Cronica Tsunami Xixon 2022

Miércoles, 03 Agosto 2022 17:38

El Jueves 28 de Julio llegamos a Gijón para asistir al festival Tsunami 2022.

El festival que anteriormente tenía lugar en el recinto Laboral ciudad de la Cultura se trasladó al Parque Hermanos Castro de Gijón, al lado del Molinón y la playa San Lorenzo. Llegamos al recinto sobre las 19:30 de la tarde y tras cambiar unos Toquens para bebernos unas birras de bienvenida fuimos a ver el final del bolo de los Suecos The Baboon Show que la estaban liando parda ya a esas tempranas horas.

Lo poco que vimos nos gustó mucho. Fuimos calentando motores para ver a los Circle Jerks. Keith Morris salió a escena como si fuese un portavoz anunciante del show que íbamos a ver. Tras charlar con el público durante un rato comenzaron actuación con Deny Everything y fueron machacando temas de hardcore punk como In your Eyes o Back Against the Wall muy bien, pero fue justo en Wild in the Streets cuando captaron mi atención ya que ese tema salía en  Thrashin´, una mítica película de Skate de la que era muy fan en mis tiempos mozos.

A las 21:55 terminaban su concierto y aprovechábamos para ir a cenar algo. Casi una hora después salían a escena unos de los grandes del hardcore melódico, nada más y nada menos que los Lagwagon. Siempre me hizo mucha gracia la diferencia de altura entre unos miembros y otros, porque los hay muy bajitos y luego está su guitarrista que casi llega a los 2 metros. Lagwagon es un grupo que siempre está de buen rollo y es lo que inspira su música.

Aunque el sonido para mi estaba un poco bajito sobre todo en las guitarras el show que dieron estuvo más que decente. Nada más terminar nos fuimos corriendo al otro escenario a ver a una de las bandas de Punk más clásicas de nuestro País, los Lendakaris Muertos. No esperaba disfrutar tanto como disfruté en el show de esta banda.

todo el mundo se sabía las canciones, todo Dios coreaba estribillos como Drogopropulsado, Cerveza sin Alcohol o Cómeme la Franja de Gaza. Lendakaris Muertos son una banda que no se corta a la hora de poner un telón con la bandera franquista con el águila escupiendo fuego, o bromear dándole las gracias al manager de Frank Carter por pasarles la droga de esa noche.

Todo el mundo disfrutaba, Aitor se tiraba a cantar con el público durante un buen rato, salía un oso panda gigante al escenario... ¿Qué más se podía pedir?  Salimos con aún más buen rollo que en los Lagwagon para ir al escenario principal a ver a los cabezas del primer día, Dropkick Murphys. Los DKM son una banda de punk formada en 1996 en los barrios de trabajadores inmigrantes irlandeses de la ciudad de Boston. Salieron a escena y en seguida nos dimos cuenta que faltaba Al Barr, uno de sus cantantes principales, por lo que el peso de la banda recayó en su otro frontman Kent Casey. En ese escenario hay tanta gente que no necesitan ni público para montar una fiesta, gaitas, mandolinas, confeti, faldas escocesas... Repasaron toda su trayectoria con temas como The Boys are Back, Smash hit Up o Ten times More, pero lo que más hizo enloquecer a la audiencia fue la versión de AC/DC T.N.T., desde ese momento hasta el final de su actuación el Parque Hermanos Castro fue una fiesta.

 

El Viernes 29 llegamos al recinto y ya estaban tocando los asturianos Desakato. Jugaban en casa por lo que ya se auguraba bolazo. Cuando Desakato tocan en cualquier festival organizado en Asturias ya se sabe que la más mitad de la afluencia es fan de ellos. Tan solo vimos medio show pero fue de sobra para disfrutar de su espectáculo. Mucha gente joven, mucho desfase y todo el mundo cantando sus letras.

Faltó que Pepo hiciese mosh desde el escenario pero recientemente se operó y no lo hizo aunque ganas no le faltasen. El momento de climax de la actuación fue cuando tocaron Cuando salga el Sol donde el público se volvió loco. Desakato es una banda que evolucionó mucho desde sus principios y acertó cuando decidieron que los dos hermanos debían de cantar, uno melódico y el otro gutural.

Terminado el concierto de Desakato y con un buen colorete nos acercamos al otro escenario donde empezaban Deleiba, una banda gallega bastante del rollo de Desakato pero sin tanto público, que nos hizo calentar motores para ir al escenario principal a ver nada más y nada menos que a los Pennywise. Cerca de las 19h y aún con un clima muy caluroso pero agradable salían al escenario los californianos mostrándonos lo bien que se conservan pese a los largos años que llevan de trayectoria musical. Empezaron a lanzar temazos como Fight till you Die, My own Country o Rules, pero fue cuando sonó Same old Story cuando las viejas glorias del skate que había entre la multitud alzaron puños en alto y comenzaron a corear y a hacer pogo reviviendo su juventud como también lo hice yo.

A medida que avanzaba su set tanto músicos como público se notaban más desfasados, incluso las parejas de los miembros de Pennywise bailaban sobre el escenario cerveza en mano y se acercaban al micro a hacer coros. Fue una fiesta total en la que sonaron versiones como T.N.T que ya había sonado el día anterior con Dropkick Murphys, Fight for your Right o Stand by Me en la que todo el mundo bailó. La guinda del pastel fue sin duda Bro Hymn, coreada con ganas por todos los asistentes y que fue el cierre perfecto de un espectáculo magnífico.

 

Nos acercamos al otro escenario a ver a Liher una banda de Donostia a la que desconocíamos. Su concierto aumentando de fuerza sobre todo cuando Lide la zurda frontman de la banda se hizo con una guitarra y adquirió una estética aún más punk. Buen concierto en el que nos zampamos unas cuantas birras. Después de charlar un buen rato con conocidos de la escena en la barra del fondo nos acercamos por la derecha al escenario principal donde ya llevaban un buen rato descargando su set la banda irlandesa estadounidense Floggin Molly.

Estos siete míticos músicos estaban volviendo loco al público que disfrutaba y cantaba sus buenos temas de celtic punk. Su guitarrista ya había salido una hora antes a hacer un cameo con Pennywise pero desprendía una energía impresionante. Siendo sincero no había escuchado anteriormente a Floggin Molly, pero se que son una banda muy buena en lo suyo y por eso había tanta gente esperando para verlos. Nos acercamos al escenario pequeño porque en ese momento empezaban los Me Fritos & the Gimme Cheetos. Esta banda asturiana se dedica a transformar temas de artistas como pueden ser Rebeca, Bisbal o el Fari y los convierten en auténticos hits del punk rock.

Todos éramos muy metaleros, pero todos nos sabíamos los temas de principio a fin. Esa banda nos tuvo de 22:00 a 23:00 bailando y haciéndonos disfrutar sin parar para prepararnos para otros que iban a hacer lo mismo, los Ska-p. Los reyes del punk Ska procedentes de Vallecas salieron al escenario ante la gran ovación de miles de personas. Ska-p fue la única banda en tocar 1h y 30min, en la que no pararon de hacer disfrutar a un público totalmente entregado. Todos esperábamos ese clásico comienzo de "saco un papelillo..." que no tardó ni cuatro temas en sonar.

Cuando terminó la canción pensé que ya no conocería ni una más y que si la mítica ya había sonado el concierto bajaría de intensidad, pero para nada, en cuanto sonó Mis Colegas me volvió a dar un subidón increíble, lo mismo que con Intifada o El Vals del Obrero. Ska-p son una bandaza que toca muy bien y suena perfecto, una banda que triunfa tanto nacional como internacionalmente. Después de cenar y tomar unos buenos combinados llegó  la hora de ver los que para mi eran los verdaderos líderes de la noche, Soziedad Alkoholika. Gente experta nos avisó de que esa noche la banda estrenaría un nuevo show con pirotecnia, algo que pudimos comprobar ya en los primeros minutos del bolo.

 

Esta noche S.A. salían a comerse el Tsunami con fuego, un sonido arrollador, un telón enorme, unas luces muy potentes y una banda en muy buena forma. Es cierto que la audiencia tardó un poco en despertar ya que empezaron su set con temas de sus últimos álbumes pero en cuanto llegaron Contra la Agresión Castración o Ratas la peña ya empezó a cantar y desfasar. A media actuación sonó uno de mis temas favoritos, Ciencia Asesina seguida de otros clásicos como S.H.A.K.T.A.L.E., Civilización Degeneración o Cuando Nada vale Nada, todo ello con humo y fuego que nos hacía subir la adrenalina hasta hacernos llegar al éxtasis con Nos Vimos en Berlín, un cierre perfecto para un show perfecto que nos animó a seguir la fiesta por las noches de Gijón.

El Sábado 30 no llegamos para ver a los reyes del hardcore asturiano y colegas Escuela de Odio pero luego me dijeron que tuvieron bastante gente y que se marcaron un buen bolo. Esa banda no debería haber tocado a horas tan tempranas, pero bueno. Llegamos justo para ver a The Inspector Cluzo, un dúo francés desconocido para mi, pero que me hizo disfrutar sobre todo al final de su show cuando fueron  desarmando la batería poco a poco y a patadas mientras seguían tocando. Lo siguiente que fuimos a ver mientras bebíamos cervezas a buen ritmo fue la banda de glam punk de Bilbao Turbofuckers. Recuerdo que me gustó mucho la camisa de leopardo de su cantante, el cuál comentó que no podía olvidar uno de sus anteriores bolos en Gijón y la buena acogida que habían tenido.

Volvimos al escenario principal porque venían Skindred, una de las bandas que fueron llamadas a última hora para remplazar a las que se habían caído del cartel. Cuando me enteré de que los habían llamado me alegré mucho porque es una banda que puede llegar a revivir a un muerto con su mezcla de Reegae y New Metal. Benji Webbe es un frontman que sabe como hacer entrar en calor a cualquier tipo de público con ese poderoso flow y ese buen rollo que desprende. Desde que sonó de intro The Imperial March hasta el final con Warning todo fue un festón en el que todos participamos haciendo la comedia en el pit. Después de sacar unas fotos en el foso mientras tocaban los Clutch sonando a gloria nos fuimos a cenar algo y nos dió tiempo a ver parte del show de Syberia, una banda sin vocalista, con una buena puesta en escena y con un sonido arrollador. Poco a poco fuimos acercándonos al escenario principal porque era el momento de disfrutar con los paisanos de AC/DC, Airbourne.

Los australianos se marcaron uno de los mejores shows que recuerde de los últimos años. Desde el comienzo con Ready to Rock hasta el final con Runnin' Wild no paré de hacer pogo y acabé tres veces en el foso haciendo Crowd Surffing. El ambiente desprendía sudor y buen rollo, mientras la banda no dejaba de corretear y brincar por el escenario.

Uno de los momentos del increíble show que se estaban marcando los Airbourne fue cuando Joel se bajó del escenario para acercarse al público y explotar una lata de cerveza a cabezazos. Justo en el momento en el que empezaban su última canción de la noche se cumplió el horario pactado y se les cortó el sonido y nos quedamos todos boquiabiertos.

En ese momento tenían al público literalmente sentado en el suelo y la música no salía por la PA, sólo se escuchaba lo que sonaba en el propio escenario. Aun así siguieron adelante con tanto ímpetu que volvieron a darles corriente y finalizaron su show de forma magistral. Jamás olvidaré ese conciertazo de los Airbourne. Nos quedamos tan cansados de la energía robada por los Australianos que tuvimos que ver a la última banda del festival sentados en el segundo piso de un autobús en el que vendían unas hamburguesas cojonudas. Desde allí vimos a unos energéticos Antiflag con 27 años a sus espaldas tirándose desde los amplificadores como si fuesen chicos de 15 años. Dieron un buen recital para finalizar lo que fue un gran festival en el que disfrutamos de buena música y buen rollo en general.

P.D.
TSUNAMI XIXON,UN FESTIVAL DIFERENTE,NOS VEMOS EL PROXIMO AÑO!!!!

 
 

Domingo 22 de Mayo de 2022. Son casi las 12 del mediodía y recibo un mensaje de Agustín -director de Rock Galicia- en mi WhatsApp recién instalado -prefiero Telegram- que me deja un tanto intrigado

- Salgo en 20 o 30 minutos

- Sales en 20, 30 minutos para llegar a las 17???

- Tengo 2 horas y media de viaje más aparcar y tal

El resto del día transcurrió con tranquilidad salvo porque hacía años que no cubría un evento y a esto había que sumarle la emoción de que esta vez se trataba del show 40 aniversario de Bad Religion, en el Multiusos Fontes do Sar en Santiago de Compostela: una ciudad a la que arribé en 2019 y -pandemia de por medio- no pude explorar convenientemente. A decir verdad, apenas había concurrido a mi primer evento masivo en España ¡el día anterior! Que me tocó ser sonidista en el Locofestival de Trisquel, aunque esa es otra historia que también involucró rock y que ya les contaré cuando sea el momento.

Aprovecho para aprender a manejar un grabador Zoom que me han prestado: soy de otra época, me resisto a trabajar con el móvil. Aún así, llevo unos cascos por si fuera necesario escuchar algún mensaje… de Whatsapp… durante el evento.

16:00, la voz de Agustín:

- Estoy aquí con Jaime, furgo azul, aparcamiento de abajo lado izquierdo

- Voy para allí, creo que estoy del otro lado.

Las emociones se acumulan: será la primera vez que vea a Agustín en persona y además conoceré a Jaime, el autor de las fabulosas imágenes que ilustrarán mi humilde nota.

Jaime es majo y todo en él me recuerda a Javi, un realizador audiovisual que conocí en Bs As hace años ya, que tenía un videoclub y me regaló cientos de viejos VHS cuando ya nadie los quiso. Ingresamos por la puerta principal – haciendo la fila como todo el mundo, aunque con nuestras entradas de prensa en mano. El guardia de seguridad revisa la mochila de Jaime y casi le da un paro al comprobar su equipo fotográfico. “Tu vienes con él?” me pregunta y ni me revisa. Por suerte pensé, en otras épocas no podías ingresar con un grabador. Ahora, pues no sé.

Jaime saluda a todo el mundo: en este ambiente todos se conocen y por suerte: también lo saluda una chica de la organización, amiga suya de asturias, que le consigue una cinta verde con la que podrá ingresar al foso. “Tu búscate un lugar por ahí y disfruta del show”, me indica Jaime y eso es lo que haré.

Cervezas hay pequeñas y de litro, la fila es larga y para volver a hacerla me lo pensaré dos veces, así que venga el litro, combustible para la pluma ¿Dónde estará Agustín?

Arrancó Bastards of parade y me pregunto porqué una banda tan increíble está sonando tan tempranito. El derecho de piso suele ser injusto con los locales: ya tenía ganas yo de escuchar estas gaitas.

Agustín me envía un audio, intento escucharlo con cascos, es imposible. Necesita alimento, le dije: parece que hay pizza a 3 euros.

Los bastardos están hablando con el público.

El sonido está muy bien aunque los espacios vacíos producen el efecto rebote-baño que uno intenta evitar, asunto que mejorará cuando se vaya llenando el ambiente. Los cuerpos absorben el sonido, como esponjas, y son acaso el mejor “material acústico” que podemos encontrar. Me fascina estar absorbiendo el sonido de las gaitas eléctricas de Bastards que suenan con muchas mas fuerza, desde luego, que las que estoy acostumbrado a escuchar en la catedral y es maravillo encontrarme entre tantos pocos aunque valiosos y auténticos fans de este conjunto que por eso han venido tan temprano.

Una tierna pareja hombre-mujer con remeras de Tick Tack se sacan una foto a metros de donde estoy sentado. ¡todo un señor! me dice Agustín acaso por no estar adelante y por mi camisa… debo re conocer que no hay mucha ropa negra en mi guardador, aunque amo a Jonny Cash.

Se preparan para ingresar en escena los Blowfuse y se produce un recambio del público. Como nosomos demasiado, los que están atrás se adelantan ocupando el lugar de quienes vinieron a ver a Bastards, el espacio da para eso y yo también voy adelante para ver un poco como son los equipos. El escenario es modesto aunque bien equipado, recuerdo que la primera vez que vi un equipo similar de altavoces para sala fue en Lujan, Buenos Aires, año 2008, durante el sorpresivo retorno de Charly García, y se trataba de una tecnología muy novedosa que seguro aquí ya se venía utilizando. Cada tanto me lo cruzo a Jaime, y me comenta como son los shows en otros lugares del mundo como Holanda. Blowfuse arranca con  Behind the wall tengo la impresión de que están sonando un puntito más fuerte que Blowfuse (y eso que se despidieron con Outta my head a tope).

Una pareja hombre-mujer acaba de meterse en el baño de hombres y como buen voyeaur me meto atrás. Ingresan en uno de los WC y ocurre lo inesperado: se ponen a conversar. Han encontrado un sitio a donde el sonido no llega con tanta intensidad y de ese modo pueden conversar con tranquilidad. Definitivamente Blowfuse está sonando más fuerte que Bastards.

Comienzan a armar los muchachos de Desakato. Unas torres de aplificadores Orange, que algunos son naranjas y otros son grises, además de una batería de acrílico transparente naranja, se vé que les gusta mucho ese color. La batería la arman a la izquierda, bien al frente, me gusta ese sello dinstintivo ¿por qué todo tiene que estar siempre en el sitio esperable?

Desakato está por arrancar y ya suenan los avisos de rigor que prohíben fumar y vender bebidas alcohólicas a menores de 18 años, que los hay y mucho: menores de 18, de 15 y de 12, de 10, ya que familias completas han venido a este evento. Muchas parejas y mucha gente mayor de 18, y mayor de 30 y mayor de 40 y mayor de 50… ¿Cuantas veces se ha visto un show que convoque a tantas generaciones? Y comienza Desakato y se agradece que han creado una atmósfera, han trabajado en preparar este show, lo que se convierte en una introducción que incluye un verdadero espectáculo de luces azules y máquinas de humo que se encienden como preludio a los arpegios comienzan a sonar para dar entrada un riff rabioso espectacular. Estoy adelante y no creo que me mueva demasiado ya de aquí, es increíble como suena todo. Entró muchísima más gente con Desakato y podemos decir que el ambiente se calentó, seguro muchos sean fanaticos de Desakato y muchos de Bad Religion que van viniendo a medida que se acerca el gran momento y quieren encontrar un lugar, su lugar, cerca del escenario.

Regreso a los baños, mientras me preparo para el segundo litro de cerveza y veo a un par que parten y comparten una pastilla azul, “la castigadora” la llaman, me miran y se ríen. Yo creía que las pastillas azules no eran precisamente alucinógenos, así que vaya uno a saber qué será lo que están consumiendo estos muchachos… además de numerosas y sospechosas bolsitas ziplock tiradas por ahí nada de esto se traduce en disturbios y afuera de los baños reina la paz y como dije, el ambiente es sano y familiar.

Me encuentro con Agustín, cuyas declaraciones al increparlo a grabador limpio son: “Brutal, esto es brutal”.

Es increible como suena Nuestro Legado, de Desakato. Parece la versión de estudio, no les miento.

“Amigos y amigas, esto es Cobardes”, introducen y así suena Tiempo de Cobardes, que mola en verdad.

Incremo a unos chicos al azar y les hago una pregunta:

-¿Además de Bad Religion, vienen por alguna otra banda en particular?

Y Thiago me responde:

-Millencolin es un grupazo de los que llevo escuchando desde que tengo 18 años pero Bad Religion siempre estuvo detrás y como fans que somos del Resurrection Fest, evidentemente, de mi pueblo, venimos a fuego.

Desakato se despide con Cuando salga el sol y debo decir que la gente está hiper conectada con la música, el espectáculo de luces es impactante. Aún es de día aunque de a poco va cayendo la noche y entiendo que cuando arranque Bad Religion el techo transparente habrá oscurecido del todo y seguramente vayamos a flipar con la iluminación.

Comienza a probar sonido la gente de Millencolin, quienes levantan un telón impresionante con un diseño gráfico muy característico. Millencolin incluye al publico en su prueba de sonido, quienes reponden a sus gritos de “Yeeeeahhhh”. Hace minutos nada mas, alguien probó la batería.

Hablo con una chica de Turquía cuyo nombre no supe interpretar:

-¿Vienes a ver a Millencolin?

-A Bad Religion

-Obviamente, ¿y de donde vienes?

-Vengo de Asturias ¿tu eres argentino? mi novio es Argentino, de La Plata, ya lleva 20 años aquí

-Hay mucha movida de rock en La Plata

-Lo sé, aunque nunca estuve en Argentina, me gustaría

Su expectativa es grande y seguimos conversando mientras se sigue probado sonido para Millencolin. El público es de lo más eterogeneo, puedo contemplar hasta una camiseta de ¡Batman!.

Millencolin suena tremendo. Un verdadero show, hiperconectado con el público, con alguna que otra palabra en castellano acertada como “Fiesta”. Al igual que todas las demás bandas de la noche, han usado guitarras inalámbricas algo que para mi es una novedad y quizás se trate de la mayor innovación desde la invención de la guitarra eléctrica, les permite moverse por el escenario con absoluta soltura, pueden saltar, tirarse al piso, pisar el altavoz de monitoreo, y todo eso que uno tanto disfruta ver. Lejos quedaron los tiempos en que los músicos rompían sus instrumentos o los arrojaban hacia los asistentes, al menos en estos shows esas cosas no están sucediendo.

Agustín me comenta: “la pizza de 3 euros… malísima”.

Está claro que el gran momento de la noche vino precedido de otro acontecimiento digno de ser reflejado en esta crónica y se trata de nada menos que la impactante actuación de Suicidal Tendencies. 8 temitas interpretados con una entrega absoluta, me encantaría

entender mejor el inglés y saber que demonios ha dicho con tanta velocidad Mike Muir, quien casi parecía estar rapeando. Una palabra sí que la repitió muchísimo: “Fuck”.

Y así pasó el hijo de Trujillo, 17 años tiene el chaval y la rompió: un caso claro de completo profesionalismo que se llevan en los genes. Su permanece es, quizás, lo mejor de la noche. Momento flashback: una sola vez en mi vida vi algo similar, con unos chicos que tenían la misma edad y se llamaban Bemol. Seguro miles de bandas se llaman así, soĺo tendrá sentido buscarlos cuando se junten de nuevo y triunfen, por ahora son el recuerdo de un gran conjunto underground que jamás olvidé. Vuelvo al presente y observo que Ben Weinman no para de regalar púas (¿úñas?) al público aunque su puntería no es buena y gentilmente el guardia de seguridad quien no esboza sonrisa en toda la noche las recoge del suelo y las entrega, en mano, a los fans, con absoluta corrección. Un guarda que no pede evitar poner expresión de sorpresa cuando Ben se para sobre uno de los laterales del escenario que probablemente no está instalado con la intención de soportar el peso de nadie. Entrega absoluta, ya lo he dicho, este show sí que me asombró.

Cuando una banda como Suicidal Tendencies arenga al público de esta forma los primeros disturbios de una noche tranquila son inevitables. Ya fuera por el efecto de aquellas pastillas misteriosas o del contenido de las ziplock, mucha gente comienza a saltar las barreras para acceder al escenario y los pocos guardas de seguridad se reparten la tarea de contenerlos y guitarlos amablemente hacia el camino de la luz. Curioso el caso del joven que intenta acercarle ¡Una pizza!  a los Suicidal. Nadie es expulsado del Multiusos, aunque al escenario no lograrán acceder y la pizza no se ha podido entregar.

11:30 hs Necesito ir al baño, el segundo litro de cerveza ha hecho efecto. Llegó el momento tan esperado y milagrosamente consigo acercarme de nuevo a la primera fila junto a la barrera, ese lugar en verdad privilegiado ahora que el recinto al fin está petado.

Las palabras de un par de fans:

-¿Estoy falando con radio galega en directo?

-No esto es para rockgalicia.com ¿con quien estoy hablando?

-Manolito Díaz para todos ustedes va a empezar Bad Religion, a muerte señores. Estamos disfrutando del concierto aquí en Santiago de Compostela y la afluencia del público después de los años de pandemia, llevamos dos años aquí esperando.

Y esa espera terminó porque en minutos nada más arranca Bad Religion, el gran momento de la noche. Comienzan a probar una batería roja que suena muy bien, debo decir. Van a tocar con dos amplificadores Marshall increibles, un sonido clásico, crudo.

Levantan un telón al igual que las demás bandas, no habrá pantallas gigantes ni otros artificios: tocarán como las anteriores, ofreciendo de igual modo todo el espectáculo en forma de canciones, como debe ser.

En diez minutos nada más, está confirmado que van a arrancar puntuales. Me informan que la prueba de sonido ha sido exitosa.

Jay Bentley comprueba la afinación de su bajo y arrancan con Generator y es alucinante, la gente enloquecida tira cosas al escenario, no sé que son, se ríe Greg Graffin y hace alución, al igual que el fan entrevistado hace unos minutos, a los dos años de espera y pandemia. Pronuncia alguna que otra palabra en castellano, repite seguido la palabra “Gracias”. Gracias a ti, Greg por este momento inolvidable. La entrada de Greg ha sido magestuosa: con sus gafas graduadas, ropa negra sin serigrafía y el porte de la experiencia que da los años. Un cantante que no grita ni imposta la voz y que denota una verdadera técnica vocal que acaso lo ha mantenido en la ruta durante tantos años sosteniendo en lo alto una vara de calidad muy difícil de alcanzar. Esto se nota también en las armonías de voces que hace Jay, bien podrían obviar estos detalles que en los discos son tan habituales y sin embargo, fieles a lo que el público espera encontrarse en shows de estas caracteristicas, reproducen de manera fiel el repertorio provocando esa sensación tan especial que hace que uno sienta un cosquilleo en la nuca de manera automática.

Registro algunas secuencias de vídeo con mi móvil, necesito publicarlas en Instagram: sí, al final, consigo entrar en la modernidad, acaso por ese deseo incontrolable de compartir lo irrepetible. Me alejo, voy al fondo, necesito ver y contemplar desde las gradas a la gente que en campo es hábilmente iluminada con luces frías durante los estribillos. Por milagro consigo regresar bien adelante y ya no puedo regresar atrás. A diferencia de lo que sucedía con las bandas teloneras, la emoción de estar ante Bad Religion hace que uno no pueda salir e ingresar en ese trance del musicar producido.

Como era de esperarse, mientras que los grupos anteriores se despacharon con shows muy dignos de no más de 8 canciones, Bad Religion comienza a dar señales de que la noche aún es demasiado jóven al decirnos Come Join Us, canción número 9 de la noche y esto queda claro más adelante cuando entonan Modern Man y me siento tan identificado con aquello que comentaba hace a penas minutos.

Ha sido un show alucinante, no faltaron Punk Rock Song, ni Infected, ¿qué más se puede pedir?

Lunes 23, 7:00 hs. Yendo al trabajo de informático en Teo lo disfruto y mucho, aunque reconozco que cada tanto es genial esto de convertirme en un periodista de rock. Por fortuna existe el café,  sustancia que en este tipo de oficinas se consigue en cantidades razonables.

 

Hoy no voy a escribir sobre BAD RELIGION – 40+2 YEARS, aunque si 40+2 YEARS deriva en  “fiesta” la emoción es la misma ya que les traigo una gran noticia: los Bad Religion tocarán en Santiago de Compostela. Esto será el 22 de mayo, en el Multiusos do Sar, con invitados de lujo: los peso-pesados Suicidal Tendencies, el punk sueco de Millencolin y más locales y cercanos en el tiempo los asturianos Desakato (sobre quienes ya hemos escrito en notas anteriores) y Blowfuse, la banda de punk de Oscar Puig nacida en Barcelona en 2013. Mención especial y super merecida, para los locales absolutos Bastards on Parade, origen Coruña 2018 y la ovación de pie hacia ellos por parte de Rock Galicia, como es debido.

En cuanto al plato fuerte de la noche, es importante no perdérselo ya que se trata de una ocasión especial: Bad Religion estará celebrando sus 40 años de ruta, tocando por toda España y para quienes estamos en Galicia se trata de una oportunidad única en un escenario de gran calidad a nivel técnico, algo muy merecido y apreciado por los fans más melómanos que además del mosh (“pogo” para los argentinos), sabemos distinguir entre el punk duro y puro de garaje de sus inicios y la mas alta fidelidad de sonido que con el tiempo supieron forjar sin escatimar en nuevas tecnologías y técnicas de grabación que trasladaron de manera muy hábil al directo. 

 

 

Cocechadora de éxitos como Stranger than Fiction e Infected, en el extraordinario lugar elegido es probable que podamos apreciar el poder del bombo y las eléctricas de True North en todo su esplendor, además de las deliciosas melodías de temas como Before you die, claro que yo nombro canciones que no sabemos si van a sonar, lo que si sabemos es que la lista será extensa, variada y muy movida, digna de un conjunto que  ha editado diecisiete álbumes desde su fundación en 1980, sin contar sus simples, DVDs, álbumes en directo, recopilatorios…

Fundada a principios de los ochenta logró sus primeros grandes éxitos aparecieron recién en la prehistoria de los tiempos iniciales del MP3, los torrent y el IRC, cuando los fans se abrían su camino en el peer-to-peer, la cultura de compartir y el futuro que de una industria musical decadente. Fueron los jóvenes de fines de los ‘90 quienes la consagraron, de manera directa, casi sin intermediarios. Así, el punk supo sobrevivir, como siempre, gracias a las causas justas y contraculturales. ¿Y que podía ser más contracultural en la década del 2000 que tocar punk? ¡Tocar punk con buen sonido!. Bad Religion es más que punk: son sus melodías, tus letras, su fusión de géneros y su exquisita manera de producir. Son su pop, su country eléctrico y su etapa progresiva, sus armonías de voces y hasta sus panderetas! Son todo ese valor agregado al punk que rara vez encontramos en otros conjuntos igual de legendarios. A pesar de su logotipo, podemos hablar de una banda de “culto”, para entendidos y no para periodistas, no para listas de ventas (tardaron 7 longplays en llegar a un puesto en la Billboard). Cuando todos usen remeras de Marilyn Manson, ponte traje y corbata. Bueno, no tanto, con un elegante sport bastará. ¿Para que sonar mal si puedo hacerlo bien teniendo la misma “polenta”?. Esto quedó demostrado con Nevermind de Nirvana y apenas unos años después con Recipe For Hate de los Bad !

Por eso, damas y caballeros, la máquina del tiempo está en marcha y los horarios de cada estación serán los siguientes:

17:00 Entramos, con toda la ansiedad que corresponde, y esta vez sin mascarillas(al menos por ahora parece que así será).

17:30 Bastards on Parade abren el juego iluminando nuestras caras de libertade

18:20 Blowfuse con sus bombos y bajos contundentes y explosivos

19:10 Desakato (traigan la gaita por favor para tocar Cada Vez!)

20:00 Millencolin (se va calentando el ambiente en plan culto)

21:00 Suicidal tendencies: el pedal está a fondo, ya no hay vuelta atrás, el avion alcanzó su altura de crucero

22:30 Bad Religion.

 

Precio de la entrada: 44,4€ (incluyendo gastos)

 

Venta de entradas:

https://www.resurrectionfest.es/route/bad-religion-40-years-galicia/