Impaled Corpses son una banda de metal extremo de Catoira (Pontevedra, Galicia), fundada a inicios-mediados de 2017. Por ahora no tienen mucha historia detrás pero en los pocos meses que llevan en activo, no han parado de trabajar. Y es que a estas alturas, ya se recorrieron toda la comunidad de Galicia dando conciertos.

 Para poder conocer un poco más sobre esta nueva agrupación, Rock Galicia se ha entrevistado con dos de sus miembros que actualmente residen en Santiago de Compostela:


 

Buenas tardes, estamos aquí con Heitor y Francesco, miembros de Impaled Corpses, vocalista y batería respectivamente…  ¿Qué tal estáis chicos? ¿Cómo os va?

Francesco: ¡Todo bien!

Héitor: ...aunque bastante constipados, por el resto genial (risas).

¿La idea de Impaled Corpses cómo y cuando surgió? ¿Cual es el origen?
 

Francesco: El nombre es un juego de palabras entre Impaled Nazarene y Cannibal Corpse. Y empezó conmigo buscando nuevos miembros para tocar en una banda aquí en Santiago, y José y Jorge (guitarras) me contactaron, y después se unieron Ramón (bajo) y por último Héitor (voz).

¿Qué influencias tenéis cada uno como miembro individual para crear la música de Impaled Corpses? ¿Hay mucha diferencia entre unos y otros dentro de la banda?
  Héitor :Está claro que a todos nos gusta el metal extremo, pero cada uno tira más por una rama. A Francesco le gusta más el black metal, a los otros chicos igual más el black y el thrash, yo tiro más por el “melodeath”, pero al final nos gusta a todos el metal extremo y eso es lo importante.

Veo que os definís a vosotros mismos como banda de Metal Extremo, ¿Podríais definir vuestro sonido un poco más para los posibles lectores?

Héitor:Quizás la mejor forma de definirlo sería black/death metal si queremos ser más exactos.

Tengo entendido que estáis establecidos en Catoira (Pontevedra), pero no todos sois de allí ¿Eso representa un problema para vosotros? ¿Qué handicaps tenéis?

Héitor:Salir de trabajar tarde, coger el coche e ir a ensayar allí y llegar de madrugada a casa, ese es el principal problema (risas). Por el resto está bien, tenemos un buen local de ensayo allá.

¿Planeáis grabar un álbum o un EP en un futuro? De ser así, ¿cuándo sería? ¿Cuándo podrán los seguidores disfrutar de un trabajo de estudio de Impaled Corpses?

Héitor:Por ahora sólo hemos grabado un single, “Cidade Sen Lei”, un tema auto-producido. Y… la idea es grabar en navidades. Sacar una maqueta con tres o cuatro temas para presentar la banda.

 

¿Tenéis en mente trabajar con algún sello discográfico o tenéis vuestros propios medios para grabar?

Héitor:Por lo que respecta a este momento, vamos a seguir siendo un proyecto auto-gestionado, a no ser que se presente una oferta que cumpla con lo que estamos buscando.

¿Cuántas canciones tenéis finalizadas hasta ahora?
  Héitor:Pues tenemos nueve temas propios y dos covers.

Cantáis en inglés, español y gallego ¿no? ¿Os acabaréis centrando en una sola lengua o seguiréis con el plurilingüismo?

Héitor:En ese sentido como vocalista y letrista de la banda prefiero no cerrarme y mantener la mente abierta. Depende de lo que esté escuchando o lo que me apetezca en ese momento, si escribir en inglés, gallego o castellano… No tengo ninguna preferencia, la verdad.

Es curioso el hecho de que eres originalmente guitarrista y tocas en Amenaza de Muerte, hasta das clases en Casa do Rock… ¿Cómo surgió la idea de entrar como vocalista en una nueva agrupación?

 

Héitor:Todo surgió a raíz de una masterclass de canto gutural impartida por Diva Satánica (vocalista de Bloodhunter) en Casa do Rock. Ahí aprendí a cantar con guturales. Luego iba colgando grabaciones practicando por las redes sociales y… acabaron por contactarme Impaled Corpses ¡Y ahí estamos!

 

Francesco, tú a parte de tocar la batería, también tocas el bajo ¿compones con el bajo para Impaled Corpses o te centras sólo en la batería?

Francesco: Sí, creo que tres o cuatro temas tienen composiciones totalmente mías. También escribo música con el bajo.

 

Tú eres italiano, creo que estuviste en varias bandas a lo largo del mundo, ¿Como cuales? ¿De dónde eran?

Francesco: Sí, toqué en tres o cuatro bandas de black metal y death metal en Turín en la universidad y después en Nueva Zelanda con tres bandas de black metal una de thrash. También en el instituto tocaba heavy metal con muchas bandas, hacíamos covers de Nightwish por aquel entonces y esa clase de cosas.

¿Sigues trabajando con alguna de ellas a pesar de la distancia?

 

Francesco: No, todos los miembros de esas bandas decidieron que era mejor dejarlo. Ninguna está en activo ya.

¿Tendremos Impaled Corpses para rato?

Héitor: Esperemos que sí. La idea es que sea un proyecto duradero ya que hay mucho trabajo. Hemos dado una serie de conciertos, hemos compuesto varios temas y sería una pena que no siguiese el proyecto adelante.

 

¿Etuvisteis girando mucho por Galicia, ¿no? Decidme ¿Tenéis más fechas tenéis en el horizonte? Para que los fans, simpatizantes y curiosos puedan asistir.

Héitor: Pues justo ahora hemos terminado la primera etapa de conciertos. Hemos recorrido Galicia entera, y queremos hacer una pequeña pausa para componer más temas, grabar lo que tengamos de repertorio y recuperar luego la actividad. Toda fecha para un concierto bienvenida sea.
Bueno chicos, ha sido un placer ¿Queréis añadir algo más para los lectores de Rock Galicia? Lo que queráis, una primicia… una declaración, un poema...

Héitor: Sólo dar las gracias por la entrevista y dar saludos a toda la gente de Rock Galicia ¡Un abrazo para todos!

Para saber más sobre Impaled Corpses y poder seguirles la pista, aquí está su perfil de Facebook:

https://www.facebook.com/impaledcorpses/

 

 
 
 
 

RESURRECTION FEST 2017-DIA 7

Sábado, 29 Julio 2017 22:58

 

VIERNES 7 DE JULIO

Tras la resaca, literal y metafórica, del primer día, el segundo se presentaba como un remanso de paz frente a la vuelta a la demolición el sábado. Probablemente por el peso en el cartel de unos Rammstein que atrajeron a más público que los otros días resto de nivel medio parecía flojear un tanto. En cualquier caso, eso en la treintena larga de conciertos que se pueden ver al día e el Resu es poco decir. La tarde empezó, esta vez según lo esperado, visitando de nuevo la carpa Ritual para catar el directo de una de las revelaciones m explosivas del punk patrio (mal que les pese lo de patrio, me temo) de los últimos años. CRIM se han hecho un hueco en la escen punk rock catalana a golpes, cantando sobre lo gris de su ciudad, la lucha obrera y, en general, las cosas que ponen de mala host la parte más consciente de la realidad social. Sin duda, un bolazo con carisma de su cantante Adrià Bertrán a destacar, dando to una lección de la filosofía que se respira en el escenario más reivindicativo del Resu. Tras ellos, nueva sesión de eclecticismo sonoro. Esta vez, del punk más crudo al thrash metal más clásico, de la mano de Annihilator. Concierto sobrio y sin alardes de u de las bandas más fieles al sonido original del género que han salido 

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de EEUU, poco después de los Big Four. Volvimos del escenario principal al Desert Stage, pues teníamos uno de los conciertos señalados en rojo en nuestra selección de imprescindibles. Nuestros adorados Truckfighters hicieron honor al nombre del escenario de stoner como ninguna otra banda, teletransportándonos directamente al Palm Desert mientras conducimos una furgoneta con más óxido encima que combustible La falta de tiempo evitó que sonase “Calm Before the Storm”, pero el final con “Desert Cruiser” lo cura todo, y el pogo que levantaron Ozo y Dango fue para hacerles un monumento. Siguiendo con la esquizofrenia estilística que a menudo domina el festival (y lo hace más entretenido, todo sea dicho), los siguientes en el Desert Stage fueron Alcest. Los franceses, practicantes d un post-black metal con mucho de shoegaze y poca garra, estaban un poco desubicados en el cartel del Desert, pero eso no les importó. Ni eso, ni nada, puesto que Alcest viven en otra dimensión, una en la que se desconocen los pogos y el headbanging. Si embargo, sonaron considerablemente más pesados y aguerridos que en los discos, y si su propuesta sirve para romper un poco el estereotipo y la imagen metaleras, 

bienvenida sea.

De vuelta a la dura realidad del esguince cervical que es el pan nuestro de cada concierto en el Resu, nos encontramos con unos Lost Society que se revelaron como una de las sorpresas más gratas de todo el festival. Un thrash fresco y espídico, como debe se que bebe de los clásicos sin complicarse

 
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 la vida. Aunque dicen que la experiencia es un grado, los finlandeses, especialmente su acelerado frontman Samy Elbanna, le supieron sacar un partido descomunal a su insultante juventud (ninguno de sus miembro pasa de los 22 años). De la sorpresa al gran núcleo atractor de esta edición: Rammstein. Poco voy a escribir aquí que no se haya dicho ya de los archiconocidos alemanes, así que no dedicaré media crónica a hablar de su concierto. Basta decir que su directo fue una apolog de la exageración, en todos los sentidos posibles: musical, pirotécnico y casi me atrevería a decir que religioso. Porque Till Lindemann es 

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para muchos de los asistentes el otro día al festival una especie de Mesías satánico más que un frontman al uso. Guitarras escupiendo fuego, máscaras escupiendo fuego, el propio Lindemann escupiendo fuego a la torre de sonido con un lanzacohetes durante la apoteósica “Du Hast”… Te podrá gustar más o 

menos el metal industrial que prácticamente patentaron ellos, pero lo que queda fuera de toda duda es que el suyo es un espectáculo con todas las de la ley. Fuegos artificiales, confeti en “Amerika”, una actuación de maltrato y tortura hacia su teclista… Aunque a veces sea prácticamente más teatro que música, el espectáculo de Rammstein merece ser visto, aunque sólo sea una vez en la vida y por mera curiosidad.

Para terminar el segundo día, qué mejor que la mayor demostración de técnica y habilidad guitarrera de todo el festival. Mientr los incautos escapaban de Rammstein hacia la salida, los más curiosos o resistentes se encaminaron hacia el Desert a ver cómo o banda que tampoco parecía pegar mucho en los sonidos de ese escenario lo hacía trizas con sus riffs. Animals as Leaders son un banda muy peculiar, prácticamente el buque insignia junto a Meshuggah de ese subgénero alienígena (en realidad, técnica guitarrística derivada del palm mute) que es el djent. Para los que esto les suene a chino: metal progresivo instrumental con un toque electrónico, guitarras de muchas cuerdas y un sonido muy particular. Nos consta que Tosin Abasi y los suyos fliparon en colores con que, tocando a las dos de la mañana, en un escenario secundario, tras Rammstein y con una música tan extrema com la suya, congregasen a una cantidad de público más que notoria. Agradecidos y sonrientes, Animals dieron un recital guitarrísti que, aunque en disco puede hacerse algo pesado, en directo sonó demoledor y ameno a partes iguales.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

RESURRECTION FEST 2016 – DÍA III

Martes, 10 Enero 2017 16:41

DIA |||

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El sábado amanecimos con un día putita madre, pero a base de bien. Tras el omeprazol de la morning, algunos decidieron acercarse hasta la playita, a darse un reparador chapuzón (una de las ventajas de no celebrar un festival en un desierto o un detestable polígono meset-ario, por ejemplo), otros optamos por la ya tradicional floca-flocka a pie de tienda, para ir amenizando la mañana a nuestros vecinos de campamento.

Otra de las ventajas de celebrar un festival en un sitio civilizado, es que tienes todos los servicios que puedas necesitar a golpe de pequeño paseíto, inclusive el entrañable casco antiguo de Viveiro, lleno de bares en los que perderse unas horas y tomarle unos piscolabis a precios más que asequibles.

Así fue y, tal como acostumbramos hacer cada año en el Hellfest galo, el sábado a mediodía/primeras horas de la tarde no hay concierto que valga: es hora de acercarse hasta el pueblo, a regular el pH con clase y con calma.

Y qué puede haber con más clase que regular el pH con un buen surtido de cañêttas de Estrella Galicia, bien peleteiras, (no lo probamos) acompañadas de unas cuantas raciones de pulpo a feira, servidas en la terracita de un entrañable bar por un pulpeiro que operaba en dicha plaza, para deleite de todos los que por allí iban apareciendo?.

Las primeras horas de la tarde iban pasando y decidimos que era buen momento de regresar al campamento, reponer el hielo de las neveras (algo absolutamente indispensable, en un festival) y acceder al recinto, pues el cuerpo ya iba reclamando algo de metalón.

 

Sonaban los alemanes DESTRUCTION, cuando entramos al recinto, así que la dosis de metalón que reclamaba el cuerpo parecía estar más que asegurada…

La pesada maquinaria de thrash metal teutón, comandada por el gigante Schmier, es siempre un plan sin fisuras, como Overkill, Kreator, Testament y alguna banda más, del estilo… Sabes que no te vas a equivocar y que te van a patear el bul a base de bien…

Con temas como Mad Butcher, Total Desaster, Thrash Till Death o Bestial Invasion fueron caldeando el ambiente de los pits para una tarde que se antojaba larga y una noche que se antojaba más larga aún…

 

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Bajo la castigadora soletón, nos acercamos hasta el Chaos Stage a ver a los noruegos SHINING, lo que supuso uno de los más gratos descubrimientos del festival.

Uniformados “de etiqueta”, de impoluto negro, dejaron a más de uno boquiabierto con su excitante fusión entre metal experimental, jazz, y rock progresivo, dando como resultado un estilo tan fresco como original, en el que hay lugar para innovaciones tan poco usuales como la inclusión de saxo en alguno de los temas, inclusive. Haciendo gala en todo momento de una magistral ejecución instrumental y de un sonido prácticamente perfecto, los nórdicos dejaron claro que son una banda vanguardista, más que interesante y a seguir muy de cerca.

 

Y si hablábamos de caldear los pits y de planes sin fisuras, sabes de sobra que MUNICIPAL WASTE te van a joder bien!.

Los de Richmond (Virginia) saltaron a escena a hacer de las suyas, como es habitual en ellos. Con su crossover de “tupa-tupa”, a toda hostia y sin mariconadas, convirtieron las zonas más próximas al escenario en una polvareda en la que se recomendaba el uso de bandanas o lo que sea que se pone la peñita en la cara para el polvo…

Si bien, el percal no fue para nada comparable al fiestón que montaron en el Hellfest el domingo por la morning, en uno de los Main Stages (también es verdad que había mucha más peña y esta iba armada con flotadores, manguitos, balones de playa y tablas de body), la constante de en los conciertos de los americ-anos es que SIEMPRE te lo hacen pasar fetén.

Girando ahora con formato de quinteto, con Nick “Nikropolis” Poulos en la segunda guitarra, los tipos se mandaron unos 18 temas en aproximadamente 30 minutos. Breve, pero intenso.

Como no podia ser de otra manera, no faltaron clásicos del fiesteo bizarro, como Unleash the Bastards, You’re Cut Off, Beer Pressure, Wrong Answer, Terror Shark, Headbanger Face Rip o Sadistic Magician.

Siempre grandes, Municipal Waste.

 

Llegaba, por fin, el momento más esperado del festival… Tocaba reunirse con colegas, para poder disfrutar de la “comunión” en buena compañía, acercarse al bar a pillar provisiones líquidas y buscar una óptima ubicación para ser testigos del paso de IRON MAIDEN por Viveiro…

 

 

Un servidor puede contar, orgulloso, que estuvo presente en las tres “venidas” que la mítica banda inglesa protagonizó sobre suelo galaico:

-          22 de mayo de 1998, Campo de fútbol Os Remedios (Ourense), con Helloween y Dirty Deeds. ‘Virtual XI Tour’, con Blaze Bayley aún como frontman. Jornada ENTRAÑABLE donde las hubiere (snifff…)Profile

http://www.setlist.fm/setlist/iron-maiden/1998/pabellon-paco-paz-ourense-spain-4bd39f32.html

-          23 de mayo de 2003, Coliseum (A Coruña), con Stray. Concierto de inicio de la gira mundial ‘Give me Ed…’Till I’m dead’, con Dickinson y Smith de vuelta en el barco, por fin.

http://www.setlist.fm/setlist/iron-maiden/2003/coliseum-corunna-spain-3bd39ca8.html

-          9 de julio de 2016, Resurrection Fucking Fest (Viveiro). ‘The Book of Souls World Tour’. You know what I mean…

http://www.setlist.fm/setlist/iron-maiden/2016/campo-de-futbol-celeiro-viveiro-spain-2bffe4c2.html

 

Pues sí… Puedo contar que estuve en los tres, insisto… jejeje… Y tú?

 

Pues bien… Volvamos a Viveiro y a ese abarrotado escenario principal del Resurrection Fest 2016, a punto de hacer Historia…

 

A las 21:00 en punto, sonaba Doctor, Doctor (Diente, me miente), de UFO, y los más duchos sabíamos que se trataba de la intro con la que la Doncella lleva abriendo sus conciertos desde tiempos inmemoriales. Tras el breve vídeo en la pantalla gigante, con el Ed Force One llegando a la selva y todo eso, Bruce Dickinson hacía su aparición en la parte superior de una escenografía inspirada en el mundo maya, como el artwork de su último disco, recitando la intro del mismo sobre un humeante caldero, como si de un ritual de invocación se tratara (o tratase).

Con If Eternity Should Fail, saltaba la mítica banda británica a escena, ante el clamor del público, atacando seguidamente con Speed of Light, ambas de ‘The Book of Souls’.

Con Children of the Damned llegaba el primer clásico de la noche y Celeiro estallaba de júbilo. A continuación, dos concesiones más al último disco, con Tears of a Clown, dedicada al malogrado Robin Williams, y The Red and the Black (con sus 13 minutos y pico de duración, con dos cojones).

Siguiendo la trayectoria de la Doncella, es fácil adivinar que el confiar plenamente en su más reciente material de estudio es una constante en su carrera. No hay más que mirar repertorios de sus pasadas giras y los datos están ahí (echad un ojal, por ejemplo, al setlist de Ourense, un poco más arriba, durante la gira ‘Virtual XI’). Los tipos están orgullosos de la música que crean y la defienden en directo, llegando a introducir hasta 6 temas del disco nuevo en su setlist, como en este caso.

Pero, qué mejor manera para “contrarrestar” el posible “bajón” en el clímax que pueden suponer tantos temas nuevos (y tan largos) por el medio que de repente aplicarle The Trooper, seguida de Powerslave?. Dos de cal y dos de arena…

Después de dos trallazos semejantes, grabados a fuego en la Historia del Heavy Metal y en la memoria colectiva de la Humanidad por necesidad, era buen momento para terminar de presentar su último plástico, con Death or Glory y la homónima The Book of Souls (con la aparición del mítico Eddie en escena y sus 10 minutos y pico de duración, con dos cojones).

Cabe decir que, aún siendo ‘The Book of Souls’ el álbum más largo de Maiden, con 92 minutos de duración, durando el tema más corto 5 minutos y el más largo 18 minutos (casi nada…), la inclusión de más de la mitad del disco en el directo no se hizo para nada pesada, ya que el material está fetén y la ejecución del mismo, como no podía ser de otra forma, es BRILLANTE.

Nada comparable a lo que tuvo que ser verlos en la gira del indigesto ‘A Matter of Life and Death’ (2006), en la cual saltaban a escena tocando el disco enterito, tocaban 5 clásicos al final de todo y andando… Compadezco a la chavalada que los viera por primera vez en esa gira, la verdad…

A partir de ese punto, el concierto se convirtió en un auténtico festival de caras de absoluta felicidad que sólo una banda como IRON MAIDEN puede ser capaz de generar.

Con la gloriosa tripleta de Hallowed Be Thy Name, Fear of the Dark y Iron Maiden, los más jóvenes descubrían la esencia de lo que es ver a Maiden en di-recto y, en definitiva, la esencia del puto Heavy Metal en sí, hablando en plata. Los más mayores, con la lagrimita asomando y la sonrisa de oreja a oreja, se reencontraban con esa sensación inigualable que tantas veces los había transportado de vuelta a esa eterna juventud que sólo la pasión por la música te puede brindar.

Todos juntos, en amor y compañía e igualdad de condiciones, fuera de “status”, etiquetas y demás mierdas. Unidos por la música y una manera de entender la vida basada en el amor, el respeto hacia los demás y hacia uno mismo y el disfrute de cada momento, de la mejor manera posible. Una manera de entender la vida que mucha otra gente nunca podrá llegar a entender, alienada por esta sUciedad en la que vivimos, a la que no le interesa que seamos felices y a la que le conviene más sembrar la discordia entre vecinos que la unión fraternal.

Y qué decir de la banda, en general?

El trío guitarrístico compuesto por Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers funciona al milímetro. Son una maquinaria perfectamente engrasada y compenetrada que se pueden permitir bromear y jugar entre ellos, sin parar de moverse, durante todo el concierto, y no se escapa absolutamente nada.

La figura de Steve Harris sigue siendo icónica, aporreando el bajo en primera línea de fuego y cantando cada palabra de cada uno de los temas mientras arenga a las masas, como si por él no pasaran (o pasasen) los años.

El bueno de Nicko McBrain, siempre oculto tras su mastodóntico set de batería, del cual, al mismo tiempo, es prácticamente imposible ver que alguna de sus piezas se deja de mover en algún momento de la actuación. Cómo lo hace??? Es un pulpo, o algo??? Por no hablar de su impecable técnica de bombo, con un solo pedal, “marca de la casa”…

ProfileQué sería del sonido del Heavy Metal, tal y como lo conocemos hoy en día, sin ese bombo de Mr Nicko McBrain? Pensad en ello… Además, es el que peor está de la cefa, el más simpático, el más de jórribol (esa tocha es terríbel, joder…) y, a todo esto…, sabíais que ya gasta sus buenos 64 años, el colega?. Grande, Nicko!.

Y qué decir de Bruce Dickinson? Ese humanista, hombre del Renacimiento, que tanto pilota aviones, con rango de Comandante, como es olímpico por Inglaterra en esgrima, que tanto es profesor de Historia como escribe novelas y libros de ciencia ficción para niños, que tanto es empresario como canta en la banda de Heavy Metal más grande de todos los tiempos…

Ese culo inquieto y cargado de talento que, tras superar recientemente un cáncer de lengua, salta a escena y se tira dos horas sin parar de correr y saltar por el escenario, haciendo gala de una envidiable forma física que ya quisiéramos la mayoría de nosotros (con un par de décadas menos sobre las espaldas que él) y, no contento con todo ello, sigue cantando mejor que nadie y dejando el listón a un nivel muy difícil de alcanzar, tan siquiera.

Es un puto superhombre. Punto. Long Live Bruce Bruce.

Tras una breve y merecida pausa, el sexteto británico volvía a escena para los bises, poniendo todo patas arriba con el clásico entre los clásicos: The Number of the Beast.

Y por si no hubieran puesto a prueba lo suficiente nuestros sentimientos a lo largo de todo el show, se reservan para el final dos de las canciones más extremadamente emotivas de todo el catálogo de Maiden: el canto a la fraternidad y a la comunión entre nosotros, Blood Brothers, con tooooodo el festival cantando a coro el estribillo, y la siempre emocionante Wasted Years, para poner el punto y final a las dos horas JUSTAS que duró el conciertazo (empezaron a las 21:00, terminaron a las 23:00 y a las 00:00 estaban en el Balneario de Guitiriz, preguntando por el bar, donde estuvieron tomando cañas hasta las 04:30 de la morning, por cierto… Entrañable…).

Con los alegre tonadilla de Always Look on the Bright Side of Life (Monty Python) de fondo (cierre habitual de los conciertos de la Doncella desde tiempos ignotos, también), la banda se retiraba del escenario y nos dejaba a todos mirándonos con cara de: “buah, chaval….. Que grandes son los putos Maiden…..”.

En fin… Esperemos poder verlos aún unas cuantas veces más, por lo menos, que un concierto de Maiden siempre es una experiencia única, inigualable y de lo más enriquecedor, que todo el mundo debería experimentar por lo menos una vez en la vida (o 6, como lleva experimentado un servidor hasta día de hoy…).

Tras el compendio de emociones y considerable desgaste físico que supone un concierto de Iron Maiden, hay que tomárselo con un poco de calma, por lo menos durante un rato; especialmente si tienes varias decenas de miles de personas intentando desplazarse al mismo tiempo, delante tuya.

Así, tras una visita al W.C. y un rato de conversación con los colegas en la barra sobre el concierto de Maiden que acabábamos de disfrutar; con calma, nos acercamos a ver el concierto de ENTOMBED A.D., ya “mediado”, un poco “de soslayo” y sin demasiadas pretensiones, ya que aún nos estábamos recuperando del concierto de la Doncella de Hierro.

No obstante, llegamos a tiempo de ver a los suecos interpretar unos cuantos temas de su anterior época (cuando aún no necesitaban la A.D.), como Living Dead, Revel in Flesh, Wolverine Blues, Left Hand Path o Supposed to Rot, con la que terminaron su actuación, originando un pogo de lo más concurrido.

La impresión general fue buena. Sonido brutal, actitud macarra y Death Metal sueco a tutiplén. Hay que decir también que lograron atrapar a bastante “público residual” del concierto de Maiden, lo que llevó a que el nivel de asistencia fuera más que decente, algo que supongo que repercutiría positivamente en las “ganas” de los suecos sobre las tablas.

Bien, en general. Los tipos le dan caña, aunque insisto en que estábamos aún con la resaca de Maiden muy reciente y tampoco les prestamos toda la atención que quizás merecieran. Más bien, se puede decir que estábamos haciendo tiempo, arrimados a un lateral del escenario, esperando al siguiente PERSONAJE que actuaba a continuación.

Como bien decía hace un momen, como si de un personaje de cómic se tratase, hacía su aparición sobre las tablas del Resurrection Fest ABBATH, con su armadura, su maquillaje de oso panda, escupiendo fuego y haciendo el paso del cangrejo, a ritmo de To War! y con problemas de sonido (todo hay que decirlo).

 

La sola aparición de tal entidad en escena fue más que suficiente para que uno de mis acompañantes Pelletiers (que no lo prueba en absoluto) sufriera una “epifanía” instantánea que le hizo besar el firme y quedar zapateado, como una tortuga boca arriba, con los ojos entornados ante la visión del maligno.

Acudí a su rescate, dando una voltereta, raudo y veloz, espabilándolo con un par de bofetaditas, ayudándolo a incorporarse y reubicando la jarra de cerveza debidamente en su mano. Como nuevo.

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Seguidamente, cayó el primer tema de Immortal de la noche, Nebular Ravens Winter, seguido de Warriors, recordando aquel proyecto llamado I, del controvertido (y coquetier) músico noruego.

Nueva concesión a Immortal con In My Kingdom Cold y, tras los primeros acordes de Winterbane, con la peñita coreando “Immortal! Immortal!”, empiezan las risas…

El coleguita para en seco la actuación, aplica algo así como “I’m sick as fuck!” (lo cual se podría traducir tanto como “estoy mal de cojones!” o como “estoy hasta los cojones!”, inclusive, teniendo en cuenta el contexto) y abandona el escenario, seguido de cerca por sus atónitos secuaces.

Atónitos, como también se quedó el respetable, dudando si la marcha del nórdico sería definitiva, si volvería a salir, qué carallo le había pasado, etc…

Por el contexto, intuí que quizás había pirado porque la peñita estaba coreando sin cesar “Immortal! Immortal!”, incluso cuando estaba tocando temas de su nuevo disco en solitario, lo cual le pudo haber hinchado las pelotas y ocasionado su pataleta. Aunque bueno… Es sabido que el interfecto en cuestión no lo prueba (que es de buen beber, digamos), así que tampoco sería muy de extrañar que el tipo fuera como una abrótega y de repente se viera un poco “mareado”, necesitando un pequeño respiro…

O quizás se le juntó de todo un poco…. Quién sabe?

Lo que está claro es que de allí a un rato, después de intentar entretenernos el bajista y el batera con solitos cutres que no vinieron a nada, volvía Abbath a escena, excusándose con un “es uno de esos días…” y atacando con Ashes of the Damned, Fenrir Hunts y Count the Dead, para alivio del público, que nos temíamos lo peor…

Con un final de concierto dedicado a su “inmortal banda mater”, se congraciaba Olve Eikemo un poco con los allí presentes, haciendo que no nos fuéramos con tan mal sabor de boca.

Solarfall, Tyrantsy One by One fueron acogidas con entusiasmo por todos los fans de la que fue una de las más reputadas bandas de culto dentro del Black Metal noruego.

 

Ahora sí que las fuerzas comenzaban a ir algo justitas y nuestra afición por “no probarlo” hacía que comenzáramos a ir más coquetos de lo que sea recomendable, posiblemente… Pero aún no nos podíamos dar por vencidos, ya que faltaba un apetitoso plato que no queríamos marcharnos sin degustar: los siempre efectivos NASHVILLE PUSSY.

Optamos por fagocitar algo de relax, para recuperar un poco, tomar un poco de aire y retornar al escenario para librar la última batalla con los americ-anos o, por lo menos, hasta donde las fuerzas lo permitieran.

El cuarteto de Atlanta son una apuesta segura para los amantes del “high voltage rock and roll” de base puramente “acedecesca”, aderezado con un matiz de velocidad y mala hostia punkarra, totalmente “motörhedi-ana”.

Con Struttin’ Cock y Rub it to Death, entraban en escena a horas un tanto “intempestivas”, pero haciendo gala de la actitud rockera y descaradamente macarra que los caracteriza.

La banda del más que pintoresco matrimonio formado por Blaine Cartwright (que de jórribol es ese tío, joder…) y la exuberante Ruyter Suys celebran este año el 20º aniversario de su fundación y el 18º de aquel primigenio ‘Let Them Eat Pussy’, de sugerente, a la par que explícita, portada.

Con Wrong Side of a Gun, Pillbilly Blues y I’m so High (no, me mientes…), los americ-anos hacían mover el esqueleto a base de bien a los cada vez menos festivaliers que nos seguíamos resistiendo a darnos por vencidos y dar el festival por concluido.

El frontman, Blaine Cartwright, es todo un engendro, pero en el sentido literal del término: calvito y con melena (no hay cosa que de más pena), bigotón a lo Lemmy, resonso, voz de no probarlo en absoluto, pinta de poca higiene, etc…

Ahora que me doy cuenta, sin sombrero me recuerda al actor mejic-ano ese resonso, harto de jórribol, que siempre hace de malo en las pelis (el que aplica lo de “perrechas quentes…, perrechas frías…, temos todo tipo de perrechas…” en Abierto hasta el amanecer (bien sabéis de quien hablo…)).

La nueva bajista, Bonnie Butrago, da la impresión de estar medio fuera de lugar, por momentos, pero lo intenta bastante, moviendo la troba, dando caña al bajo y todo eso… También es verdad que cada vez se va soltando más. El batera tiene una pinta de hipster que no puede con ella (no digo más…).

El show continuaba con Up the Dosage, Everybody’s Fault but Mine y la versión de The Marshall Tucker Band, Can’t You See.

 

 

Y qué decir de Ruyter Suys… Una especie de Angus Young con tetas, troba leonina y puesto de speed… Todo un espectá-culo en sí misma, la tía esta… Maltratando su Gibson SG a tutiplén, sin parar de moverse un solo segundo y engarzando solos endiablados con sucios riffs de carretera, Ruyter RULES y punto.

Con Good Night for a Heart Attack, si no me equivoco, cerraban un concierto corto pero intenso; en el que las fuerzas de la mayoría comenzaban a fallar de manera estrepitosa, pero nos resistíamos a dejar de ver las evoluciones de la gran Ruyter por el escenario (mientras hacíamos lo posible por no mirar para el “guaperas” de su marido).

 

ProfileTras el “chis-pun” final, no hubo duda… Nuestros cuerpos no daban para más…

Llegaba el momento de aceptar la cruda realidad y abandonar, no sin cierta resignación, el recinto de conciertos del festival; arrastrando los pies como zombies, hacia las tiendas, con la intención de dar un más que merecido (y necesario) descanso a nuestras maltrechas osamentas (e hígados) y rezar porque la resaca del día siguiente fuera lo más benévola posible (lo cual, a posteriori, pudimos comprobar que no fue así para nada, por cierto…).

 

De lo que no cabe duda es que vivimos la mejor edición del Resurrection Fest hasta la fecha, a todos niveles, lo cual indica que el festival no para de crecer y mejorar, año tras año (a todos niveles, también).

Es obvio que tienen al glorioso Hellfest gabachier como referente indiscutible, al cual intentan imitar en muchos aspectos, en función a sus posibilidades. Si bien, en algunas movidas la cosa se queda en un clarísimo “quiero y no puedo”, como la zona VIPs vaporub (cutre de carasho, por cierto…) o alguno de los “ornamentos” que se encontraban por el recinto, por ejemplo; por lo menos, los chavales intentan copiar de los mejores (en mi opinión). Con un referente así, se sabe que la calidad siempre va a ir por delante y que con los medios adecuados y siguiendo por esa línea, no se puede si no mejorar y seguir creciendo.

Está claro que este año se dejaron el listón muy alto a sí mismos y van a tener que trabajar duro y esforzarse al máximo para poder seguir creciendo o, por lo menos, mantener el nivel.

La verdad es que estamos expectantes por ver con lo que nos pretenden sorprender en 2017…

Lo que está claro es que volveremos a estar allí, orgullosos y afortunados por tener uno de los mejores festivales de Europa (y, sin duda, el mejor de la Península) celebrándose en Galicia…

Nos vemos en el Resu 2017, motherfuckers!