PRIMER ANUNCIO DE BANDAS Y VENTA DE ENTRADAS

El pasado miércoles 12 de septiembre se dió pistoletazo de salida a la temporada de hype a la que nos tiene acostumbrado el Resurrection Fest. Una publicación en sus redes sociales a las doce de la mañana anunciaba que se daba comienzo a la nueva temporada que acontece al Capitulo 14 de Resurrection Fest, y pedía atención a los seguidores. Parecía que en cuestión de minutos iba a anunciar algo. Todo el mundo andaba ya espectante como cada año. 

Lo que nadie esperaba es que después de esos minutos, se fuesen a anunciar directamente algunas bandas del cartel de 2019, además de la fecha de la edición que está por venir, y la fecha de venta de las primeras entradas.

El festival se celebrará del 3 al 6 de Julio de 2019, y ya sabemos que podremos disfrutar de bandas como Parkway Drive, que vienen por primera vez con su espectáculo completo al Festival. Trivium, cuya fecha es única en nuestro país en 2019. También vendrán Testament, Kvelertak, que sólo pisarán éste festival en España durante 2019, y While She Sleeps, que no darán más conciertos en el páis durante el mismo año.

Con tal anuncio, este lunes 17 de Octubre, que salían a la venta las entradas a las 11:00 de la mañana, se hacía sold out en cuestión de minutos de las 9000 primeras entradas a precio reducido.

Actualmente, la oferta de entradas se mantendrá a partir del precio de 115€ hasta nuevo anuncio de bandas. Se desconoce por el momento cuando será dicho anuncio. Así que habrá que mantenerse atento a las redes sociales como cada año.

La organización promete sorprendernos con una edición llena de sorpresas y novedades que nos gustarán bastante.

Podéis adquirir las entradas en la página oficial de Festival.

 

 

 

 

¿Qué mejor que acudir a un buen festival ubicado en la preciosa, y por excelencia, tierra del cachopo y la sidra?. Eso, y mucho más, es lo que te esperará si acudes, este 3 y 4 de Agosto, a la segunda edición de Tsunami Xixon. Evento ganador a Mejor Festival de tamaño medio de España en los Iberian Festival Awards 2018, celebrados en Lisboa.

 

Y es que, en ningún sitio podrás ver en directo a grupos que te encantan, de punk-rock, hardcore o metal, en un lugar con tanto encanto, como es la ciudad costera de Gijón, mientras te escancian un culín de sidra rodeado de buen ambiente.

 

En esta edición, habrá más de 20 bandas actuando, entre las que destacan artistas como The Prodigy, Bad Religion, Millencolin, Lagwagon, Gogol Bordello o Royal Republic. Los conciertos estarán repartidos en cuatro escenarios. Dos de los cuales, destacan por su emblemática ubicación, con sólo una edición a sus espaldas, ya que se ubicará de nuevo en el patio interior de Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón, que tanto encanto tiene para tal función. Además, habrá programación gratuita y accesible, por tanto, para todo el mundo, en la Plaza del Ayuntamiento y el Skatepark de Cimadevilla. Entre las novedades que destacan este año es que se estará presente la marca de sidra ganadora del Concurso Institucional 2018 del Consejo Regulador Sidra de Asturias, la cual, profesionales del sector escanciarán para que tus amigos y tú podáis degustarla mientras disfrutais del festival.

 

Así que, ya sabes, si quieres ver alguna de estas bandas, y disfrutar de la esencia asturiana y sus paisajes, Tsunami Xixon 2018 te espera con los brazos abiertos a principios de Agosto.

 

Actualmente puedes adquirir las entradas en su página web, cuyo precio de la entrada de día son sólo 35€ y el abono de dos días está ahora al precio de 59€, ya que la oferta anterior de 49€ ha sido agotada. Además los menores de doce años tendrán acceso gratuito.

 

Para más información.

Página web oficial de Tsunami Xixon 2018: http://www.tsunamixixon.com

 

Tsunami Xixón 2017 - Aftermovie oficial 

 

 

 

Tercer y último día de festival

 

 
 
Era el último día de la edición. Se podía notar en la afluencia de gente que desde la mañana temprano llegaba de forma más gradual. Seguramente debido al cansancio acumulado, o juerga nocturna post-conciertos de los días anteriores. Aunque sí que se comenzaban a ver, entre los asistentes que se aproximaban, algo de esperar en el día de hoy: personas con la cara pintada, con bigotes y nariz de gato, o con una estrella a modo de parche en el ojo, o incluso disfrazados con todo el atuendo completo, simulando, así, ser algunos de su ídolos y componentes de la banda que iba a dar el espectáculo como cabeza de cartel esta noche. Creo que sabéis de sobra de quiénes hablo. No pueden ser otros que no sean KISS.
 
La organización anunciaba, en sus redes sociales, que las entradas, para este día, habían alcanzado SOLD OUT. Por lo que, la dirección del Resurrection Fest, puede estar muy contenta, ya que era algo complejo de lograr. Y es que, Kiss, no sólo actuaba en el pueblo costero de Galicia, sino que, venía de dar conciertos en los días anteriores. En Madrid, Barcelona y Córdoba.
 
A su vez, nuevamente, habría incidencias en los horarios debido al retraso de una banda por problemas en su vuelo. De nuevo volvieron a resolverlo de la misma forma que la jornada anterior, provocando nuevamente cierto descontento y más comentarios y críticas entre algunos asistentes. La comprensión parece que no es algo que caracterice a una pequeña parte del público...
 
De las bandas que abrirían la jornada en los distintos escenarios, la que más atrajo hacia su escenario a la gente fue SOMAS CURE, no sólo por tocar privilegiadamente en el Main Stage, sino porque la banda madrileña de la que hablamos, aunque se trata de una formación emergente, ya tiene una leve cantidad de público propio. Con un estilo y voz que evoca al que poseen bandas españolas como Sober o Skizoo. No llegan, no obstante, por el momento, al mismo nivel de ejecución que éstas, y en especial, en la voz. Se pudieron apreciar, a lo largo del directo, ciertas desafinaciones, o ligeras idas de tono. Supongo que nada que no se pueda mejorar con la experiencia, ensayo, y tiempo.

La siguiente banda que llamó mi atención actuaba sobre el mismo escenario. Se trataba del grupo, de metalcore, Oceans Ate Alaska. Una banda británica, con cierto reconocimiento, y bastantes adeptos. Un sonido contundente, y composiciones potentes y elaboradas, llenas de unos perfectos breakdowns compuestos con mucho estilo y gusto, que hacen de los temas una montaña rusa de sensaciones. A la voz, Jake Noakes, vocalista de la banda desde el año pasado, tiene una técnica depurada y bestial, como pocos, cuando aplica el gutural o scream, pero cuando se trata de hacer una linea vocal melódica, o limpia, no llega al mismo nivel, a diferencia de cuando saca la bestia que lleva dentro con sus guturales. A excepción de ese notorio detalle, son una banda brutal, que recomiendo y que, por mi parte, seguramente escuche con más frecuencia a partir de ahora.

Pero si había una banda del cartel que tuviera muchas ganas de ver, y que llevo pidiendo varias ediciones, además de Jinjer, que tocaron el primer día, esos eran Tremonti. La banda propia de Mark Tremonti. Guitarrista que todos conocemos por pertenecer a Alter Bridge.

Antes de salir al escenario, sólo había seguidores de Kiss pegados a la vaya, aguantando posición, que lo más seguro es que ni conocieran a Tremonti, y cuatro gatos, como aquel que dice, que eramos los que realmente estábamos ahí esperando que comenzara, y disfrutar de la banda.

Salieron al escenario, de forma muy poco organizada, y algo confusa, pero fue sonar el primer tema del setlist, y empezar a acercarse una gran afluencia de personas a las que llamó la atención, formando una masa de público más que considerable para haber estado la zona, hasta el momento, prácticamente vacía. 

Rápidamente, el público se vino arriba, e incluso, los fans de Kiss, con sus caras pintadas, tras notar la actitud y el brutal sonido de la guitarra de Mark Tremonti y el de sus compañeros, empezaron a levantar las manos haciendo los cuernos, y mover la cabeza al ritmo. Los temas provocaban circle pits entre el público, o como a mi me gusta llamarlo: centrifugadoras.

Fue un concierto corto en duración, pero intenso, con gran acierto en el setlist, qué incluía algunos temas del reciente disco 'A Dying Machine', y los mejores temas de la banda. Apostaría a que, bastante gente, tuvo un gran descubrimiento inesperado al verles en directo. Los que ya los conocíamos, pero no los habíamos visto aún, nos sorprendimos por la intensidad con la que suenan sus temas en directo. Fue un deleite escucharles en directo.

En el segundo escenario, destacaron en éste último día, como era de esperar, las bandas Alestorm Exodum. Muy diferentes entre sí, (la primera de folk metal, y la segunda de trash), pero que hicieron, de la zona del segundo escenario, una zona llena de un público con ambientes extremadamente diferentes entre sí, como es normal.En el Chaos Stage, destacó, ya llegada la noche, Zebrahead, banda de punk californiano, más que veterana, y con la que muchos punks millenials crecieron. 

Zebrahead mostró un gran compañerismo al ofrecerse voluntarios para intercambiarse el horario con la banda The Bronx, que había sufrido retraso en su vuelo, y había generado, en consecuencia, alteraciones en el horario por segundo día consecutivo, como ya mencionábamos.

De vuelta al Main Stage, Prophets of Rage, hacia de las suyas. Andaba ya increpando con furia, como de costumbre, a Donald Trump y al sistema. La superbanda americana, de canciones protesta, y con un estilo rap rock, y maravillosos toques de funky y de metal alternativo, característicos de sus bandas originarías, estuvo animando el ambiente durante toda la actuación.

No me causaron el factor sorpresa que me causaron al verles el año pasado en Madrid. Con lo que para mi fue un concierto, a mi parecer, bueno, aunque sin sorpresas, y divertido en ciertos temas, como es el mítico 'Killing in the name' que todo el público cantaba.

Al final de la noche, en el Main Stage, llegaba la hora de ver a la banda que más controversia creó, en redes sociales, al ser anunciada en un cartel como el de Resurrection Fest: Kiss. Y es que, si somos objetivos y realistas, no son, para nada, el tipo de banda que suele confirmarse en los carteles de Resurrection Fest, ni los asistentes recurrentes son el publico potencial del grupo de los setenta. Por esto mismo, a diferencia de otros años, en éste, veíamos, en el recinto, gente que no había venido nunca al festival, y que, además, se notaba que no era su ambiente habitual, aunque encantados con el evento, se habían integrado perfectamente. 

Se accionaban los cañones de humo, se desprendió el telón que ocultaba el escenario, y aparecieron los Kiss subidos a una plataforma suspendida con cables de acero en la parte central y más alta del escenario. La gente clamaba al verlos. A mi no me pareció tan sorprendente. Básicamente ya se había podido ver las plataformas con cables de acero que se intuía que usarían, y también se sabe sobradamente el tipo de espectáculo que llevan dando toda la vida ésta banda. Por lo que el espectáculo que dan me parece de lo más predecible.

Lo que si me sorprendió es que poca gente fuera la que notara o sintiera, o les daba directamente igual, lo que yo si aprecié con cierta decepción. Una muy desafinada, y sin fuerza, voz de Gene Simons, que a veces, tenía que ser respaldada, más de lo habitual, por Paul Stanley. Tampoco servía de mucho su apoyo vocal, porque Paul Stanley, aunque menos, parece que su voz también está en declive. El tema en el que más se apreció la poca forma vocal fue en el tema 'i was made for loving you'. Pero nada de esto, impidió que junto al espectáculo, disfraces y pequeña, pero frecuente, pirotécnica dentro del escenario, al ritmo de la batería, metieran al público en el ambiente.

A la batería, Eric Singer tenía momentos en los que el seguir el ritmo y dar los golpes cuando tocaba no eran lo suyo... Esto es resultado de cuando las bandas prolongan, innecesariamente, sus carreras, y no hacen una retirada a tiempo. Kiss tiene hits rockeros, pero de composiciones sencillas y de ejecución fácil. Al final, a menudo, para el éxito de un concierto lo que más cuenta es que los fans de la banda se queden satisfechos y contentos con el show. Cada uno busca sentir, ver  o notar una cosa determinada al ver una banda. Y se ve que los fans de Kiss se conforman con el espectáculo de disfraces, luces, chispas y  plataformas que ofrecen los neoyorquinos.

Esto me hace concluir con la opinión personal de que no veo sentido a invertir en bandas de este tipo en un festival como Resurrection Fest en especial, porque si hay una cosa que me gustaba del festival, era la exclusividad y diferencia en el cartel del resto de los festivales que tenemos en la península. Además de traer bandas normalmente bandas de un estilo más hardcore, metal extremo o punk. Imagino, no obstante, que esto, se ha dado porque es difícil traer siempre lo que la organización desearía, ya sea por presupuesto o por disponibilidad de las bandas. Pinta que, éste año, ha tenido que tirar de las bandas que se encuentraban girando y les cuadraba acercarse hasta Viveiro. Por otro lado, tampoco me parece decisivo del todo para repetir acudir al que, para mí, es el mejor festival de la península.

El Resurrection Fest, a diferencia de otros festivales, es mucho más que un simple evento de música donde tocan muchas bandas en unos cuantos escenarios. Es el ambiente, la gente, la extraordinaria ubicación y sus paisajes, el atrezzo y decoración, el perfecto clima para festivales, mitificado por muchos por tratarse de Galicia, el mimo con el que se prepara el recinto para el disfrute de los asistentes,  la exclusividad de pertenecer a un sequito de adictos a este festival que no se da en ningún otro del país... y un sin fin de cosas más que hacen que, una vez pisas el terreno de Resurrection Fest, no quieras perderte nunca más una nueva edición.