TSUNAMI XIXON 2018 (Viernes 3)

Martes, 14 Agosto 2018 19:18

VIERNES 3

Royal Republic

La universidad laboral de Gijón se preparaba para un variopinto festival de música, el actualmente edificio con su arquitectura única, con una larga historia a sus espaldas, es ahora una institución educativa, y ahora este viernes de agosto, se prepara para acoger a miles de personas para disfrutar de un cártel con un enfoque muy punk rock, pero que tampoco se cerraba a otros estilos.

El tsunami Xixón concentraba en su primera jornada a viejos rockeros como Marky Ramone, el punk gitano de Gogol bordello, la electrónica de the prodigy, estos eran los mayores efectivos para este caluroso viernes.

Ya al mediodía, en el skate park de cimadevilla, comenzaba la música con un par de conciertos protagonizados por el punk rock/hardcore de the black pantys party, formado en Asturias en 2002, y por los también Asturianos the attack of the brain eaters, grpo formado en 2008, que nos divertían con sus gustosos y acertados riffs de toque sureño, sin dejar de lado ni el hardcore, ni el punk.

posteriormente a las cinco de la tarde se abrían las puertas de la laboral, justo enfrente en los parkings habilitados ya se veian numerosos atuendos skate old school, mucho tatuaje en piernas, brazos, cuellos, también numerosas camisas con estampados que me recordaban a los 

mandiles veraniegos de mi abuela.

Empezaba no muy bien la tarde con una caída en el cártel de the future terror, a última hora por una indisposición. Aun sobre un sol radioactivo Marky ramone demostró estar en plena forma y ofreció un divertidísimo recital.

Los esperados catalanes Crim, con su punk rock, dieron un fantástico concierto en el escenario más pequeño.

Royal republic, con su rock variado y sus dorados uniformes entretenían a un público que poco a poco iba perdiendo interés, mostraron mucha energía sobre el escenario, y a los fans del thras metal como yo, nos deleitaron con una versión del tema de Metallica, battery, tema en el que la peña se vino muy arriba. Sonido muy cañero y a la vez muy limpio.

Minor empires causaron una sensación bastante distinta presentaron su nuevo álbum y la gente demostró estar muy entregada durante todo el show.

Acto seguido Gogol bordello, con su estilo inspirado en la música gitana y el punk, este grupo originalmente formado en nueva york en 1999 

con integrantes de diferentes nacionalidades del mundo, sobretodo del europa del este, con su actualmente algo cambiada formación, ofreció un frenético y divertido recital, creando una atmósfera de fiesta dónde la gente se lo pasó en grande bailando y con su también teatral puesta en escena.

Profile

 

Ya bajo el manto de la noche, Dead bronco, venidos desde getxo, bien podríamos decir que se acercan desde Alabama, con su estilo basado en la música de raíces norteamericanas, mezclando un sonido clásico y fresco a la vez, como ellos definieron alguna vez ,broncobillys. plasmaron un fantástico concierto dónde la confianza en su nuevo proyecto se hace latente en el set list.

A continuación, the prodigy, con su estilo electrónico macarra noventero, hicieron vibrar a la gente, que en principio disfrutó del espectáculo, aunque muchos se quejaban del sonido, principalmente de esos graves en mi opinión no supieron manejar y que se comían todo. Sobretodo en el primer tercio del bolo. Tampoco tocaron ninguna de las míticas entera, a pesar de alguna de esas quejas, las imágenes no miente y la peña se lo pasó pipa.

Así pasaba una primera jornada, sin olvidarnos de las fabulosas actuciones de the greem desert wáter y tigre y diamante.

En general público contento con la organización, con el bonito cuadro que formaba el lugar, con la cantidad y variados estupentos food tracks y área de descanso con mesas,  con el fantástico entorno, con los numerosos buses que te bajaban al centro, con la música pero no así con el sonido, el cual dejaba algo que desear.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

UNIROCK 2018

Miércoles, 29 Agosto 2018 13:18

Espiritu Unirock

Unirock es una organización sin ánimo de lucro, pocas ayudas y con la brillante idea de unir a amantes de la música. Lo que diferencia el festival Unirock del resto de festivalesUnirock 2018 es lo que llaman tributo, una idea inmejorable y original, algo que engancha, algo que hay que vivir. Esa unión de músicos, esa mezcla de gente de un lado y otro, tan diferente pero tan unida haciendo clásicos del rock y del metal es magia pura, así es el espíritu Unirock.

Llega el sábado y ese espíritu maravilloso se apodera de todos y todas. Mucho trabajo, mucho estrés por parte de la organización pero según dicen el esfuerzo merece la pena, todo por llenar esas calles de arte y artistas. Puerto vega, lugar único donde para los que amamos la música decir Puerto vega es decir Unirock.

NUnirock 2018o puedo dejar de mencionar a ese público fiel, algunos desde el primer año, otros se van uniendo año tras año, haciendo que este 2018 estuviera hasta la bandera.

Impresionaba ver el pueblo lleno de gente con las camisetas “Espíritu Unirock “Es emocionante ver, no solo a los mayores también a los más pequeños asistir al evento, cosa importante, eso significa que la música interesa a las nuevas generaciones que este año fueron parte protagonista en el tributo.

El evUnirock 2018ento comienza por la mañana con la actuación de Blister amenizando el vermú donde la gente empezó animarse y el pueblo se iba llenando. A las 16:30h comienza el tributo en la parte alta del pueblo con un camión que carga lo necesario para que todo suene bien y donde va montada la batería.

 La gente va llegando puntual a la cita y ahí arranca una descarga de rock y emociones que baja junto al camión por las calles llenándolas de melodías que no terminan hasta altas horas de la madrugada en el puerto, donde comienza el festival.

Luces, cámaras, acción, este año cuatro bandas: Baja California, Misiva, Avalanch y Teksuo pisaron el escenario principal. 

La explanada del puerto estaba llena de gente disfrutando de esas bandas y también de los músicos del tributo, que entre banda y banda del festival, seguían tocando para que no pare la música.

Hay quien dice que tal vez sea el último año, esperamos todos y todas las”Unirockers” que no,  pero de ser así, otra cosa brillante se les ocurrirá porque sé que la organización y los músicos, ellos y ellas siempre están ahí.

 

Tercer y último día de festival

 

 
 
Era el último día de la edición. Se podía notar en la afluencia de gente que desde la mañana temprano llegaba de forma más gradual. Seguramente debido al cansancio acumulado, o juerga nocturna post-conciertos de los días anteriores. Aunque sí que se comenzaban a ver, entre los asistentes que se aproximaban, algo de esperar en el día de hoy: personas con la cara pintada, con bigotes y nariz de gato, o con una estrella a modo de parche en el ojo, o incluso disfrazados con todo el atuendo completo, simulando, así, ser algunos de su ídolos y componentes de la banda que iba a dar el espectáculo como cabeza de cartel esta noche. Creo que sabéis de sobra de quiénes hablo. No pueden ser otros que no sean KISS.
 
La organización anunciaba, en sus redes sociales, que las entradas, para este día, habían alcanzado SOLD OUT. Por lo que, la dirección del Resurrection Fest, puede estar muy contenta, ya que era algo complejo de lograr. Y es que, Kiss, no sólo actuaba en el pueblo costero de Galicia, sino que, venía de dar conciertos en los días anteriores. En Madrid, Barcelona y Córdoba.
 
A su vez, nuevamente, habría incidencias en los horarios debido al retraso de una banda por problemas en su vuelo. De nuevo volvieron a resolverlo de la misma forma que la jornada anterior, provocando nuevamente cierto descontento y más comentarios y críticas entre algunos asistentes. La comprensión parece que no es algo que caracterice a una pequeña parte del público...
 
De las bandas que abrirían la jornada en los distintos escenarios, la que más atrajo hacia su escenario a la gente fue SOMAS CURE, no sólo por tocar privilegiadamente en el Main Stage, sino porque la banda madrileña de la que hablamos, aunque se trata de una formación emergente, ya tiene una leve cantidad de público propio. Con un estilo y voz que evoca al que poseen bandas españolas como Sober o Skizoo. No llegan, no obstante, por el momento, al mismo nivel de ejecución que éstas, y en especial, en la voz. Se pudieron apreciar, a lo largo del directo, ciertas desafinaciones, o ligeras idas de tono. Supongo que nada que no se pueda mejorar con la experiencia, ensayo, y tiempo.

La siguiente banda que llamó mi atención actuaba sobre el mismo escenario. Se trataba del grupo, de metalcore, Oceans Ate Alaska. Una banda británica, con cierto reconocimiento, y bastantes adeptos. Un sonido contundente, y composiciones potentes y elaboradas, llenas de unos perfectos breakdowns compuestos con mucho estilo y gusto, que hacen de los temas una montaña rusa de sensaciones. A la voz, Jake Noakes, vocalista de la banda desde el año pasado, tiene una técnica depurada y bestial, como pocos, cuando aplica el gutural o scream, pero cuando se trata de hacer una linea vocal melódica, o limpia, no llega al mismo nivel, a diferencia de cuando saca la bestia que lleva dentro con sus guturales. A excepción de ese notorio detalle, son una banda brutal, que recomiendo y que, por mi parte, seguramente escuche con más frecuencia a partir de ahora.

Pero si había una banda del cartel que tuviera muchas ganas de ver, y que llevo pidiendo varias ediciones, además de Jinjer, que tocaron el primer día, esos eran Tremonti. La banda propia de Mark Tremonti. Guitarrista que todos conocemos por pertenecer a Alter Bridge.

Antes de salir al escenario, sólo había seguidores de Kiss pegados a la vaya, aguantando posición, que lo más seguro es que ni conocieran a Tremonti, y cuatro gatos, como aquel que dice, que eramos los que realmente estábamos ahí esperando que comenzara, y disfrutar de la banda.

Salieron al escenario, de forma muy poco organizada, y algo confusa, pero fue sonar el primer tema del setlist, y empezar a acercarse una gran afluencia de personas a las que llamó la atención, formando una masa de público más que considerable para haber estado la zona, hasta el momento, prácticamente vacía. 

Rápidamente, el público se vino arriba, e incluso, los fans de Kiss, con sus caras pintadas, tras notar la actitud y el brutal sonido de la guitarra de Mark Tremonti y el de sus compañeros, empezaron a levantar las manos haciendo los cuernos, y mover la cabeza al ritmo. Los temas provocaban circle pits entre el público, o como a mi me gusta llamarlo: centrifugadoras.

Fue un concierto corto en duración, pero intenso, con gran acierto en el setlist, qué incluía algunos temas del reciente disco 'A Dying Machine', y los mejores temas de la banda. Apostaría a que, bastante gente, tuvo un gran descubrimiento inesperado al verles en directo. Los que ya los conocíamos, pero no los habíamos visto aún, nos sorprendimos por la intensidad con la que suenan sus temas en directo. Fue un deleite escucharles en directo.

En el segundo escenario, destacaron en éste último día, como era de esperar, las bandas Alestorm Exodum. Muy diferentes entre sí, (la primera de folk metal, y la segunda de trash), pero que hicieron, de la zona del segundo escenario, una zona llena de un público con ambientes extremadamente diferentes entre sí, como es normal.En el Chaos Stage, destacó, ya llegada la noche, Zebrahead, banda de punk californiano, más que veterana, y con la que muchos punks millenials crecieron. 

Zebrahead mostró un gran compañerismo al ofrecerse voluntarios para intercambiarse el horario con la banda The Bronx, que había sufrido retraso en su vuelo, y había generado, en consecuencia, alteraciones en el horario por segundo día consecutivo, como ya mencionábamos.

De vuelta al Main Stage, Prophets of Rage, hacia de las suyas. Andaba ya increpando con furia, como de costumbre, a Donald Trump y al sistema. La superbanda americana, de canciones protesta, y con un estilo rap rock, y maravillosos toques de funky y de metal alternativo, característicos de sus bandas originarías, estuvo animando el ambiente durante toda la actuación.

No me causaron el factor sorpresa que me causaron al verles el año pasado en Madrid. Con lo que para mi fue un concierto, a mi parecer, bueno, aunque sin sorpresas, y divertido en ciertos temas, como es el mítico 'Killing in the name' que todo el público cantaba.

Al final de la noche, en el Main Stage, llegaba la hora de ver a la banda que más controversia creó, en redes sociales, al ser anunciada en un cartel como el de Resurrection Fest: Kiss. Y es que, si somos objetivos y realistas, no son, para nada, el tipo de banda que suele confirmarse en los carteles de Resurrection Fest, ni los asistentes recurrentes son el publico potencial del grupo de los setenta. Por esto mismo, a diferencia de otros años, en éste, veíamos, en el recinto, gente que no había venido nunca al festival, y que, además, se notaba que no era su ambiente habitual, aunque encantados con el evento, se habían integrado perfectamente. 

Se accionaban los cañones de humo, se desprendió el telón que ocultaba el escenario, y aparecieron los Kiss subidos a una plataforma suspendida con cables de acero en la parte central y más alta del escenario. La gente clamaba al verlos. A mi no me pareció tan sorprendente. Básicamente ya se había podido ver las plataformas con cables de acero que se intuía que usarían, y también se sabe sobradamente el tipo de espectáculo que llevan dando toda la vida ésta banda. Por lo que el espectáculo que dan me parece de lo más predecible.

Lo que si me sorprendió es que poca gente fuera la que notara o sintiera, o les daba directamente igual, lo que yo si aprecié con cierta decepción. Una muy desafinada, y sin fuerza, voz de Gene Simons, que a veces, tenía que ser respaldada, más de lo habitual, por Paul Stanley. Tampoco servía de mucho su apoyo vocal, porque Paul Stanley, aunque menos, parece que su voz también está en declive. El tema en el que más se apreció la poca forma vocal fue en el tema 'i was made for loving you'. Pero nada de esto, impidió que junto al espectáculo, disfraces y pequeña, pero frecuente, pirotécnica dentro del escenario, al ritmo de la batería, metieran al público en el ambiente.

A la batería, Eric Singer tenía momentos en los que el seguir el ritmo y dar los golpes cuando tocaba no eran lo suyo... Esto es resultado de cuando las bandas prolongan, innecesariamente, sus carreras, y no hacen una retirada a tiempo. Kiss tiene hits rockeros, pero de composiciones sencillas y de ejecución fácil. Al final, a menudo, para el éxito de un concierto lo que más cuenta es que los fans de la banda se queden satisfechos y contentos con el show. Cada uno busca sentir, ver  o notar una cosa determinada al ver una banda. Y se ve que los fans de Kiss se conforman con el espectáculo de disfraces, luces, chispas y  plataformas que ofrecen los neoyorquinos.

Esto me hace concluir con la opinión personal de que no veo sentido a invertir en bandas de este tipo en un festival como Resurrection Fest en especial, porque si hay una cosa que me gustaba del festival, era la exclusividad y diferencia en el cartel del resto de los festivales que tenemos en la península. Además de traer bandas normalmente bandas de un estilo más hardcore, metal extremo o punk. Imagino, no obstante, que esto, se ha dado porque es difícil traer siempre lo que la organización desearía, ya sea por presupuesto o por disponibilidad de las bandas. Pinta que, éste año, ha tenido que tirar de las bandas que se encuentraban girando y les cuadraba acercarse hasta Viveiro. Por otro lado, tampoco me parece decisivo del todo para repetir acudir al que, para mí, es el mejor festival de la península.

El Resurrection Fest, a diferencia de otros festivales, es mucho más que un simple evento de música donde tocan muchas bandas en unos cuantos escenarios. Es el ambiente, la gente, la extraordinaria ubicación y sus paisajes, el atrezzo y decoración, el perfecto clima para festivales, mitificado por muchos por tratarse de Galicia, el mimo con el que se prepara el recinto para el disfrute de los asistentes,  la exclusividad de pertenecer a un sequito de adictos a este festival que no se da en ningún otro del país... y un sin fin de cosas más que hacen que, una vez pisas el terreno de Resurrection Fest, no quieras perderte nunca más una nueva edición.