en esto del metal, en cuanto a grandes bandas se refiere, que asegure la pervivencia del género y de los festivales, tal y como los conocemos………..

Esto es… Creéis verdaderamente que os acordaréis de grupos como Volbeat, mAmon mAmarth o Gojira (Guantanamera), por citar alguno, dentro de 10 años, por ejemplo?

El debate está abierto…

Por lo demás, Volbeat suenan muy bien en di-recto y, en general, son buenos; pero el hecho de que fuera jueves, al día siguiente la peña tuviera que currar, hubiera que conducir hasta casa y los gorgoritos “tipo Hetfield post-Load” de Mr Poulsen me den ganas de defecar, hizo que abandonáramos el lugar antes de que finalizaran su actuación; perdiéndonos también, por consiguiente, el fin de fiesta con BRUJERÍA (estilo mayate O.J. Simpson) y el tributo a Guns N’ Roses, NICE BOYS.

 

Sempre hai cousas…